Abertis se prepara para licitar por el mantenimiento de autopistas y autovías

La compañía plantea crear una filial para entrar en un negocio, la conservación de carreteras, del que hasta ahora se había mantenido ajeno

La AP-7, a su paso por Tarragona. EFE/Jaume Sellart

Soplan nuevos vientos en Abertis. La compañía de gestión integral de autopistas de pago se plantea ahora atacar los contratos de mantenimiento de la red viaria en España tras constatar que el fin de los peajes va totalmente en serio. Esta decisión supone un cambio de paradigma para un grupo que siempre había huido de estas licitaciones de poco valor añadido.

Si cuando, hace algo más de 13 meses, el grupo controlado por los Benetton –Atlantia– y Florentino Pérez –ACS y Hochtief– estaba a punto de perder Aumar ni se planteó licitar por el mantenimiento de las autopistas, ahora, a seis meses de decir adiós a su mayor concesionaria en España, Acesa, ha cambiado de opinión y está dispuesta a entrar en los contratos de conservación.

Fuentes de dos sindicatos de Abertis Autopistas explicaron a Economía Digital que la compañía les ha comunicado la intención de crear una empresa filial para presentarse a los concursos de Fomento para llevar a cabo las tareas de mantenimiento de las vías. Y no solo para licitar por los restos de Acesa sino para ser un actor fuerte en el sector y poder ocuparse también de la conservación de otras autovías.

Desde Abertis solo admiten que lo están analizando y aseguran no haber tomado todavía ninguna decisión definitiva al respecto. Además, desvinculan este movimiento del fin del contrato de la AP-7 y la AP-2, las dos autopistas que forman parte de Acesa, la concesionaria más rentable del grupo en España. El 1 de septiembre, su gestión pasará a ser pública.

La decisión de Sánchez que empuja a Abertis

El Gobierno de Pedro Sánchez decidió en 2018 no renovar ni volver a licitar el contrato de ninguna autopista de peaje en España durante su mandato. En este tiempo, la AP-1, la AP-4 y el tramo de Tarragona a Alicante de la AP-7 han pasado a ser gratuitos. Este verano, se sumará el resto de la AP-7, de La Jonquera (Girona) a Tarragona y la AP-2 de Zaragoza al Mediterráneo tarraconense.

Eso supone que las autopistas dejan de tener peajes y la gestión de las mismas pasa de estar en manos privadas, sea de Abertis, Itinere (AP-1) o cualquier otra concesionaria, a manos públicas. Pero como el Estado no tiene capacidad para llevar a cabo la conservación, viabilidad y gestión de la seguridad de las vías de alta capacidad, lo subcontrata mediante la licitación por tramos durante varios años.

Jose Aljaro, consejero delegado de Abertis. EFE

Se trata de tareas de menos valor añadido que la gestión de toda la infraestructura, no comporta inversiones en infraestructuras y el empleo es más precario; los sueldos, por ejemplo, son más bajos, pues los trabajadores tienen el convenio de la construcción. Por ello, y porque se considera un operador de autopistas de peaje, Abertis no había querido entrar en este negocio.

Pero parece que la empresa que dirige José Aljaro va a hacer finalmente de la necesidad virtud. Ante la irremediable pérdida de negocio en España, una forma de salvar una parte es esta. Además, es un trabajo que Abertis ya sabe hacer, pues es una parte de lo que hace con la gestión de las autopistas de peaje.

Desde UGT han aplaudido esta giro de la empresa, que aproveche su know-how para no desaparecer de las autopistas españolas. No obstante, desde el punto de vista del empleo puede suponer pocos o ningún cambio, pues los trabajadores que operan el mantenimiento depende de los pliegos del contrato de Fomento y, en caso de que Abertis lo gane, los empleados se subrogarían a su propia filial.

Más despidos en la antigua Aumar

La compañía que preside Marcelino Fernández-Verdes perdió a finales de 2019 su segunda mayor concesionaria en España, Aumar, lo que supuso unos 240 despidos. En 2020 realizó dos EREs más, estos para prepararse para el fin de los peajes de Acesa e Invicat, concesión de la Generalitat de Cataluña que también vence este año y tampoco se renovará.

De estas dos empresas han salido unos 260 empleados ya con los mencionados expedientes de regulación, pero la UGT calcula que de los 650 trabajadores que quedan, unos 400 perderán su empleo cuando termine la concesión y solo unos 250 seguirán subrogados a la empresa que se ocupe del mantenimiento.

A su vez, la pérdida de empleo en lo que era Aumar ha seguido. Ayer mismo se firmó un ere para 9 de los aproximadamente 55 empleados de Innovia-CRC, que se ocupa del mantenimiento del tramo de la antigua AP-7 de Tarragona.