Sánchez quita el mayor peaje de España y arrebata 118M a Florentino Pérez y sus socios en Abertis

Este 2021 se consumará el gran giro en la gestión de la red viaria y desaparecerán de golpe un tercio de los kilómetros de autopistas de peaje

Florentino Pérez y Pedro Sánchez. EFE

Florentino Pérez y Pedro Sánchez. EFE

España tiene unos 1.500 kilómetros de autopistas de peaje de gestión estatal después de que en los últimos dos años se hayan convertido tres tramos en gratuitos. Pero este 2021, las vías de pago directo se reducirán en un tercio y quedarán poco más de 1.000 kilómetros por la eliminación del mayor peaje de España.

El 31 de agosto vence el contrato de Acesa, la mayor concesionaria del país por tráfico y beneficios. Propiedad de Abertis –compañía que controlan el grupo italiano Atlantia y Florentino Pérez–, gestiona 474 kilómetros de tres tramos de la AP-7 –los que cubren la frontera de Cataluña con Francia hasta Tarragona y la circunvalación de Barcelona– y uno de la AP-2, de Zaragoza hasta el Mediterráneo.

Eso significa que a partir del 1 de septiembre, los más de 200.000 coches diarios de media que sumaban esos tramos dejarán de pagar por el uso de la vía, cuyo mantenimiento correrá a cargo de los presupuestos del Estado, después de que Pedro Sánchez y José Luis Ábalos decidieran que, esta vez, el fin de los peajes iba en serio.

España terminará 2021 con 474 kilómetros menos de peajes en las autopistas

La gran damnificada de esta decisión es Abertis, la compañía líder en la gestión de autopistas de pago en España y una de las mayores del mundo. El 1 de enero de 2020 perdió Aumar, su segunda mayor concesión en el país –gestionaba la AP-7 de Tarragona a Alicante y la AP-4 de Sevilla a Cádiz–, y este 2021 perderá su joya de la corona en España.

Acesa es la segunda concesionaria que más beneficios genera del grupo Abertis. En 2019, último año con las cuentas cerradas, generó 118 de los 1.100 millones que ganó el grupo controlado por los Benetton y Florentino Pérez. Solo la francesa Sanef (131 millones) dio más dinero a la empresa.

Florentino Pérez, el gran perdedor del fin de los peajes

El golpe a Abertis de la política de levantar barreras en España es significativo e inesperado para el presidente de ACS cuando acudió a la llamada del Gobierno de Mariano Rajoy en 2017. La constructora ya había estado en la concesionaria, pero salió. Isidro Fainé y Florentino Pérez, por tanto, ya habían sido socios; esta vez, el madrileño sustituía al catalán.

Francisco Reynés, con el beneplácito de Fainé, puso discretamente a Abertis en el mercado y Atlantia, uno de sus grandes rivales en Europa, acudió a la llamada y presentó una opa amistosa. A Rajoy en realidad ya le iba bien, no iba a enfrentarse al presidente de La Caixa, pero entre sus ministros contaba con un gran defensor de la españolidad de la concesionaria: Álvaro Nadal.

Nadal ni siquiera era ministro de Fomento, sino de Energía, Turismo y Agenda Digital, pero se emperró en que Abertis debía seguir en manos nacionales. Y eso que Íñigo de la Serna –este sí, titular de Fomento– mantenía el discurso de su predecesora, Ana Pastor, y defendía el fin de las autopistas de peaje cuyos contratos vencieran.

Pero Nadal influía en Rajoy y terminó por encontrar en Florentino Pérez a su caballero blanco. A través de Hochtief, la filial alemana, el grupo ACS presentó una contraopa que mejoraba sustancialmente la oferta de los Benetton. A cambio, el Gobierno no quitaría los peajes, según un acuerdo que no fue público pero que varias fuentes aseguran que se produjo informalmente.

Peaje de la AP-7. Imagen: EFE

En esas fechas, el discurso de De la Serna cambió y pasó de hablar del fin de los peajes a que “no se renovarían las concesiones”, pero no cerraba la puerta a que se volvieran a licitar los peajes, lo que daba una clara oportunidad a Abertis a seguir gestionando la infraestructura.

Finalmente, ante la inflación de la compra de Abertis que supuso la irrupción de Hochtief y la intención de Atlantia de seguir en la puja, ambas partes se dieron cuenta de que era mejor entenderse y ser socios en el grupo: los italianos tienen el 50% de las acciones más una, ACS el 30% y Hochtief, el resto.

Con el acuerdo firmado y la opa aceptada por prácticamente el 100% de los accionistas, cuando estaban a punto de tomar el control efectivo de Abertis, sucedió algo inesperado. Pedro Sánchez, renacido de sus cenizas al vencer a Susana Díaz y al aparato del PSOE, que le había obligado a marcharse meses antes, creyó en su buena estrella y planteó una moción de censura a Rajoy.

Cuando lo hizo, pocos daban un euro por él, pero ganó y en junio de 2018, se convirtió en presidente del Gobierno mientras Rajoy ahogaba sus penas en un restaurante de Madrid. La consecuencia para Florentino Pérez fue que su acuerdo informal con Rajoy era papel mojado. O, dicho con mayor rigor, palabras que se llevó el viento.

El giro de Pedro Sánchez que noqueó a Abertis

Pedro Sánchez nombró a uno de los hombres fuertes del PSOE, José Luis Ábalos, ministro de Fomento y ambos tuvieron claro desde el primer día que no renovarían ningún peaje. Y así lo hicieron. Florentino perdió ya los 60 millones anuales que ganaba Aumar y ahora los 118 de Acesa.

Abertis no se ha quedado de brazos cruzados y en los últimos años, mientras frenaba las inversiones en España, ha focalizado sus esfuerzos en crecer en el extranjero. El grupo que dirige José Aljaro ha cerrado este 2020 la compra de la mexicana RCO y, el pasado miércoles, la adquisición de una concesionaria en Virgina (EEUU). Con estas inversiones pretende compensar el impacto de la caída del negocio en España.