La nueva etapa de New Fepa fracasa y acaba en concurso de acreedores

New Fepa Sociedad Limitada Laboral contaba en 2025 con 13 trabajadores y una facturación anual estimada de entre 0,6 y 1,5 millones de euros

Archivo – Un trabajador del sector del metal

La sociedad laboral que los trabajadores constituyeron en 2014 para salvar la actividad de la histórica forja Fepa —que quebró a comienzos del siglo— acaba también en el Juzgado Mercantil número 1 de Bilbao según avanza Crónica Vasca.

Con 13 empleados y una facturación de entre 0,6 y 1,5 millones, New Fepa es la enésima víctima de una crisis que en los últimos doce meses se ha cobrado a Satuerca (69 millones de deuda, 171 trabajadores) y a Metal Group (400 empleados, siete sociedades) en el mismo valle industrial de Bizkaia.

En la calle Zubibitarte número 4 del barrio de Matiena, en Abadiño, hay una dirección que conoce bien el Juzgado Mercantil número 1 de Bilbao. Es la misma donde se fundó Fepa en los años sesenta —forja y estampado de piezas metálicas para automoción, ferroviario, agrícola y construcción— y donde esa empresa acabó en insolvencia a comienzos del siglo XXI.

Es la misma donde en 2014 un grupo de trabajadores tuvo el coraje y la convicción suficientes para constituir una sociedad laboral, New Fepa, y retomar la actividad industrial que la empresa original había dejado en suspenso.

Y es la misma que el juzgado bilbaíno acaba de declarar en concurso de acreedores, interviniendo las facultades de gestión y disposición de la compañía y nombrando administradora concursal a Paula Cal Díaz de Basurto. Las segundas partes, en la forja vasca, no suelen ser buenas.

New Fepa Sociedad Limitada Laboral contaba en 2025 con 13 trabajadores y una facturación anual estimada de entre 0,6 y 1,5 millones de euros, una dimensión que la sitúa en el segmento de microempresa industrial que más está sufriendo la doble presión de la transición tecnológica del automóvil y la debilidad de la demanda europea de vehículos.

No ha podido amortiguar el golpe

La compañía, presidida por Pedro Etxebarrieta Lekerikauriarte, ofrecía servicios globales de forja y estampación en frío y caliente, con clientes en las industrias automovilística, ferroviaria, agrícola, constructora y fabricantes de herramientas.

Un perfil de negocio transversal que, paradójicamente, no ha sido suficiente para amortiguar el golpe cuando varios de esos sectores han frenado simultáneamente.

La historia de New Fepa es la historia de muchas sociedades laborales del País Vasco industrial: nacen de la voluntad de los trabajadores de no dejar morir un oficio y un espacio productivo cuando la empresa original cae.

Es un modelo con raíces profundas en la cultura industrial vasca, reforzado por el cooperativismo de Mondragon y por la legislación de sociedades laborales que facilita la constitución de este tipo de entidades. Pero el modelo tiene sus límites.

Sin capital externo suficiente, sin acceso fácil al crédito bancario y con la presión de competir en mercados globales donde los precios los marcan empresas de escala muy superior, las sociedades laborales de pequeño tamaño son especialmente vulnerables cuando el ciclo gira en su contra.

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David Huete

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