Solo el 20% de centros de datos anunciados para 2029 han iniciado las obras en España y Portugal
España acumula un pipeline de 2.780 MW IT previstos para entrar en operación en tres años, pero la brecha entre el anuncio y la pala en el suelo revela la magnitud de proyectos estancados
Montaje realizado por Economía Digital.
La fiebre de los centros de datos ha convertido España en uno de los destinos más codiciados de Europa para la infraestructura digital. Los anuncios se acumulan, las cifras se disparan y los titulares se suceden. Pero del total de 2.780 megavatios de potencia anunciados para estar operativos en 2029, apenas en torno al 20% se encuentra actualmente en construcción, según ha explicado Colliers a este periódico.
Es decir, ocho de cada diez megavatios prometidos aún no han visto una excavadora. Así lo revelan los datos del último informe semestral de Colliers sobre el mercado de centros de datos en la región ibérica, correspondiente al periodo octubre de 2025 a marzo de 2026.
La consultora inmobiliaria, que trabaja exclusivamente con información pública, precisa que no dispone de datos sobre cuánta de esa potencia cuenta con contratos firmes de arrendamiento, lo que añade una capa adicional de incertidumbre sobre la solidez real del pipeline.
Para entender la magnitud del salto que se pretende dar, conviene partir del punto de inicio. España cuenta hoy con apenas 360 MW operativos en todo el territorio.

El objetivo implícito en el pipeline anunciado supone multiplicar casi por nueve esa capacidad en tres años. Un ritmo de crecimiento que, de materializarse, situaría al país entre los grandes hubs europeos del sector, a la altura de mercados consolidados como Frankfurt, Ámsterdam o Londres.
Madrid lidera la capacidad instalada con 175 MW operativos, aunque su proyección futura alcanza los 1.413 MW. Barcelona, con 42 MW en funcionamiento, acumula ya 525 MW en proyectos anunciados.
Pero es Aragón la gran sorpresa del mapa: la comunidad ha emergido como el principal polo para hiperscalers, con un pipeline que asciende a 3.461 MW, impulsado en gran medida por la apuesta estratégica de Amazon Web Services.
AWS ha elevado su compromiso financiero en la región hasta los 33.700 millones de euros, una cifra que convierte a Aragón en uno de los mayores proyectos de inversión tecnológica de Europa.
La compañía tiene en marcha nuevos campus declarados Proyectos de Interés General de Aragón —conocidos como DIGA— en La Puebla de Híjar (Teruel), San Mateo de Gállego (Zaragoza) y Huesca, con proyectos que suman decenas de megavatios a su ya considerable infraestructura en la región.
Junto a Amazon, el gran protagonista del mercado de colocation es Merlin Properties, a través de su filial Merlin Edged. La socimi española ha anunciado 150 MW en Zaragoza tras adquirir dos tercios del proyecto «Búfalo» a Forestalia, otros 150 MW en Madrid Sur y el desarrollo del campus de Tres Cantos, que podría alcanzar los 352 MW.
En Barcelona, su centro de datos estará plenamente operativo en octubre de 2026 con 22 MW y ya tiene el 100% de su capacidad arrendada, con CoreWeave como inquilino principal. Más al oeste, Merlin lidera también la expansión en Extremadura, donde proyecta hasta 2.400 MW en un corredor que apunta a convertirse en una de las grandes reservas de capacidad del país.
Por su parte, ACS Digital trabaja en un campus de 200 MW en La Puebla de Alfindén (Zaragoza) y en un centro de 30 MW en Alcalá de Henares, en el estratégico Corredor del Henares madrileño.
Uno de los cambios estructurales más relevantes que documenta el informe de Colliers es el giro estratégico de los promotores. Tradicionalmente, el sector exigía tener firmada una carta de intención (LOI) con un cliente antes de arrancar la construcción.

Esa cautela ha saltado por los aires. La irrupción de los llamados neoclouds —compañías especializadas en infraestructura para inteligencia artificial con necesidades urgentes de capacidad— ha forzado a los desarrolladores a asumir el riesgo de construir sin contrato asegurado.
La lógica es sencilla: quien no tenga espacio listo cuando llegue la demanda, perderá el cliente. Para ganar tiempo sin comprometer la flexibilidad técnica, la estrategia mayoritaria es el modelo shell & core: levantar la estructura y la envolvente del edificio sin instalar aún los equipos de IT, de forma que el centro pueda adaptarse a distintos tipos de inquilino en el momento de la comercialización.
Si hay un factor que puede descarrilar el ritmo de construcción, ese es la energía. El acceso a la red eléctrica se ha convertido en el cuello de botella más crítico del sector, y la regulación española ha evolucionado de forma significativa con el Real Decreto-Ley 7/2026.
La nueva norma establece una jerarquía explícita en el acceso a la red: los desarrollos residenciales, hospitales y seguridad nacional tienen prioridad sobre los centros de datos.
Además, se sustituyen los avales económicos por un pago mensual por reserva de capacidad hasta que la instalación sea operativa, lo que incrementa la presión financiera sobre los promotores durante la fase de construcción. Como contrapartida, el Gobierno ha creado un comité específico para agilizar los proyectos de especial relevancia social o económica.
En Portugal, el cambio también ha sido profundo: el país ha abandonado el modelo de «primero en llegar, primero en servirse» por un sistema más estructurado, con posibles subastas para la asignación de potencia eléctrica.
Madrid y Barcelona, principales sedes de los centros de datos
La presión sobre Madrid y Barcelona ha acelerado la búsqueda de ubicaciones alternativas con suelo disponible y acceso a energía renovable. Extremadura, con Merlin como promotor principal, se perfila como el corredor con mayor potencial. Andalucía concentra proyectos destacados en Córdoba, Granada y Huelva.
Castilla-La Mancha y Castilla y León actúan como zonas de desbordamiento natural de la capital. Y operadores como Ark Data Centers, recién llegado a Barcelona, o EdgeMode, con proyectos en Cáceres, Córdoba y Albacete, representan la nueva oleada de actores que apuesta por mercados secundarios.
La pregunta que sobrevuela el sector es si toda esa potencia anunciada acabará materializándose o si, como ha ocurrido en otros ciclos de euforia inversora, una parte significativa quedará en el papel.
Los datos de Colliers no responden a esa pregunta —ni pretenden hacerlo—, pero sí ofrecen una fotografía elocuente: el 80% del camino hacia 2029 todavía está por recorrer.