La CNMC propone una red móvil única en emergencias para evitar el colapso de las comunicaciones
La CNMC plantea que los operadores compartan red en situaciones de emergencia para garantizar las comunicaciones
La CNMC ha planteado al Gobierno una medida inédita en España: unificar temporalmente las redes móviles de los principales operadores para garantizar la comunicación en situaciones críticas como apagones eléctricos o catástrofes naturales. La propuesta surge tras el análisis del gran apagón de abril de 2025, que evidenció la fragilidad de las infraestructuras de telecomunicaciones ante la falta de suministro energético.
Según el informe del organismo regulador, las redes de operadores como Movistar, Orange o Vodafone podrían funcionar como una sola en momentos de emergencia, permitiendo que cualquier usuario se conecte a la red disponible, independientemente de su compañía.
El apagón que lo cambió todo
El detonante de esta propuesta fue el apagón eléctrico que afectó a todo el país el 28 de abril de 2025. Durante ese episodio, las redes de telecomunicaciones resistieron solo durante unas horas gracias a sistemas de respaldo, pero terminaron colapsando al agotarse las baterías de las estaciones base.
La caída de las comunicaciones no solo dejó incomunicada a la población, sino que dificultó la coordinación de los equipos encargados de restablecer el suministro eléctrico. Esta interdependencia entre electricidad y telecomunicaciones fue uno de los puntos clave detectados por la CNMC en su análisis.
El organismo advierte de que situaciones similares ya habían puesto a prueba las infraestructuras, como la erupción volcánica de La Palma en 2021 o la DANA de Valencia en 2024, lo que demuestra que no se trata de un problema aislado.
Roaming nacional en situaciones críticas
La principal propuesta de la CNMC consiste en implantar un sistema de itinerancia nacional de emergencia. Este mecanismo permitiría que un móvil se conecte automáticamente a la red de cualquier operador disponible si la de su compañía deja de funcionar.
En la práctica, esto supondría que las distintas redes móviles actuarían como una única infraestructura, garantizando servicios básicos como llamadas o datos en contextos extremos. La CNMC considera esta medida “idónea para reforzar la resiliencia” del sistema, aunque subraya que requiere coordinación técnica y planificación previa entre operadores.
El modelo no es completamente nuevo. Países como Suecia ya han desarrollado sistemas similares tras varios años de preparación, lo que refuerza la viabilidad de su implantación en España.

Más allá de las antenas: satélites y radio
El informe de la CNMC no se limita a las redes móviles terrestres. También plantea la integración de tecnologías emergentes, como las redes satelitales capaces de ofrecer cobertura 4G y 5G desde el espacio, lo que ayudaría a reducir las zonas incomunicadas durante emergencias.
Además, el regulador pone el foco en la radio como canal clave de información en crisis. En este sentido, propone que los receptores de radio digital DAB+ incorporen obligatoriamente sistemas de alerta automática (ASA), capaces de emitir avisos incluso cuando el dispositivo está en reposo o sin conexión a internet.
Un marco regulatorio en evolución
La propuesta de la CNMC se enmarca en un contexto más amplio de reformas impulsadas por el Gobierno para reforzar la resiliencia de las telecomunicaciones. Entre ellas, destaca la obligación de garantizar cobertura móvil y fibra al 85 % de la población durante al menos cuatro horas en caso de apagón.
Sin embargo, el organismo considera que esta medida es insuficiente por sí sola. Aumentar la autonomía de las baterías no evita completamente el riesgo de incomunicación, especialmente en escenarios prolongados o de gran magnitud.
Por ello, la CNMC apuesta por soluciones estructurales que permitan mantener operativas las comunicaciones incluso en condiciones extremas, combinando infraestructuras, regulación y nuevas tecnologías.
Un cambio de paradigma en las telecomunicaciones
La iniciativa supone un cambio significativo en la forma en que se conciben las redes móviles en España. Tradicionalmente, cada operador ha gestionado su infraestructura de forma independiente, compitiendo por cobertura y calidad de servicio.
La propuesta de la CNMC introduce, en cambio, un enfoque colaborativo en situaciones excepcionales, donde la prioridad pasa a ser el interés general y la seguridad de la población.
Aunque su implementación requerirá ajustes técnicos, acuerdos entre empresas y posiblemente cambios normativos, el planteamiento abre la puerta a un sistema de comunicaciones más robusto y preparado para afrontar crisis futuras.
En un contexto marcado por fenómenos climáticos extremos y riesgos sistémicos, la CNMC sitúa la resiliencia de las telecomunicaciones como un elemento clave para garantizar el funcionamiento del país incluso en los momentos más críticos.