La crisis de la televisión golpea a Atresmedia y Mediaset con caídas de ingresos publicitarios de hasta el 9%
Las grandes plataformas logran récord de suscriptores, mientras el consumo de televisión lineal cae a su mínimo histórico
Los exteriores del edificio de Atresmedia
El negocio de la televisión en abierto en España encadena años de caídas de audiencia y consumo, con los dos grandes grupos sufriendo el impacto en sus cuentas. Atresmedida y Mediaset cerraron 2025 con descensos notables en sus ingresos publicitarios
El sector ha entrado en una fase de mudanza estructural forzada por los nuevos hábitos de consumo, y sus dos principales guardianes ya acusan el impacto en sus líneas financieras.
El tradicional duopolio que integran Atresmedia y Mediaset España, dueños de canales como Antena 3, Telecinco, Cuatro o Neox, ha visto cómo las marcas y los anunciantes aceleran el trasvase de sus presupuestos hacia el entorno digital, provocando un retroceso en su facturación.
Según los datos definitivos del Informe Sectorial de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), correspondientes al ejercicio de 2025, el desplome de la inversión publicitaria tradicional ha impactado de forma directa en los ingresos por servicios minoristas de ambas corporaciones.
Mediaset España, propiedad del grupo italiano MFE-MediaForEurope, se lleva la peor parte de esta corrección de mercado: su facturación minorista ha retrocedido un 9% en tasa interanual, situando su volumen de negocio estricto en los 547,77 millones de euros.
Por su parte, Atresmedia, en manos de Grupo Planeta, muestra una mayor resiliencia, pero no logra esquivar la tendencia contractiva del mercado publicitario en abierto.
El grupo con sede en San Sebastián de los Reyes firmó una caída del 6,6% en sus ingresos minoristas de televisión, quedándose en los 723,20 millones de euros.
Atresmedia y Mediaset acusan la caída del consumo televisivo a su mínimo histórico
Ambas compañías mantienen un control abrumador del ecosistema publicitario de la televisión digital terrestre (TDT), acaparando el 87,8% de la tarta total en abierto.
Sin embargo, el tamaño de esa tarta global, que históricamente sostenía de forma holgada los márgenes operativos de los dos gigantes, se está encogiendo a un ritmo constante.
El total de la inversión publicitaria en la TDT tradicional se sitúa ya en el entorno de los 1.750 millones de euros, una cifra que refleja el desgaste ante el empuje de los formatos digitales y las redes sociales.
La raíz de este retroceso financiero es principalmente de corte sociológico y de consumo. El informe del regulador constata que el consumo de televisión lineal tradicional tocó en 2025 su mínimo histórico desde que se tienen registros estadísticos fiables (1992), desplomándose un 5,2% hasta fijar una media de apenas 162 minutos por persona y día.
Las pantallas tradicionales pierden capacidad de retención, especialmente entre las franjas de edad más atractivas para las agencias comerciales, lo que devalúa de forma progresiva el precio y la efectividad de los bloques de anuncios en abierto.
Los gigantes del streaming logran récord de suscripciones
En la otra cara de la moneda se encuentra el negocio de la televisión de pago por internet y las plataformas OTT. Mientras las cadenas tradicionales sufren para mantener el tipo en abierto, la televisión bajo demanda (streaming) disparó sus ingresos minoristas un 17,3% en España, alcanzando un volumen de facturación de 2.362,9 millones de euros.
Los gigantes estadounidenses (Netflix, Amazon Prime Video, Disney+, HBO Max y SkyShowtime) ya retienen el 84,4% de las suscripciones de pago en el país, con 25,6 millones de abonados y sobrepasando con creces la barrera financiera que representa la televisión tradicional en abierto.
El 15,6% restante, equivalente a 4,7 millones de suscripciones, se concentró en otros prestadores, entre los que destacaron DAZN,
ATRESplayer Premium, Filmin, FlixOlé, Movistar Plus+, propiedade de Telefónica, y Mitele Plus, entre otros.
Las cifras reflejan que el mercado español ha alcanzado un récord absoluto, con un total de 37,9 millones de suscripciones activas a este tipo de plataformas en 2025, un 10,5% más que el año anterior.
Las grandes firmas norteamericanas concentran 30,3 millones de dichas suscripciones, mientras que 7,6 millones se asociaron a plataformas tradicionales de operadores de comunicaciones electrónicas.
Ante este cambio de paradigma económico, las direcciones estratégicas de Atresmedia y Mediaset han volcado sus planes de inversión hacia el desarrollo de sus propias plataformas y ecosistemas de pago (como Atresplayer o Mitele Plus), buscando capturar tanto el tráfico de usuarios digitales como los nuevos formatos de publicidad personalizada (AVOD) con los que competir frente a las Big Tech.
Sin embargo, por el momento, el crecimiento de los ingresos procedentes de estas divisiones digitales no compensa en su totalidad el hachazo financiero que el televisor de toda la vida está sufriendo en sus bloques comerciales tradicionales.
El informe de la CNMC confirma que la televisión en abierto afronta el desafío de redefinir su rentabilidad en un mercado donde el mando a distancia ya no tiene el monopolio de la atención. El reto para los grandes grupos de comunicación desde hace años pasa por lograr diversificar su negocio y conseguir otras fuentes de ingresos.