Guerra por Estudiantes: dos brókers se enzarzan por hacerse con el histórico club de baloncesto

Diego Megía, un inversor español propietario de Taula Capital, se ha hecho con el club. Su contrincante, Jaime Siles, denuncia irregularidades en la venta

Estudiantes lucha

Polémica por la compra del histórico Club Estudiantes por parte de Diego Megía (1969), un desconocido inversor español que lidera Taula Capital, un fondo de 8.500 millones de dólares. Su oponente, Jaime Siles, consejero de Naturgy y directivo del fondo IFM, ha denunciado «irregularidades» en el proceso de venta, y ha anunciado que preparará acciones legales si esta sigue adelante.

Tras el anuncio de venta, que Siles ha considerado «negligente», el directivo ha enviado una carta abierta a la afición y a los accionistas del Estudiantes, para informar «con transparencia» de los términos exactos de la oferta vinculante que presentó el pasado viernes junto a Dimas de Andrés, CEO de Medcap y administrador de Iberfin Capital.

Siles, fiel seguidor del Estudiantes desde niño, presentó una oferta «sustancialmente» superior a la de Megía, valorada concretamente en casi 35 millones de euros, según traslada el inversor a Economía Digital.

Por su parte, el comunicado del Estudiantes publicado el viernes no detalla las condiciones acordadas con Megía, aunque las estimaciones apuntan a unos 30 millones de euros. Este periódico ha contactado con Taula Capital, y no ha obtenido respuesta.

Megía hará su presentación oficial ante los aficionados del club de baloncesto el próximo miércoles 24 de junio, a las 19:00 horas, en el Movistar Academy Magariños. Durante el encuentro, tanto los directivos como el nuevo dueño explicarán los detalles de su proyecto de futuro.

A pesar de que supuestamente los accionistas le habían trasladado a Siles su satisfacción por la propuesta, esta fue descartada en el último momento y finalmente se adjudicó la venta a Megía, cofundador de la fundación Cris contra el Cáncer.

Años preparando la oferta

Siles y De Andrés llevaban años trabajando en una oferta para hacerse con el club deportivo Estudiantes. De hecho, hace cuatro años, llegaron a reunirse con Fernando Galindo, el entonces presidente, y le presentaron su propuesta.

En ese momento no pudo ser, porque el club «no estaba en venta». Pero hace apenas dos semanas, cuando los dueños se abrieron finalmente a la posibilidad de vender, contactaron con él para que siguiera adelante con su plan.

Su oferta estaba, aparentemente, bien valorada por los directivos: era una figura relevante dentro del Ibex35, conocía el club «de toda la vida», su oferta era interesante económicamente y «pagaba sus impuestos en España», un punto al que dio especial importancia Ignacio Triana, actual presidente del equipo, tal y como defiende Siles.

La oferta de Siles y De Andrés contemplaba inicialmente un pago de 7,2 euros por acción, lo que suponía una prima del 20% sobre su valor nominal. Posteriormente, la oferta se elevó hasta los 9,3 euros por acción, incrementando la prima al 55%.

Además, se sumarían dos millones de inyección directa, con un millón disponible de forma inmediata tras la firma; y otros 26 millones de euros en patrocinios irrevocables para las próximas tres temporadas, procedentes de las empresas Medcap Real Estate, Albaluz Desarrollos Urbanos y Lasanta Capital.

Siles defiende esta fórmula de inyección vía patrocinio porque evitaría la ampliación de capital, que diluiría el valor de las acciones de los socios actuales.

La propuesta no llega a los accionistas de Estudiantes

Sin embargo, en apenas unas horas, aparentemente el panorama cambió para Siles y De Andrés. Según la información que manejan, su oferta no fue «debidamente trasladada al Consejo y accionistas en la junta celebrada el jueves por la tarde, lo que estaría en contra del Código de Conducta Interno del Club, ni tampoco ha sido compartida con los socios y aficionados».

«El deber de todo consejero en una sociedad es anteponer el interés de la entidad a cualquier interés particular; en este caso, esta obligación ha sido flagrantemente incumplida», denuncia Siles.

El ejecutivo apunta directamente a Ignacio Triana, presidente y uno de los principales accionistas del club. Según relata Siles, ambos mantuvieron una reunión la mañana del viernes, apenas unas horas después de la celebración del consejo.

En aquel encuentro, Triana le transmitió que su propuesta encajaba perfectamente, pero le señaló algunos puntos a mejorar, como la prima. Así lo hicieron, pero nunca llegaron a recibir respuesta. Horas más tarde se encontraron con el comunicado en el que se anunciaba la venta del club a Megía.

Uno de los puntos más críticos recae en la procedencia del capital de su rival. Siles asegura que la propuesta de Diego Megía se apoya en «fondos que vienen de un paraíso fiscal», refiriéndose a que tanto Megía como su fondo, Taula Capital, tienen su residencia fiscal en la isla de Jersey, un territorio con condiciones impositivas favorables.

Ante esta situación, que consideran una «negligencia» por parte del actual presidente, Ignacio Triana, Siles ya estudia impugnar los acuerdos del consejo de administración, poniendo en peligro el acuerdo con Megía.

Además, recuerda que cualquier venta de más del 25% de una Sociedad Anónima Deportiva debe contar con el visto bueno del Consejo Superior de Deportes (CSD), organismo al que apelarán para que dictamine si la oferta de Megía es realmente la mejor para la entidad.

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