Dassault carga contra Airbus y la acusa de intentar apartarla del proyecto Eurodrone

El Eurodrone nació como una apuesta estratégica para dotar a Europa de un sistema de vigilancia propio, capaz de competir con el estadounidense Reaper

Airbus planta Getafe

Un avión en la pista de la sede de Airbus en Getafe. Foto: Europa Press

Dassault Aviation ha acusado a Airbus de intentar excluirla del programa europeo Eurodrone, una disputa que vuelve a evidenciar las tensiones industriales y políticas que arrastra la cooperación de defensa en Europa.

El choque se suma al deterioro de las relaciones entre ambas compañías tras el fracaso de su gran proyecto conjunto de caza europeo y llega en un momento delicado para un programa ya ralentizado por los ajustes presupuestarios y la revisión de los compromisos de compra de varios países implicados.

El centro de la polémica está en la distribución del trabajo dentro del Eurodrone, el sistema aéreo no tripulado de gran autonomía desarrollado por Francia, Alemania, Italia y España.

Según explicó el consejero delegado de Dassault, Eric Trappier, Airbus habría pedido a la compañía francesa que se retirara del proyecto, una afirmación que ha reactivado una disputa que ya venía gestándose desde hace semanas.

Trappier sostuvo ante una comisión del Senado francés que “Airbus nos dijo que nos fuéramos”, y añadió que la firma gala no comparte la decisión ni el motivo de su exclusión

Reuters había informado previamente de que Dassault estaba reclamando una compensación a Airbus por los cambios en la carga de trabajo del programa, al considerar que la reducción de la participación francesa le generaba pérdidas de inversión.

Menos compras, menos trabajo

Uno de los detonantes de la tensión ha sido la decisión de Francia de aplazar o rebajar sus compras del Eurodrone, lo que ha reducido el volumen de trabajo esperado para Dassault.

El cambio ha alterado el equilibrio interno del consorcio y ha abierto la puerta a nuevos reproches entre socios, justo en un momento en que la cooperación industrial europea trata de ganar músculo frente a competidores estadounidenses y asiáticos.

Airbus, que lidera el proyecto, decidió en consecuencia rebajar su propia participación industrial, una medida que Dassault interpreta como un intento de empujarla fuera del programa.

La empresa francesa, sin embargo, sostiene que el reparto debe ser discutido y que no acepta quedar excluida de un desarrollo en el que ha estado implicada desde el inicio.

Por ahora, Airbus ha evitado comentar públicamente las declaraciones de Trappier, lo que deja el enfrentamiento sin una vía de desescalada inmediata.

Un programa con retrasos

El Eurodrone nació como una apuesta estratégica para dotar a Europa de un sistema de vigilancia propio, capaz de competir con el estadounidense Reaper y reducir dependencias externas en defensa.

Sin embargo, el programa ha ido acumulando retrasos, ajustes y tensiones entre socios, al punto de convertirse en un ejemplo de las dificultades que afronta la industria europea cuando intenta coordinar intereses nacionales distintos.

La disputa entre Airbus y Dassault confirma que el proyecto está lejos de haber cerrado sus heridas internas.

La relación entre ambas empresas ya se había deteriorado con el fracaso de su otro gran desarrollo conjunto, el futuro sistema aéreo de combate europeo, un colapso que agravó las dudas sobre la capacidad del continente para impulsar grandes programas defensivos de forma verdaderamente integrada.

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