Desigual, investigada por los últimos cierres de tienda

Los sindicatos denuncian a la empresa ante Inspección Laboral por los despidos y el cambio de condiciones de parte de la plantilla. Las salidas se producen desde el inicio de la pandemia

Una tienda de Desigual.

La crisis del coronavirus no iba a pasar de largo por Desigual. Del mismo modo que el resto del sector, la cadena de moda sufre desde el inicio de la pandemia las constantes restricciones, así como el cambio de hábitos de consumo y la caída del turismo. El trío de factores provocó un cierre de tiendas que ahora los sindicatos denuncian ante la Inspección Laboral.

Según ha podido saber Economía Digital, el comité de empresa presentó una denuncia contra el organismo dependiente del Departament de Treball de la Generalitat de Catalunya por una modificación unilateral de las condiciones de trabajo de la plantilla con la bajada de persiana de los locales de Portal de l’Àngel y Las Ramblas, ambos en Barcelona.

Los cierres se saldaron con cuatro despidos y 18 afectados, a los que se les modificaron a la baja las características de su empleo en el momento. Los sindicatos advierten que la empresa tomó la decisión de forma unilateral y que las bajas se deberían haber firmado con una indemnización equivalente a la de las salidas improcedentes.

No obstante, fuentes de la compañía defienden la actuación realizada. “Desde el inicio del año, Desigual ha cerrado únicamente dos tiendas en España (Mataró y Barcelona), de una red comercial de 78 puntos de venta propios. La compañía siempre ha apostado por mantener los puestos de trabajo mediante recolocaciones”, explicó una portavoz.

“Así ha ocurrido con estos dos cierres y a todos los empleados se les ha ofrecido esta oportunidad. Los que no se han acogido a ella ha sido por voluntad propia”, añadió.

Desigual no prevé aplicar un ERE por el impacto del coronavirus

La denuncia sindical se produce después de un 2020 se recortes provocados por el coronavirus. A finales del año pasado, la propia compañía admitía que estaba “adaptando la plantilla a la nueva situación […] de manera paulatina y buscando limitar el impacto que tiene en los puestos de trabajo”. La organización descartaba “ajustes drásticos” como un expediente de regulación de empleo (ERE) y primaba “aprovechar la rotación natural para replantear algunas posiciones y reorganizar la estructura”.

Además, parte del personal afectado –ya fuera por el cierre de tiendas o las restricciones– se pudo reubicar en nuevas funciones para “fortalecer al venta online y la actividad logística”, aprovechando el rol de las tiendas, que pueden erigirse como puntos de envío y recogida de pedidos.

El golpe del coronavirus a Desigual

Tras años de caídas de ventas, la pandemia fue un duro golpe para las cuentas de la cadena de moda catalana: los ingresos cayeron el 40% y el ejercicio se zanjó con unos números rojos de 83 millones de euros.

Para la compañía que preside Thomas Mayer el virus implicó que las ventas pasaran desde los 589 millones de euros hasta los 360 millones, menos del 40% de las que sumó en 2014, cuando soñaba con ser “una compañía de 1.000 millones” tras facturar 963,5 millones.

La firma sufrió especialmente la pandemia al estar focalizada en algunos de los mercados más afectados por las restricciones: el 65% de las ventas se concentran en EspañaFranciaItalia y Alemania. La empresa tuvo que mantener cerradas el 33% de los días laborales las tiendas en Francia, el 28% en España, el 26% en Italia y el 22% en Alemania.

“Ha sido un año absolutamente excepcional y complejo, con un impacto enorme de la pandemia sobre nuestros principales mercados. Hemos aprovechado este año de transición para acelerar proyectos clave mientras asegurábamos nuestra solidez financiera, las medidas de contención de gasto han asegurado una situación de tesorería saludable”, explicó el director general de Desigual, Alberto Ojinaga. La sociedad cerró el 2020 con una posición de caja de 108 millones.