El empresario de 31 años que factura 4,3 millones con un negocio a prueba de IA
Festivales. Servimedia
Daniel Tom tiene 31 años y dirige un negocio que muchos considerarían poco glamuroso: el alquiler de baños portátiles. Sin embargo, su empresa, Bay Area Sanitation, facturó 4,3 millones de euros en 2025 y gestiona cerca de 2.000 unidades repartidas por eventos y obras del área de la bahía de San Francisco, en pleno corazón tecnológico de Estados Unidos.
La compañía se encarga del alquiler, el mantenimiento, las limpiezas semanales, la reposición de suministros y la retirada de residuos, una tarea que realiza con una flota de 12 camiones. Tom reconoce que su actividad suele provocar rechazo inicial, pero la percepción cambia radicalmente cuando las personas conocen las cifras del negocio.
«Cuando les digo que tengo un negocio de baños portátiles, recibo muchas miradas de asco», admite Tom. «Pero una vez que les explico el modelo de negocio y los ingresos, la mayoría de las veces se interesan».
La paradoja no escapa al empresario: ha construido un imperio de saneamiento básico justo al lado de gigantes tecnológicos como Google, Apple y Nvidia, empresas obsesionadas con la automatización y la inteligencia artificial. Mientras el mundo teme que la IA destruya empleos, Tom ha encontrado un nicho «a prueba de robots«.
Del aula universitaria a 2.000 baños portátiles
Bay Area Sanitation comenzó su actividad en 2023 con un solo camión y 100 unidades, logrando ser rentable en su primer año. La trayectoria de Tom en el sector, sin embargo, es más larga: lleva 10 años en la industria del saneamiento portátil, habiendo comenzado incluso antes de graduarse de la Universidad Estatal de San José.
El crecimiento ha sido exponencial. En 2024, la empresa facturó más de 3 millones de euros, y en 2025 alcanzó los 4,3 millones. Las proyecciones son aún más ambiciosas: Tom quiere llegar a 5.000 unidades y 10 millones de euros de facturación anual en los próximos cinco años.
La mayor parte de los ingresos procede de alquileres a largo plazo, con tarifas mensuales desde 160 euros que incluyen limpiezas semanales. Los servicios para eventos puntuales oscilan entre 200 y 400 euros por evento, con entrega el viernes y recogida el lunes siguiente.
«Me gusta centrarme en los alquileres a largo plazo porque equivalen a ingresos recurrentes garantizados para mi negocio», explica Tom, cuya empresa mantiene un margen de beneficio neto del 22%.
El empresario, nacido y criado en San Ramón (California), vive actualmente con su esposa Celina y su perra Ella. En su tiempo libre disfruta del senderismo, los viajes y el snowboard, actividades que financian un negocio que muchos considerarían desagradable pero que resulta extraordinariamente lucrativo.