Freixenet duplica beneficios en España por la inflación y la absorción de Castellblanch

La sociedad Freixenet SA, que integra la mayoría de las bodegas españolas del grupo, gana 28 millones de euros tras facturar un 17% más

Entrada de la bodega Freixenet, en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona)

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Freixenet se dispara. La cavista catalana duplicó en 2022 el beneficio neto de sus principales bodegas españolas, en un año marcado por un incremento de las ventas, sobre todo a nivel internacional, la inflación y por la consolidación de su proceso de reestructuración societaria con la absorción de Castellblanch.

Según las cuentas reportadas al Registro Mercantil, la empresa Freixenet SA, la sociedad dominante del grupo que integra las principales filiales que elaboran los vinos y cavas de la marca homónima en España, ganó 28,7 millones de euros en pasado ejercicio, catapultando en un 98% el beneficio neto de 2021. Hay que tener en cuenta que estos datos no son un reflejo de la totalidad del negocio de Freixenet, dado que, desde la fusión con Henkell en 2018, la empresa alemana se encarga de consolidar las cuentas del grupo, entremezclándolas con el resto de sus marcas. 

A lo largo del 2022, las bodegas españolas de la empresa facturaron un total de 297 millones de euros, un 17% más que en el ejercicio anterior, cuando ingresaron 254 millones, en un año todavía afectado por la pandemia, sobre todo en las ventas en restaurantes y hoteles. Parte del incremento de ventas proviene de la subida de los precios de sus cavas y vinos. 

En este sentido, mientras que la facturación mejoró ampliamente, el número de botellas vendidas quedó estancado. Según la memoria anual, Freixenet vendió 123,3 millones de botellas entre cavas, espumosos y vinos en 2022, mientras que en 2021 alcanzó las 123,9 millones. La compañía con sede en Sant Sadurní d’Anoia está apostando por las bebidas de mayor calidad y valor, lo que también explica este fenómeno.  

De las principales cavistas españolas, Freixenet es la que tiene más presencia a nivel internacional. El pasado ejercicio, la compañía fundada por la familia Ferrer disparó sus ventas fuera de Europa, alcanzando un volumen de 121 millones de euros, el doble que en 2021. En contraste, la facturación en España se quedó en 75 millones, un 2,6% menos que en el año anterior, y en el resto del continente europeo redujo los ingresos un 12,6%, hasta los 101 millones. Las marcas Freixenet están disponibles en 115 países, con presencia en todos los continentes. 

La guerra incrementa los costes

Por otro lado, los costes de aprovisionamiento alcanzaron los 229,4 millones de euros, un 10% más que en 2021, impactado por el incremento del precio de las materias primas generado por la guerra en Ucrania, aunque crecieron en menor proporción que la facturación. Al final, el resultado de explotación alcanzó los 32,3 millones de euros, una mejora del 18,9% respecto al beneficio bruto obtenido el año anterior. 

Otro factor que impulsó las cifras del negocio nacional de Freixenet fue el crecimiento del perímetro de consolidación, tras la fusión de Castellblanch, una bodega que pertenece al grupo desde 1984. La operación se enmarca dentro de un proceso de restructuración societaria, mediante el cual la empresa dirigida por Pedro Ferrer integró en Freixenet SA varias compañías de las cuales ya controlaba el 100% del capital para simplificar y racionalizar la estructura organizativa. De facto, ya operaban como un ente unitario, por lo que supone simplificar los procesos, mientras que comporta una disminución de los costes operativos y de la carga administrativa, según detalla el decano del cava en las cuentas. 

De hecho, el grupo matiza en los documentos que los datos obtenidos en 2022 no son del todo comparables con los del ejercicio anterior, justamente por esta operación y el cambio de perímetro. En cualquier caso, Freixenet destaca que, pese a la incertidumbre generada por la guerra en Ucrania, los resultados obtenidos a lo largo del año fueron los segundos mejores de la historia, «solo superados por el año del milenio». 

De cara a este 2023, la compañía vaticina que la economía global, así como su negocio, continuaran viéndose afectados por el conflicto bélico, «en términos de encarecimiento de las primeras materias y de la energía». Por eso, mantendrá una política de reducción de gasto, con la congelación del 20% del presupuesto en márquetin y de mantenimiento hasta el último trimestre del año, «a la espera de la evolución de las ventas y las variables macroeconómicas». Sin embargo, confía en «la fortaleza y el prestigio» de la marca Freixenet, por lo que se mantienen «moderadamente optimistas». 

La talidad del grupo Henkell Freixenet facturó 1.181 millones de euros el año pasado, un crecimiento del 8,5% respecto al ejercicio anterior, impulsados por el negocio en América, donde alcanzó su mayor cifra de negocio hasta la fecha, de 216 millones de euros. Al desarrollo en el continente americano, se le suman 318 millones de euros obtenidos en Alemania, Austria y Suiza, 385 millones generados en Europa Occidental y 210 más procedentes de las ventas en Europa Oriental.

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