Pacto Generalitat – taxi: no habrá boicot al Mobile World Congress

Se llega a un acuerdo después de la reunión mantenida este martes entre la Generalitat, el AMB y los representantes de la Cumbre Catalana del Taxi

Fin a la tensión entre el taxi y la Generalitat por el descontrol de los vehículos de transporte con conductor (VTC) de Cabify y el posible boicot al Mobile World Congress (MWC) de este año como respuesta. Ambas partes han sellado un acuerdo basado en nueve puntos después de dos horas en la última reunión de la bautizada Cumbre Del Taxi.

En un comunicado, el sector del taxi transmite que la administración catalana mandará nuevos identificativos exteriores para los coches de transporte con conductor el próximo de febrero — estarán puestos en marzo— , donde será visible el número de autorización. 

También informan de que el registro electrónico de servicios para las VTC de la Generalitat estará coordinado con el del Ministerio de Fomento. «De esta manera, se tienen todas las garantías jurídicas para controlar el tiempo del inicio del servicio, ya que habrá que comunicar el servicio y confirmarlo en la recogida, el destino y la finalización», explican desde el taxi.

El listado de promesas se completa con el compromiso de la Generalitat de abrir «expedientes informativos periódicamente, solicitando los registros de servicios a las empresas para corroborar que se cumplen los 15 minutos de precontratación». 

El taxi de Barcelona: «Todas estas medidas y plazos que nos dan son suficientes»

Esta medida, que se llevará a cabo comparando los trayectos con el registro oficial y obligatorio de la Generalitat, va dirigida directamente a vigilar a Cabify. La empresa española de movilidad ideó en su regreso a Barcelona un sistema por el que este lapso de tiempo no tiene que imponerse en cada viaje solicitado por el conductor. 

«Consideramos que todas estas medidas y plazos que nos dan son suficientes para dar respuesta a nuestras demandas y es por ello por lo que valoramos de forma positiva los acuerdos y estaremos atentos a que todas estas medidas se vean reflejadas en las calles y que por fin las instituciones catalanas y las diferentes policías y cuerpos de inspección puedan desarrollar su trabajo con eficacia y todas las garantías», finaliza el taxi en un comunicado. 

Rebaja de la tensión para salvar el Mobile

El acuerdo anunciado supone una rebaja de la tensión generada durante el fin de semana y mantenida hasta ayer, lunes, cuando el taxi advirtió que Barcelona podía quedar «patas arriba» si la reunión de este martes terminaba sin acuerdo.

«Mañana puede ser un día donde el taxi vuelva a salir a las calles. Aplicar la ley mordaza no ayuda a calmar los ánimos del sector que esta bastante indignado, todos queremos lo mejor para la ciudad y que el Mobile Word Congress (MWC) se celebre con total normalidad, pero para eso tanto la Generalitat como el AMB tendrán mañana que dar soluciones inmediatas para que Cabify deje de reírse de los taxis e instituciones», avisaba Tito Álvarez, portavoz de Élite Taxi, en un comunicado.

Ahora, con el acuerdo sellado, el Mobile World Congress de este año, una joya que la Generalitat no quiere perder, se salva del boicot del taxi. Las negociaciones con la Generalitat han coincidido con el aniversario de la huelga que el pasado año protagonizó precisamente el taxi en Barcelona.

La administración catalana cedió entonces a las reivindicaciones del sector porque no quería que se perjudicara a la feria teconológica. Razones no le faltan: el MWC deja cada año cerca de 470 millones en la capital catalana y ayuda a proyectar la imagen de la ciudad al exterior.   

A este evento, de acuerdo a datos de la última edición, asiste una media de 107.000 asistentes. También ayuda a crear empleo: 13.900 trabajos temporales en su décimocuarto año, que contó con 2.400 empresas expositoras, 160 delegaciones gubernamentales y 200 países y regiones.

La pérdida del MWC ya ha estado sobre la mesa, a raíz de la inestabilidad política de Cataluña en los últimos años por el procés. John Hoffman, consejero delegado de la GSMA, organizadora del Mobile, expresó su preocupación por la situación de la región y advirtió de que el evento necesitaba «seguridad y estabilidad política», por lo que se planteaba cambiar de sede si no se pudiera garantizar en el futuro.