La guerra lleva a fondos como BlackRock a aplicar ‘corralitos’ que generan temor entre los inversores
Esta decisión provocó que las acciones del gestor de fondos cayeran hasta un 7,4% en Wall Street
Foto: EPA / FMT
Las acciones de BlackRock cayeron este viernes por encima del 7% después de que uno de sus fondos de crédito privado más grandes tomara la decisión de limitar las retiradas de dinero al detectar un aumento de las solicitudes.
Esta decisión provocó que las acciones del gestor de fondos cayeran hasta un 7,4% en Wall Street, pasando de un máximo diario de unos 1.033 dólares por acción a 955 dólares por unidad.
BlackRock limita las retiradas de dinero
El HPS Corporate Lending Fund (HLEND), con 26.000 millones de dólares (22.400 millones de euros) bajo gestión, informó el viernes en un comunicado que los inversores habían solicitado sacar 1.200 millones de dólares del fondo de BlackRock. Sin embargo, el fondo solamente tenía liquidez para devolver 620 millones, el efectivo disponible en el fondo al cierre del año pasado.
De esta manera, los accionistas pidieron retirar un 9,3% de sus participaciones, pero la gestora limitó el tope de recompras en 5%.
La compañía señaló que esta elección responde a su gestión habitual de liquidez para su producto insignia de préstamos directos para minoristas, conocido como HLEND.
«Sin esto, existiría un descalce estructural entre el capital de los inversores y la duración prevista de los préstamos de crédito privado en los que invierte HLEND», indicaron.
Este es uno de los ejemplos más evidentes de restricciones a los retiros aplicadas por grandes fondos de crédito privado desde finales del año pasado, una situación que ha llevado a los inversores a aumentar la prudencia hacia este tipo de activos. Hasta ahora, muchas gestoras se habían decantado por responder a la crecientes solicitudes de rescate o en encontrar alternativas para devolver el dinero.
El mes pasado, el fondo anunció una reforma de hasta el 5% de sus acciones, algo habitual en este tipo de vehículos de inversión, aunque en el periodo anterior ya había hecho frente a solicitudes de retiro cercanas al 4,1%.
Otras gestoras alternativas como KKR & Co. y Ares Management, que están atravesando su peor comienzo de año en una década, han sufrido caídas similares en sus acciones.
En este contexto, los fondos de crédito privado se están preparando para un posible aumento de rescates al mismo tiempo que crecen las dudas sobre la forma de conceder préstamos en el sector y su exposición a empresas que podrían verse afectadas por el auge de la Inteligencia Artificial.
BlackRock adquirió el año pasado HPS Investment Partners, uno de los mayores gestores de crédito alternativo, con el objetivo de ampliar su presencia en el mercado de activos privados.

Los ejecutivos de HPS indicaron que restringir los rescates permitiría al fondo beneficiarse de «oportunidades de inversión atractivas».
Un fondo distinto de crédito privado gestionado por BlackRock, que contaba con unos 2.200 millones de dólares en activos a finales del año pasado, informó el viernes que los inversores habían pedido retirar el 4,5% de sus participaciones. El vehículo de inversión, denominado BlackRock Private Credit Fund, confirmó que podría cubrir todas las solicitudes.
Al mismo tiempo, otras gestoras han adoptado medidas para evitar tener que aplicar límites a los retiros, como ocurrió con HLEND.
La gestora neoyorquina Blue Owl Capital permitió el pasado mes de enero a uno de sus fondos centrados en tecnología retirar en torno a 527 millones de dólares en acciones, es decir, aproximadamente el 15% del patrimonio neto del fondo.
En España, antes de conocerse la decisión de BlackRock, la gestora de BBVA modificó el procedimiento operativo de su fondo BBVA Open to Partners Group Mercados Privados IX FIL.
BBVA Asset Management comunicó a la CNMV la actualización de este vehículo para «establecer una restricción en el traspaso de participaciones limitándolo a IIC de la propia gestora en caso de aplicación de reglas de prorrateo a las peticiones de reembolso que superen un límite máximo al importe de los reembolsos».