Telefónica dispara su factura fiscal: 7.472 millones en impuestos en 2025, el 41% en España
La proporción sitúa a la nacional entre las compañías que más contribuyen a la recaudación del Estado
Edificio de la sede de Telefónica
Telefónica publica su Informe de Transparencia Fiscal 2025, que revela que la operadora española abonó 7.472 millones de euros en impuestos y tasas a lo largo del año pasado en el conjunto de países donde tiene presencia.
La cifra equivale a 21,3 euros por cada 100 euros de su cifra de negocio, lo que convierte a la teleco en uno de los mayores contribuyentes privados de cuantos operan en los mercados donde está presente.
España concentra la mayor parte de esa carga fiscal. De los 7.472 millones totales, 3.043 millones de euros correspondieron a pagos realizados en territorio español, el equivalente al 40,7% del total.

La proporción sitúa a Telefónica entre las compañías que más contribuyen a la recaudación del Estado, en un año en que el debate sobre la tributación de las grandes multinacionales y la economía digital ha ocupado un lugar central en la agenda política y fiscal europea.
Brasil y Alemania, los otros dos pilares fiscales de Telefónica
La distribución geográfica del esfuerzo fiscal de Telefónica refleja el peso de sus tres grandes mercados.
Brasil, donde opera a través de Vivo, aportó 2.207 millones de euros en concepto de contribución fiscal directa e indirecta durante 2025. Alemania, mercado en el que el grupo está presente mediante O2 Telefónica, sumó 1.224 millones de euros entre impuestos, tasas y otros pagos vinculados a la actividad del grupo.
España, Brasil y Alemania representan conjuntamente casi el 88% de toda la aportación fiscal global de la compañía.
La compañía ha desglosado además su contribución fiscal en dos grandes categorías que conviene distinguir.
De los 7.472 millones totales, 2.360 millones correspondieron a impuestos soportados —los que Telefónica paga directamente de su propio bolsillo, como el impuesto de sociedades o las cotizaciones a la Seguridad Social—, mientras que los 5.112 millones restantes procedieron de impuestos recaudados en nombre de terceros para su posterior entrega a las administraciones tributarias correspondientes. En este segundo bloque se encuadran, entre otros, las retenciones del IRPF de los trabajadores o el IVA cobrado a los clientes.
La distinción es relevante porque la segunda categoría no supone un coste directo para la compañía, pero sí un papel de intermediario fiscal de enorme escala.
Telefónica actuó el año pasado como recaudadora de facto de más de 5.000 millones de euros para las haciendas públicas de los países donde opera.
Los pagos totales incluyeron impuestos sobre sociedades, tasas locales, contribuciones a la Seguridad Social y otras obligaciones fiscales nacionales y regionales, según ha precisado la operadora.
Transparencia fiscal como compromiso corporativo
Más allá de las cifras, Telefónica ha querido destacar el componente de gobernanza de su gestión tributaria.
La compañía subraya que su política fiscal se fundamenta en los principios de negocio responsable recogidos en su código de conducta, con la integridad, la transparencia y el compromiso como ejes vertebradores.
Este enfoque sigue las directrices del Marco Inclusivo de la OCDE sobre erosión de la base imponible y traslado de beneficios (BEPS), que busca garantizar que los grandes grupos multinacionales tributen donde realmente generan valor.