Abu Dabi levanta un imperio renovable en España gracias a alianzas de 5.100 millones con Repsol, Endesa y Moeve

El gigante emiratí Masdar se consolida como uno de los grandes tenedores de activos renovables con más de 4 GW

De izquierda a derecha, CEO de Masdar, Mohamed Jameel Al Ramahi, y el director ejecutivo de Generación Baja en Carbono de Repsol, João Costeira.

De izquierda a derecha, CEO de Masdar, Mohamed Jameel Al Ramahi, y el director ejecutivo de Generación Baja en Carbono de Repsol, João Costeira.

España se ha convertido en uno de los principales destinos de inversión para Masdar, la compañía energética controlada por el emirato de Abu Dabi. En apenas dos años, el grupo está levantando un imperio renovable basado en alianzas con algunas de las mayores empresas energéticas del país como Repsol, Moeve y Endesa. El gigante árabe acumula alianzas de 5.100 millones de euros y una exposición a más de 4 GW de capacidad renovable entre eólica, solar, almacenamiento e hidrógeno verde.

La ofensiva de la firma emiratí ha sido especialmente intensa desde 2024, apostando por una fórmula que le permite ganar escala de forma inmediata.

La estrategia de Masdar se ha centrado hasta la actualidad en entrar en grandes carteras ya operativas junto a socios industriales consolidados, sumando sus grandes recursos de capital que las compañías españolas aprovechan para rotar activos y reducir deuda, entre otras eficiencias.

El resultado es una plataforma renovable que la sitúa entre los actores más relevantes del mercado español y en una posición destacada entre los inversores extranjeros del sector.

La operación que marcó un punto de inflexión fue la alianza con Endesa. En 2024, Masdar adquirió el 49,99% de una sociedad que agrupa aproximadamente 2 GW de activos fotovoltaicos operativos de la eléctrica, valorando la cartera total en 1.700 millones de euros.

La transacción, valorada en unos 850 millones de euros para la participación adquirida, permitió a la compañía emiratí entrar de golpe en una de las mayores carteras solares del país.

La relación entre ambas empresas no terminó ahí. En 2025, Masdar amplió su apuesta mediante la compra del 49,99% de otras cuatro plantas solares de Endesa con una capacidad conjunta de 446 MW y un valor total de la cartera de 368 millones.

En este caso, la operación ascendió a 184 millones de euros y confirmó la voluntad de ambas compañías de profundizar en una colaboración que combina capital internacional con la experiencia operativa de una de las grandes eléctricas españolas.

En conjunto, las dos operaciones con Endesa representan más de 2.000 millones de euros y constituyen el núcleo de la presencia de Masdar en el mercado solar español.

A estas inversiones se suma otro movimiento de gran relevancia, el de la adquisición de Saeta Yield al fondo Brookfield, que anteriormente se había hecho con sus activos tras comprárselos a ACS, la constructora de Florentino Pérez.

La compra de la plataforma renovable, cerrada en 2024 por un valor empresarial cercano a los 1.200 millones de euros, permitió a Masdar incorporar una cartera de 745 MW operativos, principalmente eólicos, además de una importante bolsa de proyectos en desarrollo en la Península Ibérica.

La adquisición de Saeta no solo aportó capacidad instalada, sino que proporcionó a la compañía una estructura local, conocimiento del mercado y un vehículo para seguir creciendo en España y Portugal.

La alianza con Repsol y Moeve

La siguiente gran pieza del puzle ha llegado esta semana con el cierre del acuerdo estratégico junto a Repsol. La petrolera española anunció la entrada de Masdar en el denominado Proyecto Minerva, una cartera renovable compuesta por 13 parques eólicos y seis plantas solares con una capacidad total de 705 MW, así como 0,5 GW de crecimiento potencial de proyectos de hibridación (eólica, solar y baterías).

La cartera, valorada en 849 millones de euros según el grupo español, pasa a estar controlada en un 49,9% por la firma emiratí. La alianza permite a Repsol liberar recursos para nuevas inversiones, mientras Masdar incrementa su presencia en activos operativos de calidad y otros en desarrollo.

Es una fórmula que se está extendiendo por toda Europa y que encuentra en España uno de sus mercados más dinámicos. No obstante, Masdar no sólo ha apostado por el sol y el viento español, sino que se ha embarcado en un megaproyecto del que se ha vendido como uno de los grandes sustitutos del gas natural.

Este tercer gran frente de crecimiento está vinculado al hidrógeno verde. Masdar participa junto a Moeve —la antigua Cepsa— en el desarrollo del denominado Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, uno de los proyectos energéticos más ambiciosos del continente.

La primera fase contempla una inversión aproximada de 1.200 millones de euros y una capacidad inicial de electrólisis de 300 MW, ampliable posteriormente.

Aunque el proyecto se encuentra en una categoría diferente a la de los activos renovables convencionales, refuerza la presencia de Masdar en uno de los segmentos considerados clave para la descarbonización de la industria europea.

Si se suman las alianzas millonarias con Endesa, la adquisición de Saeta, la entrada en la cartera de Repsol y la participación en el proyecto impulsado junto a Moeve, la inversión movilizada por Masdar en España supera los 5.100 millones de euros.

Mientras las grandes eléctricas españolas han desarrollado sus carteras renovables durante décadas, Masdar ha logrado reunir una plataforma que superará los 4,1 GW operativos y 1 GW en desarrollo en la península ibérica en apenas unos años, gracias a adquisiciones selectivas y alianzas estratégicas a golpe de talonario estatal.

Eso no significa que haya alcanzado el tamaño de gigantes como Iberdrola —con quien también tiene una megaalianza de 15.000 millones de inversión global— o Endesa en el mercado nacional. Ambas compañías continúan operando volúmenes de capacidad renovable muy superiores.

Sin embargo, sí coloca al grupo emiratí en una categoría comparable a la de algunos de los mayores desarrolladores y plataformas independientes del país. La estrategia refleja además el creciente interés de los grandes fondos soberanos del Golfo por las infraestructuras energéticas europeas.

España ofrece una combinación difícil de encontrar en otros mercados: abundancia de recurso solar y eólico, una red eléctrica desarrollada, estabilidad regulatoria relativa y una amplia cartera de proyectos susceptibles de atraer capital internacional.

En este contexto, Masdar ha pasado de ser un inversor extranjero más a convertirse en uno de los nombres con mayor peso dentro del ecosistema renovable español.

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