Icosium completa su toma de control en Holaluz con un tercer asiento en el consejo
La junta de Holaluz votará el próximo junio el nombramiento de Mariana Elena Guasch Peña como consejera dominical
Lotfi Bellahcene, CEO de Icosium
Icosium, el fondo de inversión del empresario franco-argelino Lotfi Bellahcene, culmina su desembarco en el máximo órgano de decisión de Holaluz. Tras convertirse en el principal accionista de la energética catalana fundada por Carlota Pi y entrar en el consejo de administración, ahora sumará un tercer asiento.
La compañía ha propuesto el nombramiento de Mariana Elena Guasch Peña como nueva consejera dominical en representación de Icosium, según la documentación de la junta general de accionistas prevista para el próximo 25 de junio que ha remitido al mercado.
La ejecutiva, especializada en trading internacional de materias primas y operaciones energéticas, ocupa actualmente el cargo de Maritime Operations Manager en Icosium y cuenta con experiencia en comercio internacional de combustibles, logística marítima y financiación estructurada.
Su entrada supondrá el tercer representante de Icosium dentro del máximo órgano de decisión de Holaluz, donde el fondo ya había situado a Lotfi Bellahcene y a Enrique Palau tras la primera fase de la operación corporativa aprobada en abril de 2025.
El movimiento confirma el cambio de equilibrio accionarial y de poder dentro de la energética catalana creada por Carlota Pi, Ferrán Nogué y Oriol Vila.
Aunque los tres fundadores continúan al frente de la gestión ejecutiva, la entrada del fondo ha diluido significativamente su peso accionarial y ha otorgado a Icosium una posición dominante tanto en el capital como en el consejo.
Icosium completa su entrada en el consejo tras salvar de la quiebra a Holaluz
El fondo controlado por Bellahcene se convirtió oficialmente en el máximo accionista de Holaluz tras completar la segunda fase de una inversión total de 22 millones de euros pactada en noviembre de 2024.
La operación se estructuró en dos tramos: una primera ampliación de capital de 6,48 millones que otorgó inicialmente un 14,12% del capital y dos asientos en el consejo, y una segunda fase mediante un préstamo convertible de 15,5 millones de euros que elevó su participación hasta el 33,43%.
Con ello, Icosium pasó a superar ampliamente a los socios históricos de la compañía. Tras la conversión, Carlota Pi, Ferrán Nogué y Oriol Vila quedaron cada uno con participaciones cercanas al 9,7%, mientras que el fondo Axon mantiene alrededor del 11% del capital.
La operación llegó en uno de los momentos más delicados de la historia de Holaluz, ya que la compañía venía arrastrando fuertes tensiones financieras derivadas de la volatilidad energética y del deterioro de márgenes sufrido tras la crisis de precios de la electricidad y el pinchazo del autoconsumo.
La firma llegó incluso a admitir riesgos de preconcurso si no conseguía cerrar un acuerdo financiero que le permitiera estabilizar su tesorería y los auditores dudaban de su viabilidad como empresa.
El rescate articulado gracias a la inyección financiera de Icosium fue fundamental para lograr la homologación de la reestructuración de deuda pactada con la banca acreedora, un proceso clave para evitar mayores tensiones sobre la caja de la compañía y garantizar continuidad operativa.
Sin embargo, pese al balón de oxígeno financiero y al respaldo del nuevo socio industrial, Holaluz todavía no ha logrado recuperar plenamente el pulso operativo. La energética continúa mostrando debilidad en sus cuentas y aún no ha conseguido regresar a beneficios de forma sostenida.
Los últimos estados financieros remitidos al mercado reflejan que la compañía sigue inmersa en un proceso de estabilización tras el duro ajuste acometido durante los dos últimos ejercicios.
Holaluz cerró 2023 con pérdidas superiores a los 26 millones de euros, en un contexto marcado por el deterioro del negocio de comercialización y la necesidad de reducir estructura y costes.
La vuelta de Holaluz a la venta de gas para recuperar clientes
La dirección defiende que el nuevo plan estratégico pasa por reforzar la rentabilidad operativa y consolidar nuevas líneas de negocio vinculadas a la transición energética. No obstante, la compañía ha tenido que recurrir a un negocio que había abandonado hace años por razones obvias.
Se trata del regreso de Holaluz al negocio de comercialización de gas, una actividad que ahora recupera gracias a un acuerdo suscrito precisamente con Icosium, especializado en el trading de materias primas.
Ese movimiento evidencia hasta qué punto el nuevo accionista ha pasado de ser un mero inversor financiero a convertirse en un socio industrial con influencia directa en la estrategia de negocio de la compañía.
En paralelo, Holaluz busca reconstruir la confianza del mercado tras varios ejercicios de alta volatilidad bursátil y dudas sobre su viabilidad financiera mediante la captación de clientes en el mercado.
La entrada de Icosium permitió frenar parte de esa incertidumbre, aunque la compañía sigue obligada a demostrar que puede volver a generar caja y recuperar márgenes en un mercado energético cada vez más competitivo.
La incorporación de Mariana Guasch al consejo simboliza precisamente esa nueva fase: una Holaluz todavía liderada por sus fundadores, pero con Icosium consolidado ya como actor dominante dentro del accionariado y del gobierno corporativo.