De Ikea a Volkswagen: la reducción en la cadena de suministro lastra a los gigantes empresariales

La situación impacta de lleno tanto a gigantes del mueble como Ikea y Temahome como a fabricantes automovilísticos como Volkswagen o BMW

De Ikea a Volkswagen: la reducción en la cadena de suministro afecta a los gigantes empresariales. En la imagen, varios Volkswagen Polo en la planta que el fabricante alemán tiene en Navarra. EFE/Villar Lopez

De Ikea a Volkswagen: la reducción en la cadena de suministro afecta a los gigantes empresariales. En la imagen, varios Volkswagen Polo en la planta que el fabricante alemán tiene en Navarra. EFE/Villar Lopez

Desde armarios hasta automóviles y ordenadores. Los fabricantes de todo el mundo lidian con una crisis logística sin precedentes que ha paralizado la cadena de suministro de materiales esenciales. 

Esta escasez amenaza ya con un aumento de la inflación. Este factor, recoge Financial Times, puede llevar al Banco Central Europeo a reducir su programa de estímulo pandémico de 1,85 billones de euros esta misma semana.

Sin ir más lejos, la inflación en la zona del euro se disparó en agosto a su nivel más alto en casi una década: el índice armonizado de precios al consumidor de la zona euro subió al 3% desde el 2,2% de julio, muy por encima de las expectativas del 2,7% y alejándose del objetivo del 2% del BCE.

La pesadilla de que un tornillo tarde tres meses en llegar

Los fabricantes de muebles se han llevado la peor parte de esta compleja coyuntura. El sector ha sido el último en sentir la presión ante la crisis en la cadena de suministro.

Desde el exportador de muebles portugués TemaHome explican que tuvieron que tirar de creatividad para mantener operativas las líneas de producción después de que la escasez de madera, resina y acero dejará en el aire 600 artículos de su fabricante de muebles a principios de este año.

“Jugamos un poco”, señala Phillipe Moreau, CEO de la compañía. “Si los paneles negros no estaban disponibles, cambiamos a los de roble o blancos”, indica.

En este sentido, Moreau detalla que el transporte era una “pesadilla”. Un tornillo o un pequeño componente de Asia, explican, podía tardar en llegar tres meses. 

“En junio y julio se enviaron 16 contenedores a Estados Unidos y, en agosto, todavía no habían llegado. Los plazos de entrega al país se han duplicado “

“En junio y julio se enviaron 16 contenedores a Estados Unidos y, en agosto, todavía no habían llegado. Los plazos de entrega al país se han duplicado “, alega el ejecutivo.

Este impacto también ha afectado a los gigantes como Ikea. El fabricante sueco ha dicho que “no puede predecir” cuándo se reanudarán los suministros debido a una “tormenta perfecta de problemas” que, además, incluye la escasez de conductores de camiones en Reino Unido.

Tienda de Ikea

“No somos ingenuos al pensar que todo terminará en las próximas semanas o incluso meses”, señala Henrik Elm, gerente de suministro global de la compañía sueca, sobre las interrupciones.

La crisis del transporte marítimo mundial continúa empeorando: las inundaciones en China y Europa son otro duro golpe para las cadenas de suministro a nivel global

De esta forma, uno de cada tres fabricantes de muebles europeos dice que se ha visto afectado por la escasez de suministro, según una encuesta empresarial trimestral de la Comisión Europea.

Uno de cada tres fabricantes de muebles europeos dice que se ha visto afectado por la escasez de suministro

La falta de suministros a empresas como Temahome, que vende en más de 45 países de todo el mundo, ha limitado las exportaciones y ha lastrado el crecimiento de la eurozona.

A nivel mundial, el alto coste de los envíos, sumado a las demoras en las entregas debido al mal tiempo y los cierres por el COVID-19 en los principales puertos asiáticos, han desatado la tormenta perfecta. 

Impacto en el sector del automóvil

El 60% de los fabricantes de automóviles siguen afectados por la escasez de productos. Casi la mitad de los productores de caucho, maquinaria y ordenadores de la UE siguen tratando de lidiar con la situación.

En Alemania, donde la producción de automóviles está un 30% por debajo de los niveles anteriores a la Covid-19, Volkswagen planeaba agregar turnos adicionales para eliminar la acumulación de pedidos.

Un empleado de Volkswagen sostiene un logotipo de la compañía. EFE/Jochen Luebke

Sin embargo, los nuevos brotes asiáticos de la variante Delta han cerrado puertos e instalaciones clave de fabricación de semiconductores, lo que ha obstaculizado esta hoja de ruta. 

“Es difícil encontrar contenedores con mercancía desde Asia”, explica Matteo Tiraboschi, vicepresidente ejecutivo del Grupo Brembo de Italia, que fabrica sistemas de frenos para automóviles.

Ayer, en el marco del Salón del Automóvil de Múnich, Daimler, Volkswagen y BMW alertaron que la escasez de chips podría continuar hasta 2023, según recogía el portal especializado Automotive News.

El CEO de Daimler, compañía matriz de Mercedes-Benz, Ola Kallenius, reconocía que varios proveedores aseguraban estar teniendo problemas para cumplir con la creciente demanda de semiconductores.

“El aumento de la capacidad [de producción] llevará tiempo. Probablemente será un cuello de botella para los próximos meses y años”, añadió Herbert Diess, presidente del grupo Volkswagen. 

¿Cuándo tardará en llegar la normalidad? 

Precisar cuándo se resolverán las interrupciones sigue siendo una pregunta abierta. También varía según la industria de la que se hable. 

Ana Boata, jefa de investigación macroeconómica de la aseguradora de crédito Euler Hermes, considera que la normalización total no llegará hasta 2023 y es el resultado de una década de subinversión en el transporte marítimo.

Por su parte, Morten Engelstoft, CEO de APM Terminals, advirtió sobre un “círculo vicioso” alimentado por la creciente demanda. 

Ante este punto, el directivo sugiere la necesidad de “una desaceleración por parte de los consumidores para que los grupos en los que recaen los envíos logren ponerse al día”. 

Desde Trumpf, empresa de tecnología láser, consideran que “continúa la incertidumbre sobre cómo se desarrollará la estabilidad de las cadenas de suministro globales y el ritmo de la pandemia de coronavirus, especialmente en China, Europa y Estados Unidos”. 

Un visión más optimista la encabeza Bert Colijn, economista senior de ING, que considera que la escasez de suministros se aliviará a medida que la demanda en las economías occidentales repunte.

Noticia original: Business Insider

Autora: Marta Godoy