José Elías logra sortear el bloqueo bancario para vender OHLA, aunque conservará el 8,67%

El fin del ‘lock-up’ abre la puerta a una desinversión futura, mientras el empresario acumula plusvalías tras la revalorización bursátil

El empresario español José Elías

El empresario español José Elías. Foto: José Elías en LinkedIn

José Elías ha quedado liberado del compromiso que le impedía reducir su participación en OHLA por debajo del 5%, una restricción pactada con la banca acreedora en el marco del proceso de recapitalización de la constructora. El vencimiento de esa cláusula le permite ahora, en términos legales, vender parte o la totalidad de su paquete accionarial si así lo decide.

Sin embargo, y pese a que el candado financiero ha desaparecido, el empresario catalán mantendrá por el momento su actual 8,67% del capital. Su posición, que en su día le convirtió en uno de los accionistas de referencia tras la inyección de fondos en la compañía, pasa ahora a tener un carácter estrictamente inversor.

El fin del denominado ‘lock-up’ llega justo un año después de la operación que permitió reforzar el balance de OHLA con una aportación de 150 millones de euros. Aquella maniobra financiera marcó un punto de inflexión para el grupo y supuso la entrada de nuevos socios en su accionariado.

El origen del compromiso con la banca

La restricción que pesaba sobre Elías formaba parte de las garantías exigidas por las entidades financieras para respaldar el rescate de la constructora. Como condición para cerrar la recapitalización, el empresario asumió el compromiso de no reducir su participación por debajo del 5% durante un periodo de doce meses.

Esa cláusula buscaba transmitir estabilidad al mercado y a los acreedores, asegurando que uno de los nuevos inversores relevantes no abandonaría el capital en el corto plazo. La medida formaba parte de un delicado equilibrio entre accionistas históricos, nuevos socios y bancos.

Con el plazo ya vencido, el dueño de Audax Renovables dispone de plena libertad para ajustar su posición. No obstante, fuentes próximas a su entorno apuntan a que, al menos de momento, no contempla movimientos inmediatos.

Un segundo accionista con plusvalías latentes

La inversión realizada por Elías en la constructora se ha revalorizado de forma significativa, generando importantes plusvalías no materializadas. El empresario desembolsó alrededor de 30 millones de euros a un precio de 0,25 euros por acción.

Con los títulos cerrando recientemente en torno a 0,37 euros, la apreciación ronda el 48% respecto al precio de entrada. Esta evolución implica una ganancia latente superior a los 14 millones de euros, siempre que decidiera ejecutar la venta en los niveles actuales.

Además, el empresario obtuvo liquidez adicional tras la venta de derechos en una ampliación de capital posterior, operación que tuvo lugar después de un laudo adverso vinculado a un proyecto internacional. Aquella ampliación, que no contó con su respaldo, diluyó su participación desde algo más del 10% hasta el 8,67% actual.

Una relación tensa con el núcleo duro

La influencia directa de Elías en la gestión de la compañía se redujo de manera notable tras su salida del consejo, donde ocupaba la vicepresidencia. Las discrepancias con los principales accionistas y con el equipo ejecutivo derivaron en su desvinculación del órgano de gobierno.

El control de la constructora permanece en manos de los hermanos mexicanos Luis y Mauricio Amodio, que concentran más del 21% del capital, mientras que otros inversores relevantes completan el núcleo duro. En este contexto, la posición de Elías ha evolucionado hacia un perfil puramente financiero.

En el pasado, el empresario impulsó una iniciativa destinada a aglutinar a pequeños accionistas con el objetivo de influir en determinadas decisiones estratégicas. Sin embargo, el respaldo obtenido fue limitado y no alteró el equilibrio interno de poder.

José Elías, dueño de Audax y La Sirena
José Elías.

Opa descartada y estrategia en pausa

Una de las alternativas que se llegó a especular en el mercado fue la posibilidad de una oferta pública de adquisición (opa) para reforzar su peso o intentar cambiar el rumbo de la compañía. No obstante, esa opción no figura actualmente en sus planes.

El valor bursátil de OHLA supera ligeramente los 500 millones de euros tras las sucesivas inyecciones de capital realizadas en 2024 y 2025. Un movimiento de ese calibre exigiría un esfuerzo financiero considerable y un respaldo estratégico que hoy no se vislumbra.

Las diferencias de criterio con el actual equipo gestor siguen marcando distancia entre las partes. Aunque se han producido contactos informales, no se ha materializado ningún acuerdo que suponga el regreso del empresario a posiciones ejecutivas o de gobierno corporativo.

Un inversor a la espera del mercado

La participación del 8,67% se configura ahora como una inversión con potencial de rentabilidad, sujeta a la evolución del negocio y de la cotización. Si el valor continuara escalando, Elías podría optar por monetizar parte de las ganancias acumuladas.

El escenario actual deja abierta la puerta a distintos movimientos futuros. La constructora ha reforzado su balance tras las ampliaciones de capital y busca consolidar su cartera de proyectos, especialmente en mercados internacionales.

Por ahora, el empresario mantiene una posición expectante. La liberación del bloqueo bancario le ofrece margen de maniobra, pero la decisión de vender o conservar dependerá del comportamiento del mercado y de la estrategia que considere más conveniente para maximizar el retorno.

Estabilidad accionarial tras la recapitalización

El fin del compromiso de permanencia no altera de momento la estructura accionarial de la compañía, que continúa liderada por el bloque mexicano. La estabilidad conseguida tras la recapitalización ha sido uno de los objetivos prioritarios en los últimos ejercicios.

Las ampliaciones de capital ejecutadas en 2024 y 2025, por un total de 200 millones de euros, permitieron fortalecer el balance y atender contingencias financieras derivadas de litigios internacionales. Esa base más sólida ha contribuido a mejorar la percepción del mercado.

En este contexto, la continuidad de Elías como segundo accionista, aunque con un papel menos activo, refuerza la imagen de confianza en la evolución futura del grupo. La desaparición del candado financiero marca el inicio de una nueva etapa en la relación entre el empresario y la constructora, en la que la rentabilidad será el principal criterio de decisión.

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Alba Carbajal

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