La plantilla de Unicaja hará dos huelgas en protesta por el ERE

Los sindicatos también han organizado movilizaciones los días 16 y 23 de noviembre, y el 1 de diciembre en horario de tarde

El presidente de Unicaja Banco, Manuel Azuaga y el consejero delegado, Manuel Menéndez cierran la fusión.

La plantilla de Unicaja irá a huelga los días 26 de noviembre y 1 de diciembre en protesta por el ERE que el banco ha puesto en marcha con motivo de su fusión con Liberbank y que afectará a más de 1.500 personas. Los sindicatos también han organizado movilizaciones los días 16 y 23 de noviembre, y el 1 de diciembre en horario de tarde.

El banco malagueño inició esta semana el periodo de negociación formal con la representación laboral y fijó un calendario de siete reuniones. La última el 2 de diciembre, fecha en la que deben llegar a un acuerdo. En concreto, los encuentros están programados para los días 10, 16, 17, 23 y 24 de noviembre y 1 y 2 de diciembre.

El plazo de negociación es de 30 días pero si las partes estuvieran lejos de alcanzar un acuerdo podría alargarse. Los sindicatos han convocado dos jornadas de huelga de 24 horas y tres de movilizaciones para protestar por las condiciones económicas que el banco ha ofrecido hasta la fecha para las salidas y la movilidad geográfica.

En concreto, Unicaja ha ofrecido prejubilaciones para las personas de entre 57 y 63 años y ha excluido a las que tienen entre 50 y 56 años, esto son casi a 3.000 personas. El 66% de las salidas se concentrarán en el personal de la red de oficinas (1.005) y el 33% restante en el personal de servicios centrales (508).

En cuanto a la movilidad geográfica, Unicaja quiere que se lleve a cabo en función de los cierres de oficinas y la reorganización y reestructuración de los servicios centrales. La entidad ha especificado que no considerará movilidad si el recorrido es de 90 kilómetros o menos.

Los sindicatos lamentan que el banco que preside Manuel Azuaga no haya mostrado «buena predisposición» en las reuniones y creen que con las condiciones actuales no puede haber salidas voluntarias, sino forzosas. Su objetivo es por tanto evitar que haya despidos.

Toda la representación laboral rechaza que el colectivo de entre 50 y 56 años (casi el 35% de la plantilla) esté excluido de las salidas voluntarias y sí, en cambio, esté afectado por el proceso de movilidad. Y calculan que si las condiciones son aceptables, en este colectivo puede haber un buen número de personas interesadas que podrían acogerse al ERE.

Por su parte, el banco defiende que «mantiene su oferta de diálogo y negociación» para encontrar medidas que permitan alcanzar un acuerdo y dar respuesta a las causas que justifican este proceso. En concreto, mejorar la rentabilidad y la eficiencia a través de la eliminación de solapamientos por la fusión y el aprovechamiento de economías de escala.

Asimismo, quieren adaptar su estructura al contexto actual, caracterizado por una transformación generalizada del sistema financiero, de cara a la consecución de las sinergias previstas en el proyecto de fusión, así como para preservar una posición competitiva en el mercado.