Las fábricas de Renault España se libran del recorte (hasta diciembre)

El fabricante francés asegura que no reducirá producción en Valladolid y Palencia, pero los sindicatos ya temen por la renovación del convenio colectivo

La alianza Nissan-Renault-Mitsubishi dio este viernes un respiro a la industria española de la automoción. Si un día antes Nissan había anunciado el cierre de su fábrica de Barcelona, su socio y accionista de referencia indultó a sus plantas de Valladolid y Palencia de un plan para reducir su capacidad en un 20% y eliminar 14.600 empleos. Las dos instalaciones respiran, por ahora, pero asumen que el contexto de recortes les terminará por afectar. El primer asalto, en diciembre, con la renovación del convenio colectivo de la compañía en el país.

El plan pretende reducir el gasto del gigante de la automoción francés en 2.000 millones anuales. A pesar de que no se descarta que se aplique algún plan de bajas voluntarias en España, la intención es mantener el volumen actual. “No hay intención de reducir la capacidad de producción en España”, aseguró la consejera delegada interina, Clotilde Delbos, que en un mes será sustituida por el italiano Luca De Meo.

No obstante, desde las plantas españolas no cantan victoria. Con la implicación del coronavirus sobre la industria del automóvil todavía por determinar, la alianza Nissan-Renault en proceso de reconstrucción y las ventas de coches estancadas en Europa, los sindicatos asumen que el golpe llegará tarde o temprano.

“Hay que recordar que el convenio de Renault España está vigente hasta el 31 de diciembre, por lo que en breve nos sentaremos a negociar uno nuevo bajo la sombra de un plan de ahorro de 2.000 millones de ahorro”, advierten fuentes del comité de empresa.  “Una vez más, intentarán rebajar la partida de gasto a partir de recortes salariales”, auguran. Y zanjan: “no es hora de celebraciones”.

Nissan pretende llenar su fábrica de Sunderland con modelos de Renault

Valladolid y Palencia salieron bien paradas del segundo nubarrón que enfrentaban las últimas semanas. La semana pasada, el Financial Times informaba que, en el marco de la reestructuración europea de la alianza, la planta de Nissan en Sunderland presionaba para llevarse el Renault Captur y el Renault Kadjar aprovechando que comparten plataforma con el Nissan Juke y el Nissan Qashqai, ensamblados en la fábrica.

La infraestructura tiene una capacidad para 500.000 vehículos anuales, aunque solo saque a la carretera alrededor de 350.000 unidades por ejercicio. Además, Renault perdió el liderazgo de los SUV medianos, que pasarán a depender de Nissan, por lo que el Kadjar podría quedar supeditado a la estrategia del fabricante nipón.

Al perder el liderazgo del segmento, Renault entrega las llaves del Renault Kadjar, que se produce en Palencia y supone el 50% de los coches que la instalación a la carretera. Además, las cifras cuadran, pues los vehículos que salen al mercado cada año rondan los 150.000, precisamente el espacio disponible en el centro británico.

A cambio, Renault liderará la producción del segmento inferior, en el que el Renault Captur –elaborado en Valladolid— y el Nissan Juke –hecho en Sunderland– podrían lograr muchas sinergias. De producirse, los cambios, eso sí, no se darían hasta 2025.

La reestructuración de Renault

El plan de la firma gala a nivel mundial estudia el cierre de tres de sus 24 fábricas en Francia. El grupo pretende reducir la estructura anual de costes, que afectará al 8% de su plantilla global y se escalonará en tres años. Un portavoz de Renault España ha indicado que el ajuste se hará sin despidos, mediante jubilaciones anticipadas, voluntarias y negociadas con los representantes de los trabajadores.

 

Renault propone en su plan de ajuste tres líneas para reducir costes. La primera tiene un objetivo de 800 millones y pasa por una mejora de la eficacia en ingeniería, con la estandarización la reducción de componentes en coches como principales pilares. También lo será el identificar “tecnologías estratégicas con gran valor añadido”.

La segunda y la tercera, con más de 1.000 millones en el foco, afecta a la optimización de su industria y a los gastos generales y de mercadotecnia, que se reducirán en favor de herramientas digitales.