¿España está preparada para liderar la IA en Europa?: Merlin Properties en ‘A Golpe de Ladrillo’
Merlin Properties apuesta miles de millones por convertir al país en el cerebro digital de Europa
Montaje realizado por Economía Digital.
España tiene ahora la oportunidad de convertirse en la columna vertebral de la inteligencia artificial europea. Pero el camino está plagado de obstáculos regulatorios, especulación energética y una carrera contrarreloj en la que cada mes perdido puede significar quedar fuera del mapa tecnológico global.
Así lo advierte Francisco Rivas, director de Desarrollo de Negocio de Merlin Properties, la mayor Socimi de España, en el podcast ‘A Golpe de Ladrillo‘ de Economía Digital, presentado por Alfonso Abad. Su mensaje es claro: España tiene las cartas para ganar, pero debe jugarlas con urgencia y sin depender exclusivamente de las subvenciones europeas.
La geografía, que históricamente convirtió a España en puente entre continentes, vuelve a ser determinante. Pero esta vez no se trata de rutas comerciales marítimas, sino digitales.
Casi todos los cables submarinos de fibra óptica que conectan Estados Unidos con Europa y África desembarcan en la Península Ibérica. Esta ventaja geográfica sitúa al país como nodo natural para procesar y distribuir datos a todo el continente.

Sin embargo, según Rivas, España debe decidir si quiere ser un simple receptor de información o realizar una labor diferencial que la posicione como líder tecnológico.
La respuesta de Merlin Properties es contundente: han proyectado inversiones por valor de aproximadamente siete mil millones de euros en centros de datos a lo largo de varias fases.
Uno de los principales mitos que frena el desarrollo del sector es la supuesta escasez energética. Rivas es tajante al desmentirlo: España produce más energía de la que consume. El verdadero problema es puramente regulatorio y especulativo.
Miles de peticiones de potencia han bloqueado la red eléctrica sin que exista un proyecto real detrás. Empresas especuladoras solicitan enormes cantidades de energía con la única intención de revender esos derechos al mejor postor, creando una burbuja administrativa que impide que los proyectos legítimos avancen.
Este fenómeno ha generado una percepción errónea de escasez que alimenta el debate público y retrasa decisiones políticas necesarias.
La tensión social ha escalado con argumentos que enfrentan la construcción de centros de datos con las necesidades residenciales. Rivas rechaza frontalmente este planteamiento. Los consumos de zonas residenciales son mínimos comparados con la industria tradicional, y técnicamente existe energía suficiente para ambos usos si se gestiona adecuadamente la red.
El directivo de Merlin reconoce que políticamente la vivienda debe ser prioritaria, pero insiste en que convertir este debate en una dicotomía es un error estratégico que solo beneficia a quienes especulan con los permisos energéticos mientras los proyectos reales quedan paralizados.
La Unión Europea ha lanzado una iniciativa para crear su propia «Gigafactoría de IA» y reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos y China. Merlin Properties lidera, junto a Iberdrola, la candidatura ibérica conjunta de España y Portugal, compitiendo contra potencias como Francia, Alemania e Italia.
Pero Rivas advierte que el tiempo es el enemigo. Si Europa se retrasa demasiado, el mercado no esperará y los grandes clientes tecnológicos acudirán inevitablemente a proveedores americanos como Nvidia o Microsoft, aunque el objetivo inicial fuera precisamente reducir esa dependencia. La paradoja es brutal: la lentitud regulatoria europea puede terminar reforzando el dominio tecnológico que pretende combatir.

A diferencia de otras empresas que esperan las subvenciones europeas para moverse, Merlin Properties ha decidido no quedarse de brazos cruzados. Su Plan A no es la Gigafactoría de la UE.
Como compañía cotizada, ya están construyendo y comercializando sus centros de datos de forma independiente. Si llega la iniciativa europea, acelerará el ecosistema, pero no condicionará su estrategia.
Esta filosofía pragmática contrasta con la dependencia institucional de otros actores del sector y revela una confianza profunda en el modelo de negocio. A diferencia de la burbuja de las puntocom del año 2000, aquí hay ingresos reales y un consumo eléctrico medible que demuestra que las máquinas están funcionando al cien por cien de su capacidad.
Merlin Properties habla de un consumo creciente
La demanda de computación crece de forma exponencial por la propia naturaleza del aprendizaje automático. Cada consulta a sistemas como ChatGPT alimenta las máquinas con nueva información que se acumula para respuestas futuras.
Este ciclo virtuoso genera una demanda creciente de capacidad de procesamiento que no muestra signos de desaceleración.

España tiene la oportunidad histórica de posicionarse como el cerebro digital de Europa. Tiene la ubicación geográfica, la capacidad energética y empresas dispuestas a invertir miles de millones.
Lo que necesita ahora es agilidad regulatoria y voluntad política para desbloquear la especulación que paraliza el sector. La ventana de oportunidad está abierta, pero no permanecerá así indefinidamente. Europa no espera, y el mercado global de la inteligencia artificial, mucho menos.