La planta de Corona en Zárate proyecta un recorte masivo por el desplome del consumo
La cerveza mexicana Corona. Foto: Amazon
La fábrica que produce la cerveza Corona en la ciudad bonaerense de Zárate atraviesa uno de sus momentos más delicados desde su inauguración en 2020. La compañía Quilmes, responsable de la operación, ha puesto en marcha un plan de retiros voluntarios que podría reducir a la mitad la plantilla actual, en un contexto marcado por la caída de las ventas y el aumento de las importaciones.
La planta, que abrió sus puertas hace cuatro años tras una inversión millonaria destinada a fabricar localmente la popular marca mexicana, fue presentada en su momento como un símbolo de expansión industrial. Hoy, ese mismo establecimiento enfrenta un escenario de ajuste estructural que amenaza con cambiar por completo su escala operativa.
La decisión empresarial se produce después de un período prolongado de contracción del consumo de cerveza y de una fuerte presión competitiva derivada del ingreso de productos importados al mercado argentino.
De 260 operarios a una dotación mínima
Cuando la planta comenzó a funcionar, contaba con unos 260 trabajadores distribuidos en tres turnos de producción. Con el paso del tiempo y el deterioro del mercado, la cifra se redujo a 140 empleados. El nuevo plan contempla alrededor de 60 retiros voluntarios adicionales, lo que dejaría a la fábrica con una dotación sensiblemente inferior a la original.
Desde el sindicato cervecero confirmaron que el acuerdo se alcanzó tras negociaciones con la empresa, ante la amenaza de una paralización completa de la producción. El entendimiento busca evitar despidos forzosos, aunque implica una reducción significativa del personal.
Durante el segundo semestre de 2025 ya se habían producido desvinculaciones en medio de un desplome de ventas que, según fuentes gremiales, rondó el 45% en el último año. La magnitud de la caída obligó a frenar la actividad en la planta central de Quilmes en determinados períodos, reflejando la profundidad de la crisis.
Importaciones en alza y consumo en retroceso
Uno de los factores señalados por los representantes sindicales es el fuerte incremento de las importaciones de cerveza. De acuerdo con datos elaborados por el Centro de Investigación en Negocios y Exportación (Cien) a partir de estadísticas del Indec, el ingreso de cerveza extranjera creció un 293% en el primer trimestre de 2025.
Este aumento de la competencia externa coincide con una retracción del consumo interno, afectado por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de los productos. En ese contexto, la producción local enfrenta mayores dificultades para sostener sus niveles históricos.
Horacio Romero, referente sindical en la planta de Zárate, denunció que la apertura comercial impactó de manera directa en la actividad del sector. A su juicio, la combinación de importaciones crecientes y caída del consumo generó un escenario que terminó golpeando a las fábricas nacionales.
Un solo turno y producción limitada
El ajuste no solo se traduce en menos trabajadores, sino también en una reorganización profunda de la operación. De los tres turnos que funcionaban originalmente, solo se mantendrá uno activo. La producción quedará concentrada en la línea de envasado de vidrio no retornable, lo que implica una capacidad considerablemente menor.
La empresa busca mantener el envasado con una estructura más reducida, priorizando la eficiencia y el control de costos. Esta estrategia apunta a sostener la actividad mínima necesaria para evitar el cierre definitivo de la planta.
Desde el sindicato admiten que el acuerdo de retiros voluntarios fue una alternativa frente a un escenario aún más drástico. La posibilidad de un cierre total estuvo sobre la mesa durante las negociaciones, lo que aceleró la búsqueda de una salida consensuada.
Una inversión millonaria bajo presión
La inauguración de la planta en 2020 había sido celebrada como un hito industrial, con una inversión que en aquel momento ascendió a 5.000 millones. El objetivo era producir en el país una de las marcas más reconocidas del portafolio cervecero internacional.
Cuatro años después, el contexto es radicalmente distinto. La contracción del mercado obliga a replantear la escala del proyecto y su viabilidad a mediano plazo. Lo que nació como una apuesta de crecimiento hoy se convierte en un caso de ajuste para adaptarse a un entorno adverso.
El impacto social también es significativo en la comunidad de Zárate, donde la planta representa una fuente relevante de empleo industrial. La reducción de personal genera incertidumbre tanto entre los trabajadores como en la economía local.
Un sector en transformación
La crisis que atraviesa la producción de Corona en Zárate refleja una tendencia más amplia en la industria cervecera. El consumo per cápita ha mostrado señales de retroceso en los últimos años, afectado por cambios en los hábitos, el poder de compra y la competencia de otras bebidas.
Al mismo tiempo, la apertura a productos importados introduce nuevos desafíos para las plantas locales, que deben competir en precio y posicionamiento de marca. Este entorno obliga a las compañías a ajustar estructuras y revisar estrategias.
El futuro de la planta dependerá de la evolución del mercado en los próximos meses. Si el consumo logra estabilizarse y la competencia externa se modera, la operación podría consolidarse en su nuevo esquema reducido. De lo contrario, el riesgo de nuevas medidas no está descartado.
Por ahora, el plan de retiros voluntarios marca un punto de inflexión para la producción de Corona en Argentina, en un escenario donde la combinación de caída de ventas e importaciones crecientes redefine el mapa industrial del sector cervecero.