El próximo plan de Pedro Saura en Correos pone al límite a CC.OO: quieren ofrecer productos financieros
Correos lleva años intentando compensar la erosión de su actividad principal con nuevos servicios
Pedro Saura, presidente de Correos desde diciembre de 2023
Correos prepara una nueva línea de negocio con la que aspira a empezar a conceder préstamos a final de año, mientras el clima laboral sigue tensionado por la falta de concreción de la oferta de empleo.
La compañía avanza así en su transformación como prestador de servicios de interés económico general, en plena reorganización interna y con presión sindical por el retraso de las decisiones sobre plantilla.
La idea es que las oficinas de Correos puedan comenzar a ofrecer préstamos financieros a partir de finales de 2026, según fuentes citadas por El Debate. La medida encaja con la estrategia de diversificación de la empresa, que busca depender menos del negocio postal tradicional, cada vez más débil por la caída de las cartas.
El giro no es menor, Correos lleva años intentando compensar la erosión de su actividad principal con nuevos servicios, desde la regularización de inmigrantes en oficinas hasta otras iniciativas de atención al ciudadano, en un modelo que pretende reforzar su papel como operador público multipropósito.
La nueva etapa de Correos se apoya en el acuerdo de financiación pública aprobado para sostener el servicio postal universal y los servicios de interés económico general.
Ese esquema permitirá al Estado aportar 3.000 millones de euros en cuatro años para apuntalar la actividad de la compañía y darle margen para ordenar su negocio.
El respaldo, sin embargo, no evita la necesidad de una reestructuración profunda. El coste de personal sigue siendo el principal problema de la empresa, hasta el punto de que la dirección considera imprescindible reducirlo para acercar el peso de los salarios a niveles compatibles con la viabilidad del grupo.

Correos y su plan de salidas
La pieza central de la reorganización será un plan de salidas que podría afectar a alrededor de 8.000 empleados, aunque todavía no está cerrado. La compañía estudia quién podría acogerse mediante el análisis de la vida laboral de los trabajadores, y prevé activar el proceso en el segundo semestre del año.
Ese calendario está condicionando también la oferta de empleo. La dirección no quiere lanzar nuevas incorporaciones hasta que se definan las necesidades reales tras las salidas, algo que ha irritado a CCOO, que acusa a la empresa de retrasar injustificadamente la convocatoria.
El pulso con el sindicato se ha intensificado porque CCOO interpreta que Correos está alimentando expectativas entre la plantilla sin concretar todavía el alcance real de los cambios.
La organización sindical denuncia además que la empresa está incumpliendo acuerdos laborales y que la falta de definición sobre empleo y salidas genera una fuerte incertidumbre interna.
Desde la dirección se informa que el orden lógico es primero ajustar la plantilla, después diseñar la nueva oferta de empleo y solo entonces reordenar el conjunto de la compañía. La tensión entre ambas partes refleja una disputa de fondo sobre el ritmo y el coste de la transformación de Correos.
El mercadillo de Correos
En su línea para obtener flujos de caja extra, Telefónica ha alcanzado un acuerdo con Correos para vender sistemas de seguridad en su red de oficinas, una iniciativa que refuerza la estrategia comercial de ambas compañías en un contexto de transformación del negocio postal y auge del sector de alarmas.

El pacto contempla la comercialización de productos de Movistar Prosegur Alarmas, la joint venture participada al 50% por Telefónica y la firma de seguridad Prosegur, en hasta 2.400 oficinas repartidas por toda España.
En una primera fase, la venta de alarmas se implantará en alrededor de 70 oficinas, principalmente en Madrid, aunque con previsión de expansión progresiva al resto del territorio.
El despliegue de la venta de alarmas en Correos de la mano de Telefónica es inminente tras la formación del personal de Correos. El objetivo es aprovechar la extensa red física del operador postal, que recibe millones de visitas anuales, para convertir sus oficinas en un canal de venta adicional para productos tecnológicos y de seguridad.