Repsol pierde 3.289 millones en 2020

La compañía energética adapta sus previsiones a un futuro escenario de cero emisiones

Repsol advierte sobre la transición ecológica. En la imagen, Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, en la presentación del plan estratégico a 2025.

Repsol cerró 2020 con unas pérdidas que alcanzaron los 3.289 millones de euros. El resultado de la compañía se debió a la devaluación de sus activos por las futuras estimaciones a la baja en los precios del petróleo y del gas, según comunicó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Las cifras mejoran los números rojos alcanzados el pasado año.

No obstante, Repsol ha comunicado que su resultado neto ajustado, el indicador que mide única y exclusivamente el desempeño operativo de la compañía durante el ejercicio en cuestión, cerró en números negros y alcanzó los 600 millones de euros. Esta cifra, sin embargo, supone un retroceso del 70,6% respecto al resultado a cierre de 2019 (2.042 millones).

No hay que olvidar que la pandemia del coronavirus generó una crisis mundial sin precedentes en este 2020, también en el sector energético. Las compañías sufrieron consecuencias como la drástica caída de los precios de los hidrocarburos y de sus productos derivados, así como un histórico colapso de la demanda.

La cotización media del crudo Brent cayó un 35%, con mínimos que llegaron a 15 dólares por barril en abril, mientras que la del gas Henry Hub bajó un 19%. Todo ello provocó que compañías petroleras como Total, BP o Shell también cerraran el año con pérdidas.

Josu Jon Imaz: “Hemos alcanzado nuestros objetivos presentados en el Plan de Resiliencia 2020

Josu Jon Imaz, consejero delegado de la compañía, ha declarado que este ha sido un ejercicio histórico. “El mundo se enfrentó a un año de una naturaleza y con unos efectos sin precedentes, donde nuestra industria tuvo que hacer frente a un entorno muy complejo y volátil de bajos precios de materias primas y con una demanda deprimida. Incluso bajo este escenario adverso hemos alcanzado de forma satisfactoria nuestros objetivos presentados en el Plan de Resiliencia 2020“.

En esta línea, la compañía ha hecho referencia a la situación de su deuda neta, que al cierre de 2020 se situó en 3.042 millones de euros, inferior a la del cierre del tercer trimestre de 2020. “La sólida generación de caja operativa durante el año ha sido superior a los pagos por inversiones netas, dividendos, intereses y otros. Incluyendo arrendamientos, la deuda neta se situó en 6.778 millones de euros”, ha afirmado Repsol.

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