Ryanair en alerta roja: los precios de Aena bloquean su expansión

El hangar de mantenimiento en Barajas reduce los costes de mantenimiento de toda la flota que opera en la Península

Archivo - Avión de Ryanair

Avión de Ryanair. Foto: Europa Press.

Pocos actos ilustran mejor la contradicción de la política aeroportuaria española que la de este miércoles en Barajas: Eddie Wilson, consejero delegado de Ryanair DAC, junto al alcalde José Luis Martínez-Almeida, cortando la cinta del mayor hangar de mantenimiento que la aerolínea irlandesa tiene en Europa, con 22.000 metros cuadrados, capacidad para siete aviones simultáneos y una inversión de 25 millones de euros que generará 700 empleos cualificados.

Y mientras el acto de inauguración se celebra, Wilson repite el mismo mensaje que lleva pronunciando desde el verano de 2024; Ryanair preparará más recortes en los aeropuertos regionales para el invierno 2026-2027 porque las tarifas de Aena la dejan sin margen para crecer en España.

La empresa más comprometida con el país según su propio discurso es también la que más asientos ha retirado del mercado español —tres millones desde el verano de 2024— y la que más rutas ha cerrado en la última década.

Ryanair aterriza en contradicciones

La aparente contradicción tiene una lógica de mercado perfectamente coherente. Ryanair no invierte en España a pesar del conflicto con Aena: invierte en Madrid porque Madrid-Barajas es el tercer aeropuerto de Europa en tráfico y el hub de conexión entre Europa e Iberoamérica más eficiente del continente, con tasas que, aunque también han subido, siguen siendo competitivas en relación con el volumen de pasajeros y el rendimiento de cada vuelo.

El hangar de mantenimiento en Barajas reduce los costes de mantenimiento de toda la flota que opera en la Península, lo que hace más rentable operar en Madrid y en los grandes aeropuertos.

Es precisamente esa eficiencia concentrada la que hace más intolerable, desde el punto de vista de la aerolínea, tener que pagar tasas similares en Asturias o en Jerez —con cien veces menos pasajeros al año— que en el aeropuerto madrileño. Y es también la que hace que la amenaza de retirada tenga credibilidad.

Ryanair no necesita los aeropuertos regionales para sobrevivir en España. Los aeropuertos regionales, en cambio, sí necesitan a Ryanair.

Wilson no dejó lugar a dudas sobre el diagnóstico y asegura que el modelo aeroportuario español está roto.

Tres millones de asientos retirados

El pulso entre Ryanair y Aena no es nuevo, pero su escalad sí lo es. La aerolínea ha ejecutado desde el verano de 2024 la mayor retirada de capacidad de su historia en un solo mercado: un millón de asientos eliminados en el invierno 2024-2025, otros 800.000 en la temporada estival de 2025 y 1,2 millones adicionales para el verano de 2026, con el cierre completo de la base de Santiago de Compostela, la supresión total de todos los vuelos a Asturias, el mantenimiento del cierre de Jerez y Valladolid —cerrados en el invierno de 2024— y nuevos recortes en Santander y Zaragoza, donde la capacidad se ha reducido un 45% respecto a los niveles prepandemia.

La suma acumulada supera los tres millones de asientos retirados de los aeropuertos regionales españoles en dieciocho meses, aunque parcialmente compensada por el aumento de 600.000 plazas en los grandes aeropuertos —Madrid, Barcelona, Palma, Málaga—.

El daño para la conectividad de las regiones afectadas es real y mensurable. Asturias, que antes de los recortes tenía conexiones directas con media docena de destinos europeos a través de Ryanair, ha perdido toda esa conectividad. Santiago de Compostela cierra la base que la aerolínea tenía operativa desde 2003, con el impacto directo sobre el turismo de la región y las frecuencias disponibles para los viajeros gallegos.

Zaragoza, que llegó a ser escala habitual de Ryanair hacia el norte de África y las islas mediterráneas, ha visto cómo la aerolínea retiraba sus operaciones mientras inauguraba dos nuevos aviones en Trapani, Sicilia —un destino de escala comparable en tamaño pero con tasas incomparablemente más bajas—.

Otras aerolíneas han cubierto parcialmente el hueco que deja Ryanair. Vueling, Iberia, Binter y Wizz Air han abierto o ampliado rutas en varios de los aeropuertos afectados, lo que mitiga el impacto inmediato sobre el pasajero.

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David Huete

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