Seat define el nuevo ERTE: 550 personas hasta un máximo de cuatro meses

La automovilística mandará a medio millar de personas a casa por el desabastecimiento de semiconductores que ha generado el coronavirus

Seat anunció a finales de diciembre que aplicaría un nuevo expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) en la fábrica de Martorell (Barcelona) debido a la falta de componentes. La compañía no hizo públicos los detalles del ajuste hasta este lunes, que los dio a conocer a los sindicatos. La intención de la automovilística es afectar a 500 trabajadores hasta un máximo de cuatro meses de duración.

Como explicó Economía Digital la semana pasada, la filial de Volkswagen AG –que también engloba a Volkswagen, Audi, Porsche y Skoda—optará por una estrategia diametralmente opuesta a la seguida en la primera oleada de la pandemia, cuando el ERTE se presentó para la totalidad de la plantilla. La empresa dirigida por Wayne Griffiths realizará un ajuste quirúrgico en el personal de la línea 2, la plataforma afectada por el desabastecimiento de semiconductores.

Debido a la falta de las piezas, la compañía eliminará un turno de la línea que ensambla el Seat León y el Cupra Formentor. Parte del excedente de personal se destinará a completar los huecos de producción vacantes en la línea 1, la que fabrica el Seat Ibiza y el Seat Arona. Al elaborar vehículos más pequeños, la plataforma no es capaz de absorber a toda la plantilla sobrante.

La automovilística asegura que, durante la crisis del coronavirus, los proveedores de semiconductores priorizaron su uso para electrónica de consumo, cuyas ventas resistieron mejor por la caída de la fabricación de vehículos a motor. En el caso de la organización española, la caída en 2020 fue del 30%.

De este modo, serán finalmente 400 trabajadores de la línea 2 los afectados por el plan de despidos temporales. Los 150 afectados restantes saldrán de la fábrica del grupo en Zona Franca (Barcelona).

Seat aprovecha el ERTE para el futuro

Dirección y sindicatos celebraron este lunes la primera reunión de un procedimiento que se antoja rápido porque las dos partes tienen la mano rota a la hora de negociar este tipo de ajustes. Además, Seat quiere aprovechar el ERTE actual para hacer frente a los más que probables contratiempos que surgirán en el primer semestre de 2020 si se extienden las restricciones por Europa.

Fuentes cercanas a la empresa explicaban a este medio que la operativa de Martorell está muy tensionada desde la vuelta de las vacaciones veraniegas. Cuando no es por una pieza, es por otra. La tercera ola de la Covid-19 en Europa podría obligar al cierre de la planta durante algunas jornadas. “De haber restricciones importantes en Europa del Este o en Italia, la operativa volverá a sufrir, por lo que es más que probable que debamos cerrar Martorell algún día”, señalaban las mismas voces.

Por ello, Seat plantea el cierre de toda la planta catalana hasta un máximo de 20 días desde este mes de enero hasta el 30 de junio en el ERTE actual. La medida afectará a unas 11.000 personas, aunque la cantidad de jornadas está todavía por determinar.

La automovilística extenderá el ajuste a los centros que tiene en Zona Franca y en El Prat (Barcelona).

A pesar del panorama, Seat confía en recuperar la producción perdida en la segunda mitad del año, cuando se augura una normalización de la economía gracias a la vacuna. Por ello, diseñó un 2021 en el que ensamblará hasta 483.000 coches en su fábrica catalana frente a los apenas 350.000 que logró sacar a la carretera a lo largo del año pasado. Antes de la pandemia, la instalación cerró 2019 con 500.005 automóviles ensamblados.