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Seat vuelve a desconvocar turnos por la falta de microchips

El fabricante sufre, como el resto de la industria, la escasez de semiconductores desde comienzos de año

Una imagen de la fábrica de Seat en Argelia.

La falta de semiconductores golpea de nuevo a la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona). Tras presentar un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que se alargó hasta el mes de mayo, la planta catalana se ha visto obligada a suspender turnos de nuevo por la escasez de microchips. Si hasta ahora parecía resistir mejor que otras marcas, la filial de Volkswagen AG desconvocó jornadas tanto del jueves y el viernes como del fin de semana.

Según informaron los sindicatos, los parones afectarán de forma rotativa a las tres líneas de producción. En un comunicado, las organizaciones explicaron que el cierre se iniciará el 17 de junio en las secciones de chapistería y pintura.

El viernes, la línea de montaje del Audi A1 se sumará a la actividad afectada. La misma plataforma permanecerá sin actividad el próximo lunes.

El sábado y el domingo las otras líneas será las afectadas. Las plataformas que ensamblan el Seat León, el Seat Ibiza y el Seat Arona suspenderán turnos durante el fin de semana para no generar un cuello de botella ante la falta de piezas.

Consultado por Economía Digital, un portavoz de la empresa admitió que no descartaban más ajustes de producción, pero se mostró optimista. El fabricante espera una mejora de los suministros durante el segundo semestre, en línea con las previsiones del resto de la industria.

La escasez de semiconductores afecta a toda la industria del automóvil

Seat vuelve así a verse afectada por la falta de semiconductores, que ya le obligó a presentar un ERTE con una afectación de 14.800 personas. En mayo, la compañía levantó los despidos temporales ante los atisbos de recuperación de los suministros.

Pero la escasez afectó a los fabricantes a nivel mundial. Y las plantas españolas no fueron una excepción. Tanto Renault, con instalaciones en Valladolid y Palencia, como Ford, con un centro en Valencia, y Stellantis, con instalaciones en Zaragoza y Vigo, tuvieron que recurrir a los despidos temporales.

Carles Huguet