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Serveo se adjudica 350 millones en el mayor contrato de restauración de Renfe
Serveo, controlada por el fondo Portobello Capital, gana el concurso siendo la única licitadora del proceso
De I a D: Óscar Puente, ministro de Transportes, e Ignacio Mataix, presidente de Serveo.
Renfe ha resuelto uno de los concursos más relevantes de su historia reciente. La empresa pública ferroviaria ha adjudicado el contrato de Gestión Integral de Atención al Cliente y Restauración a Bordo en sus trenes a Serveo, la empresa presidida por Ignacio Mataix que ya venía prestando este servicio desde 2013 bajo el paraguas primero de Ferrovial Servicios y, posteriormente, tras su adquisición por el fondo de capital privado Portobello Capital.
El importe de adjudicación asciende a 352,6 millones de euros con impuestos, lo que convierte a este acuerdo en uno de los mayores contratos de servicios del sector ferroviario español en los últimos años.
El resultado, sin embargo, deparó una sorpresa: solo una empresa se presentó al concurso, la propia Serveo, que además lo hizo como pyme según la clasificación del expediente, aunque la empresa ha aclarado que no ostenta dicha condición.
La oferta presentada coincide exactamente con el presupuesto base de licitación, lo que deja poco margen para hablar de competencia real en el proceso.

La ausencia de competencia en una licitación de esta magnitud resulta llamativa, aunque no del todo sorprendente para quienes conocen el sector. Las barreras de entrada en este tipo de servicios son considerables: requieren infraestructura logística, acuerdos con proveedores de catering, gestión de tripulaciones a bordo y una coordinación operativa de enorme complejidad.
Serveo lleva más de una década construyendo ese músculo operativo en exclusiva para Renfe.
El nuevo contrato, cuya ejecución arrancará el 1 de julio de 2026, justo el día después de que expire el actual acuerdo, tiene una duración de tres años, prorrogables por periodos sucesivos hasta un máximo de dos años adicionales. La adjudicación fue motivada por tratarse de la «oferta de mejor relación calidad-precio», según consta en el expediente, aunque en la práctica fue la única evaluada.
La relación entre Serveo —o Ferrovial Servicios, como se llamaba hasta hace unos años— y Renfe es larga y no exenta de turbulencias. Desde 2013, la compañía gestiona la restauración a bordo de los trenes de alta velocidad y larga distancia de la red española, con personal propio y bajo la supervisión directa del operador ferroviario público.
El contrato que ahora se renueva tuvo un antecedente polémico. El concurso que dio origen al acuerdo vigente —en vigor desde el 1 de julio de 2021— quedó inicialmente desierto, lo que obligó a Renfe a revisar al alza su presupuesto de forma drástica: de los 122 millones de euros iniciales se pasó a 272 millones. Fue en ese segundo intento cuando Serveo se hizo con la adjudicación.

Poco después llegarían los cambios en el accionariado. En 2022, el fondo de capital privado Portobello Capital adquirió el 75% de la compañía a Ferrovial, completando la compra del 100% en 2024.
Uno de los capítulos más oscuros de esta relación contractual fue la elevada conflictividad laboral que marcó los primeros años del contrato vigente. Los trabajadores de a bordo, encargados de la restauración y atención al cliente en los trenes AVE y larga distancia, protagonizaron numerosas protestas por la carga de trabajo, las condiciones de conciliación y las retribuciones.
Las huelgas y paros intermitentes generaron tensiones tanto con la empresa como con Renfe, y en algún momento llegaron a afectar de forma visible al servicio.
¿Qué hará Serveo?
El objeto del contrato es amplio y va mucho más allá de servir un menú en el tren. Según el pliego, engloba la elaboración de las comidas y su carga en los trenes antes de cada servicio, la comprobación del estado de las instalaciones previo al acceso de los pasajeros, la recepción y bienvenida de los viajeros, la megafonía, el servicio de entretenimiento, la restauración a bordo, la cafetería, el minibar y las máquinas de vending.
A todo ello se suma la cesión de los espacios de restauración —cafetería y bar móvil— cuya contraprestación se articula mediante una comisión sobre las ventas realizadas a bordo. Es decir, Serveo no solo cobra por el servicio, sino que también tiene una participación en los ingresos generados directamente en los trenes.
Quedan expresamente excluidos de este contrato los trenes turísticos y de lujo de Renfe, como el Al Ándalus o el Transcantábrico, que tienen sus propias condiciones de servicio.