Trinitario Casanova, el rey del pelotazo, inhabilitado para administrar empresas durante 8 años
El juzgado declara culpable el concurso de Trabis y condena a Trinitario Casanova a no poder administrar empresas durante los próximos años
Trinitario Casanova Abadía «El Rey del Pelotazo» ha sido inhabilitado para administrar empresas durante los próximos 8 años, como ha podido confirmar Economía Digital en exclusiva.
El Juzgado de lo Mercantil número 14 de Madrid ha declarado culpable el concurso de acreedores de Trabis Edificación Avanzada, la antigua constructora del grupo Baraka, que era propiedad del empresario.
La sentencia, dictada tras la vista celebrada el 2 de diciembre de 2025, condena a Casanova a casi una década de inhabilitación para administrar bienes ajenos y representar a cualquier persona, y le obliga a responder de la cobertura total del déficit de la empresa ante sus acreedores.
De acuerdo a fuentes consultadas por este diario, el deficit que tiene que cubrir el empresario inmobiliario supera los 20 millones de euros
Junto a él, su colaborador José Antonio Benimeli Martínez ha sido declarado persona afectada con dos años de inhabilitación, mientras que las sociedades Baraka Capital Group y Baraka Global Invest, han sido declaradas cómplices.
La resolución del magistrado estima sustancialmente la propuesta de calificación formulada tanto por la Administración Concursal como por el Ministerio Fiscal.
El fallo, priva además a Casanova, a Benimeli y a las sociedades Baraka de cualquier derecho que pudieran tener como acreedores concursales o contra la masa.
Según la sentencia, recurrible, las causas que llevaron a la calificación culpable del concurso fueron el reparto de dividendos, la cancelación de cobros y los movimientos bancarios que condujeron a la insolvencia de la sociedad.

El tribunal concluye que todas estas actuaciones se realizaron con pleno conocimiento y control de Trinitario Casanova, no solo en su condición de apoderado, sino como administrador de hecho de la compañía concursada.
Trabis Edificación Avanzada, concurso de acreedores en 2019
Trabis Edificación Avanzada fue declarada en concurso de acreedores en 2019. Poco antes de suspender pagos, Trinitario Casanova traspasó la empresa a José Antonio Benimeli Martínez, descrito por los acreedores en escritos judiciales como empleado de confianza del empresario y, según varios de ellos, su chófer personal, extremo que Casanova negó en la vista oral. Los acreedores sostienen que Benimeli actuó como testaferro, figurando primero como administrador único y después como socio único de la constructora.
Antes de ese traspaso, y según la Administración Concursal y los acreedores, Baraka distribuyó un dividendo de diez millones de euros con cargo a Trabis a favor de Baraka Capital Group, otra sociedad de Casanova.

El principal acreedor de la empresa, el fondo francés Corum, representado por el despacho Cuatrecasas, calificó esa operación como una salida fraudulenta del patrimonio de Trabis orquestada por el grupo Baraka, del que Casanova es el único beneficiario final. En 2022, el concurso fue reclasificado como necesario, dejando de ser considerado fortuito.
Trinitario Casanova ante los tribunales
El caso Trabis no es la primera vez que Trinitario Casanova se sienta ante un tribunal. El empresario de Orihuela, conocido en el sector inmobiliario como el rey del pelotazo por la rapidez y rentabilidad de sus operaciones, fue condenado en su día por manipulación del mercado de valores tras difundir rumores sobre una supuesta oferta de compra de acciones de Banco Popular.
El Juzgado de lo Penal número 29 de Madrid le impuso un año de prisión, pena que la Audiencia Provincial de Madrid rebajó en 2017 a nueve meses de multa y seis meses de inhabilitación para operar en los mercados financieros.
Entre sus operaciones más sonadas figura la venta de su grupo Hispania en julio de 2008, en plena antesala del estallido de la burbuja inmobiliaria, al empresario José Ramón Carabante por 650 millones de euros, librándose así del hundimiento que arrastró a otros grandes promotores españoles de la época.
También protagonizó la compra y venta en pocas horas del Edificio España en Madrid, adquirido al grupo chino Wanda por 272 millones y revendido a la cadena hotelera RIU por 300 millones, una operación que desencadenó años de litigios entre ambas partes.
La vista de calificación del concurso de Trabis fue retrasada en cinco ocasiones a petición de las partes demandadas antes de celebrarse finalmente el pasado 2 de diciembre. Contra la sentencia cabe interponer recurso de apelación en el plazo de veinte días ante el mismo juzgado.