Alfredo Sáenz ve ahora a España como una “mini Alemania”

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CONFERENCIA EN LA CAMBRA

Alfredo Sáenz, en la Cambra./EP

20 de mayo de 2014 (18:39 CET)

Es el presidente de la Deusto Business School. Atrás quedó su etapa en el Santander, como consejero delegado. Alfredo Sáenz, que, tras ser indultado por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, fue, de nuevo, parcialmente condenado, dejó el banco de forma voluntaria en abril de 2013. Lo hizo después de recibir 88 millones de euros brutos por derechos en pensiones.

Sáenz vivió en todos esos años el engorde y el posterior estallido de la burbuja inmobiliaria. Y, ahora, desde una cierta distancia, augura un buen momento para España, que, a su juicio, se está transformando en una “mini Alemania”.

¿Qué quiere decir con ello? Sáenz, uno de los principales banqueros de España en las últimas décadas, ha asegurado en una conferencia en la Cambra de Comerç que la “devaluación interna”, obligada porque España ya no puede devaluar la moneda –la política monetaria sobre el euro la dicta el BCE-- ha provocado un salto en la competividad de las empresas.

Devaluación interna


Y ese salto acerca a España con Alemania, adoptando un modelo similar, orientado al sector exterior.

¿Un ejemplo de esa devaluación? Sáenz no ha lamentado que un ingeniero español cueste ahora “un tercio” que otro ingeniero en Europa.

Sin embargo, Sáenz no ha podido dejar de lado las características propias de la economía española, como la alta tasa de paro, del 26%, y la débil demanda interna. La devaluación interna, en todo caso, no afecta únicamente a los salarios, sino al conjunto de la económica, como precios también más competitivos en el sector inmobiliario y en los servicios, que posibilita un futuro crecimiento.

Oportunidad para las empresas low cost

En esa situación, que puede alargarse en el tiempo, no todos los actores económicos saldrán beneficiados. Sáenz ha considerado que es el momento para las “category killers”, las empresas que sepan competir con bajos precios, como Mercadona o Inditex, que sepan aprovechar esa débil demanda interna.

¿Pero, cuál es el problema?

En las preguntas posteriores de los empresarios, en la Llotja de Mar, tras la conferencia organizada por la Cambra, Sáenz se ha visto condicionado por la alta tasa de paro.

Para el ex mano derecha de Emilio Botín en el Santander, la recuperación del sector inmobiliario es esencial para poder recuperar empleo. Ya no constituirá el 18% del PIB, ha recordado Sáenz, pero debería poder representar un porcentaje respetable, capaz de absorber parte del empleo e incentivar la demanda.

Menos crédito


También se ha referido a la industria, al sector auxiliar de la industria automovilística de alta tecnología como posible nicho de empleos. Y ha admitido que los créditos de la banca ya nunca volverán a alcanzar los niveles del pasado. "El proceso de desendeudamiento provocará menos crédito para la sociedad, y, como ocurre en Estados Unidos, se compensará con los créditos en el mercado de capitales".  

La cuestión es que Sáenz ve a España en una nueva situación después de acometer los ajustes obligados por la crisis económica, como Alemania “hace unos años”. Alemania, por su parte, estaría “como Francia hace unos años”, y Francia, “como España hace unos años”.

Es decir, todos los países viven sus propios ciclos económicos, y deben adaptarse a los nuevos retos que reclama la globalización.

Energía más barata

El futuro, sin embargo, es el futuro, y, a juicio de Sáenz, no se le presta el suficiente interés. España debería pensar en ello, una vez salvada la situación a corto plazo –después de haber estado al borde del precipicio en el verano de 2012--.

Y ese futuro pasa por la sostenibilidad de las finanzas públicas; con un sistema educativo enfocado al mercado laboral; una reforma que haga más fácil la creación de negocios --”business friendly”, como defendía Artur Mas en su programa electoral en 2010-- y por una reforma energética, porque “la energía será el factor fundamental de localización industrial”.
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