Brasil enciende las alarmas de la inversión española en Latinoamérica

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La profunda recesión de la mayor economía sudamericana y su efecto contagio en el resto de países pone en riesgo los 130.000 millones de euros invertidos en la zona, con bancos, energéticas y constructoras en el punto de mira

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff

Madrid, 18 de enero de 2016 (01:00 CET)

Con la crisis acaecida en España hace ocho años, a los bancos y a las grandes empresas energéticas y constructoras no les quedó otra que buscar nuevos nichos de negocio en países extranjeros, de cara a mantener un nivel de ingresos suficientes con los que obtener beneficios y  seguir repartiendo dividendos entre accionistas.

Y lo hicieron por todo el mundo, sin ninguna excepción. En países consolidados, como los de la Europa comunitaria, Estados Unidos o Australia, pero también en otros, los llamados emergentes, donde los márgenes, si las cosas van bien, suelen ser mayores, pero, si se tuercen, implican la asunción de consecuencias muy negativas para sus cuentas consolidadas.

Grandes beneficios hasta 2014

Hasta mediados de 2014, las apuestas por estos mercados emergentes habían resultado de lo más satisfactorias. Pero, desde entonces, las cosas empezaron a torcerse de manera brusca. Brasil, los grandes países productores de petróleo (los del Golfo Pérsico, Rusia y el resto de antiguas repúblicas soviéticas) y, ahora, China.

Economías con brutales crecimientos por encima de los dos dígitos, que fueron aprovechados por las entidades financieras españolas para expansionarse, de cara a captar parte de los activos que se movían, y por las empresas para adjudicarse el sinfín de contratos de todo tipo (carreteras, ferrocarriles o aeropuertos) que, sobre todo por parte de instituciones públicas, se licitaban. Ahora, pintan bastos.

Contagio

Brasil y China se sitúan como los epicentros de la crisis que se avecina. Tanto por las consecuencias negativas directas de sus respectivas recesiones, como por la indirecta determinada por el contagio que generan. 

En el caso de Brasil, resulta evidente. Es algo así como si en Europa se gripara la economía alemana. Pues lo mismo ocurre en Latinoamérica. Una zona en la que España sigue concentrado unos 130.000 millones, un tercio de los aproximadamente 500.000 millones de euros (la mitad del PIB nacional) de la inversión realizada en el exterior. Países en los que el contagio de la recesión de Brasil parece inevitable.

Deterioro

"La ralentización de las economías emergentes ha generado dudas acerca del impacto que puede ejercer", apuntaba Caixabank Research en su último informe, en el que el banco presidido por Isidro Fainé no tiene dudas al reconocer que "el deterioro de las perspectivas de crecimiento de Latinoamérica ha encendido las alarmas en España". Y cada vez más.

Sobre todo, cuando los responsables económicos del Gobierno presidido por Dilma Rousseff actualizan los datos macroeconómicos, que siguen incidiendo en esa recesión (se prevé un retroceso cercano al 7% acumulado entre 2015 y 2016), con la inflación creciendo a dos dígitos y el desempleo haciéndolo al 8%.

Vencimientos de deuda en Brasil

Y no es lo peor. A lo largo del presente ejercicio, Brasil tiene que hacer frente a vencimientos por el 21% de su deuda externa, casi 73.000 de los 345.000 millones que adeuda. Y la empresa se antoja peliaguda.

En el punto de mira de es significativa exposición a los mercados latinoamericanos se encuentran los dos grandes bancos españoles, Santander y BBVA. En el caso de Brasil, además de la entidad presidida por Ana Botín, el riesgo también resulta muy elevado para Telefónica. Es su segundo mercado tras España y acaba de desembolsar casi 4.700 millones para comprar el operador de banda ancha fija GVT.

Y lo mismo sucede con el Santander. Brasil es su tercer mercado –después de España y Reino Unido– con 32 millones de clientes y una cartera crediticia de 76.000 millones de euros.

China crece menos, pero crece

En China, el riesgo directo de las empresas españolas por la recesión en la que ha entrado el gigante asiático resulta mucho más limitado, aunque el indirecto sí podría ser mayor si el decrecimiento continúa.

No obstante, no estamos ni mucho menos en la misma situación que en Latinoamérica, porque China, todavía, sigue creciendo a niveles que ya lo quisieran para sí muchas economías occidentales.

Exposición limitada

Entre las empresas españolas más expuestas en China se encuentra Gamesa, la multinacional eólica guipuzcoana, con media docena de proyectos eólicos y gestiona, junto a empresas locales, más de 3.000 megavatios.

Mapfre, por su parte, opera en asistencia y reaseguro y está pendiente de que el regulador chino de luz verde al inicio de la comercialización de seguros online, de cara al filón que supone el negocio asegurador de vehículos.

Telefónica y el BBVA tantearon el terreno pero no lo vieron claro. La operadora presidida por César Alierta ha desinvertido de manera progresiva en China Unicom y la entidad financiera ha entrado en una espiral de salida del Citic Bank, reduciendo posiciones de la inicial 15% alcanzado en 2006 a menos del 5% actual.
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