Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank. EFE/Kai Försterling
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Caixabank finaliza este martes el periodo de adscripciones al ERE y cierra así el primer reto de su plan estratégico a tres años

Madrid, 11 de junio de 2019 (04:55 CET)

Caixabank cierra este martes el periodo para adscribirse a su ERE (Expediente de Regulación de Empleo), que es la primera meta volante del plan estratégico que presentó en noviembre de 2018. Queda por concretar el reparto exacto por autonomías, pero tal como adelantó Economía Digital la semana pasada, los empleados que ya se han apuntado superarían la cifra de bajas previstas.

Para la entidad presidida por Jordi Gual este ajuste de empleo es la primera piedra en el plan de reconfiguración de su red de oficinas y su superación será también un primer guiño al mercado de que cumple con su hoja de ruta.

Más allá del recorte de plantilla, Caixabank pretende reconducir su modelo de interacción con el cliente, aumentando el tamaño medio de las oficinas pero concentrándolas -espera ampliar en más de 600 el número de centros Store-, en un movimiento paralelo al incremento de la digitalización. De hecho, anticipa que sus clientes digitales alcanzaráne el 70% al cierre de 2021, frente al 58% que representaban en septiembre de 2018.

En este sentido, su plan estratégico plantea la reducción de más de 800 puntos de atención física en tres años. Es un recorte que se centrará en los núcleos urbanos -no aplicará la tijera a la red de oficinas rurales de Agrobank-, para rebajar el número de centros por debajo de los 3.640 en España dentro de dos años y medio, frente a los 4.461 con los que habría cerrado 2018.

La primera prueba de que funciona el plan

A falta de aproximadamente un mes para que la banca española presente sus resultados del primer semestre de 2019, Caixabank ya podrá compartir con el mercado el impacto del acuerdo del ERE; una de las citas clave para la entidad este año, que está siendo complicado en bolsa. Sus acciones pierden un 15% desde enero, golpeadas por el miedo a la sentencia europea sobre el índice hipotecario IRPH, que debería publicarse durante el mes de agosto-septiembre. Los clientes bancarios afectados adelantan que de su resultado dependerá una aceleración de los procesos legales y extenderse durante años.

De acuerdo con los analistas, Caixabank es una de las entidades más expuesta a los efectos de un fallo en contra, por lo que esta incertidumbre está pensando sobre sus evolución en bolsa, al igual que la cada vez más lejana posibilidad de que suban los tipos de interés en la zona euro y que el Banco Central Europeo (BCE) se encargó de confirmar la semana pasada, poniendo en cuarentena los planes estratégicos de los bancos españoles

En el caso de Caixabank, el ROTE (retorno sobre el capital tangible) comprometido podría estar en juego y el banco tendrá que ir demostrando trimestre a trimestre que es viable cumplir ese objetivo. En un principio, su compromiso era situarlo por encima del nivel del 12% a 31 de diciembre de 2021. Si bien el escenario se ha complicado en los últimos meses, Gonzalo Gortázar, consejero delegado del banco, ha defendido que la entidad tiene tiempo para buscar herramientas que aseguren ese nivel de rentabilidad. Con la curva de tipos plana, el ROTE a medio plazo se quedaría en el 10%.

Caixabank, además, ha recuperado el pago de dividendos en efectivo en su actual plan estratégico. La entidad abonará anualmente un único dividendo, de al menos el 50 por ciento de su beneficio neto en circunstancias normales. El importe del mismo, dependerá por tanto de su capacidad de generación de ganancias; algo que condicionan los bajos tipos de interés.

 

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