El FMI certifica que el frenazo de España es un hecho

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Señala que la economía avanzará el 2,6% este año, una décima menos, y el 2,3% en 2017, casi un punto menos que su anterior pronóstico

Economía Digital

La directora del FMI, Christine Lagarde (izquierda), y el ministro de Economía, Luis de Guindos (derecha), en una imagen de archivo
La directora del FMI, Christine Lagarde (izquierda), y el ministro de Economía, Luis de Guindos (derecha), en una imagen de archivo

Barcelona, 12 de abril de 2016 (16:52 CET)

Crecimiento, sí, pero menor a lo esperado. El Fondo Monetario Internacional (FMI) señala que España acelerará en 2016 el 2,6% del producto interior bruto (PIB), una décima menos que la previsión de su último análisis. Para 2017 el aumento, según el organismo que dirige Christine Lagarde, será del 2,3%, casi un punto menos que el 3,2% que señaló el año pasado.

La desaceleración es un hecho. Afecta a España y a la economía mundial. En el caso de España se trata de una rebaja en las previsiones, algo que no ocurría desde 2013.

El FMI, que inicia sus reuniones de primavera en Washington, prevé que la economía mundial reduzca su crecimiento en dos décimas, y se quede en el 3,2%, un porcentaje que es el menor desde 2009. En el caso de 2017, la previsión es del 3,5%, una décima menos que en los informes de enero.

Situación política

En el caso de España el problema no es tanto la propia rebaja del crecimiento como el cambio de tendencia. El FMI formalizaba previsiones sobre la economía española que acababa modificando al alza en el último año y medio.

No se trata únicamente de un problema interno, sino de las expectativas de la economía mundial. La situación política, sin embargo, no ayuda a la economía española, con las dificultades para formar gobierno.

El gran problema de España sigue siendo el paro. El FMI no toca sus previsiones de octubre y señala que en 2016 se acabará con el 19,7% de desempleo, apenas dos décimas menos que en el anterior estudio, y lo deja en el 18,3% en 2017.

El problema del déficit

La cuestión es analizar hasta qué punto el FMI acaba acertando en sus previsiones. En los últimos meses, España se ha sentido respaldada por el organismo internacional.

Todo han sido buenas palabras por las reformas impulsadas en los últimos años, pero siempre con el latiguillo de que no se cumplirían las previsiones de reducción del déficit. Ahora el Gobierno, que las ha incumplido en el cierre de 2015, buscará un nuevo acuerdo con la Comisión Europea.

El FMI pronosticó que acabaría en el 4,8% del PIB, por encima del 4,6% que había fijado Bruselas. Pero es que se cerró al 5%, peor de lo esperado por todos.

En 2016 ese déficit debería estar controlado al 2,8%, una tarea ingente para el próximo ejecutivo español. La voluntad del Gobierno en función es que Bruselas autorice un año más para cumplir el déficit, y lo establezca para este año en el 3,7%.
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