El Gobierno logra ofertas por CatalunyaCaixa a cambio de protección contra litigios

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El FROB se compromete a hacer frente a las indemnizaciones por preferentes, deuda subordinada y rupturas de contratos con proveedores

El presidente de CatalunyaCaixa, José Carlos Pla / EP

18 de julio de 2014 (20:39 CET)

El Gobierno ha recibido el viernes por la tarde a través del FROB cuatro ofertas para adquirir el negocio bancario de CatalunyaCaixa. El Santander, La Caixa, BBVA y Société Générale son los grupos que han dado el paso al frente; aunque lo han hecho después de asegurarse un blindaje contra los litigios que puedan generar las decisiones de los futuros dueños.

En concreto, el erario hará frente a las indemnizaciones por los casos aún sin resolver de preferentes y deuda subordinada. También se compromete a responder ante los actuales proveedores de servicios adicionales, como bancaseguros, si los adjudicatarios deciden romper las alianzas establecidas por la caja.

Más ayuda pública

Es decir, los nuevos dueños harán y desharán con total libertad sin que sus decisiones impacten en la cuenta de resultados: paga el Estado. La cantidad que se reserva para estos contenciosos es de 300 millones, que habrá que sumar a las ayudas directas e indirectas recibidas desde 2010, alrededor de 15.000 millones.

Fuentes del Ministerio de Economía aseguran que las cantidades que se han ofrecido por CatalunyaCaixa son más interesantes que las esperadas. Por esta razón, se barrunta una rápida decisión. El próximo martes podría conocerse el ganador ya que el Gobierno confía en que el FROB no deberá convocar una segunda vuelta.

Si fuera así, el nombre del nuevo dueño se sabría el próximo viernes.

Miles de millones perdidos


Por muy elevada que sea la oferta, la práctica totalidad de los recursos públicos entregados a CatalunyaCaixa se perderán. Sucederá lo mismo que con la privatización de Novagalicia, transformada en Abanca. El FROB espera recuperar alrededor de 400 millones del total arrimado a la institución financiera catalana.

La situación de CatalunyaCaixa no era del gusto de la banca privada. Para llegar a este momento el Gobierno ha tenido que maquear el balance. La última gran condición de los posibles postores era la reducción del volumen de activos en 6.392 millones, invertidos en hipotecas problemáticas. La operación de traspaso se ha cerrado esta misma semana.

Provisiones extraordinarias

El fondo estadounidense Blackstone ha comprado la cartera por 3.615 millones, de modo que la operación ha generado pérdidas. En concreto, el quebranto ha sido, finalmente, de 572 millones de euros. Días antes de zanjar la adjudicación, se realizaron provisiones extraordinarias de 705 millones para incrementar la protección desde los 1.500 a los 2.205 millones.

El mayor accionista de CatalunyaCaixa no especifica de dónde ha detraído los recursos para incrementar el nivel de protección, por lo que podrían aflorar futuras pérdidas en la cuenta de resultados. El FROB asegura que la operación “ha dejado a la entidad en una posición muy saneada y fortalecida”.
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