El nuevo Código de Consumo catalán: más barreras a los clientes de banca

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Ausbanc denuncia que la revisión de la norma avanza hacia la sobreinformación del usuario

09 de febrero de 2014 (11:52 CET)

Ausbanc ha dado la voz alarma. La revisión del Código de Consumo catalán que estos días se debate en el Parlament y que pretende proteger al usuario frente a posibles abusos de la banca puede tener el efecto contrario. La Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios asegura que el nuevo texto peca de sobreinformación, por lo que disuade al cliente de leer y entender lo que firma.

"Si el usuario da el visto bueno a un producto financiero sin leer el pliego de condiciones, será muy difícil plantear la batalla legal. Será una barrera más y posiblemente insalvable", explica el presidente de Ausbanc, Luis Pineda. El letrado asegura que el Codi de Consum de Catalunya es la proa de las legislación para la protección de usuarios. La norma será la base sobre la que trabajarán el resto de legisladores de España.

Contratos sencillos

En su opinión, no se necesita tanta información. "El contrato de préstamo hipotecario para la adquisición de una vivienda debe ser lo más sencillo posible, donde únicamente se establezca el importe prestado, el tiempo de amortización y el tipo de interés elegido: fijo o variable. Esa sencillez conllevará por sí mismo la tan perseguida transparencia”, afirma Pineda.

El proyecto de ley obliga a dar de forma muy exhaustiva toda la información al consumidor. La norma se inspira en la nueva regulación europea y en las últimas sentencias de Estrasburgo. "No hace falta informar en ese pliego de todos los tipo de hipotecas. Sólo las cláusulas básicas", insiste el letrado.

Además, Pineda también apunta que la norma debería ser más exigente en cuanto a la mediación en caso de impagos entre cliente y banca. "La mediación, por definición es voluntarista, pero consideramos que deberían utilizarse mecanismos para conseguir que esa mediación, de facto, se convirtiera en obligatoria”. En este aspecto, aseguran que este proceso debería tener dos finales: saldar la deuda con la vivienda o lograr un contrato asequible para el usuario.
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