La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. EFE
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El banco presidido por Ana Botín espera poder llegar a un acuerdo con las fuerzas sindicales sobre las compensaciones económicas para las bajas

Madrid, 03 de junio de 2019 (20:04 CET)

El Santander no cierra la puerta a revisar las condiciones de su ERE para allanar el terreno hacia un acuerdo con los sindicatos. El banco presidido por Ana Botín y los representantes de los trabajadores se reunirán este martes 4 de junio para tratar de acercar posturas y, según ha podido saber Economía Digital, la compañía estaría dispuesta a ajustar su oferta para los trabajadores que de forma voluntaria se acojan al plan de bajas y opten o por una prejubilación, o por dejar voluntariamente el banco.

UGT y CCOO quieren que todas las bajas sea voluntarias, que el Santander renuncie a las salidas forzosas, que el banco mejore las primeras condiciones económicas ofrecidas y que se limite la movilidad -el plan de ajuste también contempla el cierre de 1.150 oficinas-. En concreto, los sindicatos piden que se pongan sobre la mesa unos términos similares a los presentadas en el ERE cerrado en febrero en 2018, donde el Santander ofreció prejubilaciones con hasta el 80% del sueldo.

Por el momento, la entidad solo se había abierto a valorar una reducción del número de afectados -en principio 3.713-, pero no descartaría también una mejora de las condiciones económicas, recogiendo así parte de las peticiones de los sindicatos. En su primera propuesta, solo ha ofrecido prejubilaciones por entre el 55 y el 70% del salario pensionable

Aunque todavía queda tiempo para que prosperen las negociaciones, según el Estatuto de los Trabajadores, en un principio se debería tratar de alcanzar un acuerdo a lo largo de junio y, según la hoja de ruta dada a conocer por los sindicatos, el objetivo sería cerrar el ERE a finales de 2019 y, como máximo, en los primeros meses de 2020.    

Un ERE esperado tras la compra de Banco Popular

El ajuste de plantilla que se está negociando estaba más que descontado por trabajadores y sindicatos desde hace muchos meses y ya fue retrasado para poder evaluar mejor las implicaciones reales en la red de la integración de Banco Popular. Algunos de los argumentos que respaldan la postura del Santander es que las condiciones de prejubilación son muy competitivas respecto a las que ofrecen otros sectores y que, además, la oferta es extensible a los antiguos trabajadores de Banco Popular.

Dada la compleja situación financiera a la que se enfrentaba el banco presidido por Emilio Saracho, parte de la plantilla del banco en edad de prejubilación -más de 55 años- podría encontrar muy atractiva pactar su salida.

Esfuerzo de recolocación

Independientemente de la oferta económica con la que finalmente se configure el ERE, el Santander ha presentado un programa de recolocaciones para permitir a las personas envueltas en el recorte de plantilla encontrar un trabajo si lo desean. En este sentido, este apoyo por parte de Santander tendrá una duración ilimitada y se adaptará al tiempo que necesiten los trabajadores para encontrar un nuevo empleo.

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