La hostelería concentró el 30% de los contratos temporales firmados en agosto. EFE/Manuel Bruque

El turismo explica la paradoja entre EPA y la subida de afiliación

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La Semana Santa y el adelanto de la temporada estival impulsan la afiliación hasta un nuevo récord en abril, después de un primer trimestre de desaceleración

Barcelona, 04 de mayo de 2017 (16:00 CET)

Abril se cerró con datos de empleo históricos. Nunca antes había caído tanto el paro en el cuarto mes del año (-129.821) y tampoco hay precedentes de un aumento de la afiliación a la Seguridad Social como el registrado (+212.216). Incluso si se descuenta el efecto calendario -la Semana Santa se celebró este año en abril y no en marzo-, los números sorprenden. Sobre todo si se comparan con la última encuesta de población activa (EPA), correspondiente al primer trimestre del año, y que mostró una ligera caída en la ocupación.

¿A qué se debe esta paradoja? ¿Por qué un contraste tan grande en dos cálculos, bien es cierto que diferentes en su metodología, pero presentados en un margen de siete días? Los profundos cambios en los que está inmerso el mercado laboral español responden en buena medida a estas cuestiones.

Del total de nuevos cotizantes en abril, casi la mitad corresponden al sector de la hostelería (96.000). Y otro buen bocado se lo lleva el comercio (19.800). Dos sectores íntimamente ligados al turismo y a sus industrias satélites: desde la restauración a las diferentes modalidades del comercio al por menor. Si a ello se suma la elevadada tasa de temporalidad de los nuevos contratos (de los 1,6 millones firmados en abril, 1,4 fueron temporales) es fácil concluir la importancia de la Semana Santa en esta explosión de nuevos afiliados.  

Pero no es este el único motivo. De hecho, la afiliación sin el componente estacional (+100.000) sigue claramente por encima de la media de los últimos años, en tasas previas al inicio de la crisis, tal y como se ha encargado de destacar este jueves el Ministerio de Empleo.

Afiliación en abril: aun sin el efecto estacional, la afiliación se sitúa claramente por encima de la media de la última década

Previsiones de temporada récord

Francesc Castellana, presidente de la Fundación Utopía y experto en políticas de empleo, añade otro elemento a este cóctel. “Las previsiones para la temporada turística no pueden ser mejores. Por lo que muchos empresarios han adelantado las contrataciones de cara a los meses de verano”. Para Castellana, de hecho, si se descontasen las contrataciones de los últimos días de abril, que de alguna manera ya enlazan con la contratación propia de mayo, junio y julio, los datos no serían tan buenos. 

Como tercer elemento (a añadir al factor de calendario y la anticipación de la temporada estival) este ex sindicalista destaca el “progresivo deterioro de las condiciones” de los nuevos contratos, cada vez por menos horas, lo que acaba “dificultando” la medición de las horas de trabajo real a partir de la afiliación.

Tendencia, según Castellana, especialmente acusada en el sector del turismo. “Se está haciendo un uso abusivo de la contratación temporal. Un modelo especulativo y poco eficiente a medio y largo plazo”, sostiene. 

Nuevos contratos: "Muchos empresarios han adelantado las contrataciones de cara a los meses de verano", dice Francesc Castellana

Picos de contratación

Jordi García Viña, responsable de relaciones laborales de la CEOE, no comparte este análisis. "Las empresas contratan lo que necesitan en cada momento. (...) Es normal que realicen contratos temporales cuando hay necesidades muy puntuales", como ocurre en ciertas fases de la temporada estival, o en periodos como la Semana Santa, sostiene. Al mismo tiempo, García Viña desmiente que los empresarios obtegan ventaja alguna "compartimentando contratos", es decir, realizando pequeños contratos por horas o días a la misma persona y durante semanas.

Desde la CEOE, además, insisten en que los niveles de temporalidad laboral en España se han mantenido relativamente estables, en el entorno del 20%, durante las tres últimas décadas. Una característica estructural que no es sencillo cambiar en plena recuperación del empleo, apuntan.

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