El primer ministro griego, Alexis Tsipras (D), junto al ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos (I), en el Parlamento de Atenas

Grecia aprueba su "genocidio social"

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CRISIS GRIEGA: LAS CONSECUENCIAS

Renee Maltezou y Angeliki Koutantou (Reuters)

El primer ministro griego, Alexis Tsipras (D), junto al ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos (I), en el Parlamento de Atenas

en Atenas, 16 de julio de 2015 (08:53 CET)

El Parlamento griego aprobó las medidas de austeridad demandadas por sus acreedores para iniciar las conversaciones para un nuevo rescate multimillonario, que Atenas necesita para seguir dentro de la zona del euro. Decenas de miembros de Syriza dieron la espalda al primer ministro Alexis Tsipras.

El paquete fue aprobado por 229 votos a favor en la cámara de 300 escaños. Hubo 64 votos en contra y seis abstenciones. No obstante, Tsipras necesitó del respaldo de la oposición proeuropea, lo que generó dudas sobre el futuro de su gobierno.

A cambio de hasta 86.000 millones de euros en financiación, Grecia ha aceptado reformas que incluyen unos significativos ajustes a las pensiones, alzas al impuesto al valor añadido, una revisión de su sistema de negociación colectiva, medidas para liberalizar su economía y aplicar límites ajustados al gasto público.

También accedió a apartar 50.000 millones de euros en activos públicos en un fondo especial de privatizaciones para que sirvan como colateral del acuerdo.

Genocidio social

Las medidas fueron llamadas un "genocidio social" por la presidenta del Parlamento, Zoe Constantopoulou, una de los 38 legisladores de Syriza que se opusieron al paquete, y hubo violentos enfrentamientos entre los manifestantes y la policía fuera del palacio, mientras se realizaba el debate antes de la votación.

Entre los rebeldes de Syriza estaba el ex ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, quien fue reemplazado por Tsipras la semana pasada y criticó al paquete de rescate como "un nuevo tratado de Versalles", el acuerdo que exigió reparaciones inalcanzables a Alemania después de su derrota en la Primera Guerra Mundial.

El ministro de Energía, Panagiotis Lafazanis, y el viceministro de Trabajo, Dimitris Stratoulis, también votaron contra el paquete.

Cambio de gabinete

En medio de especulaciones de que ambos funcionarios podrían perder sus cargos en un cambio de gabinete, posiblemente este jueves, Lafazanis dijo que sigue siendo leal al gobierno, pero que estaba listo para ofrecer su renuncia, sumándose al viceministro de Finanzas, Nadia Valavani, quien dejó su puesto el miércoles.

"Apoyamos a Syriza y respaldamos al primer ministro. Nosotros no adherimos al rescate", dijo después de la votación.

En el Parlamento antes de la votación, Tsipras aclaró que apoyó al paquete contra su voluntad, pero que no había otra alternativa si Grecia quería evitar el colapso financiero.

"Reconozco que las medidas fiscales son duras, que no beneficiarán a la economía griega, pero estoy obligado a aceptarlas", dijo en su última solicitud de apoyo.

Préstamo puente

Con la votación, se despejó el camino para que otros parlamentos nacionales, como el español, aprueben el inicio de las negociaciones sobre un rescate y la liberación de los fondos para permitir que los bancos griegos vuelvan a abrir, después de más de dos semanas de corralito.

Europa se apresuró a alcanzar un acuerdo de financiación temporal que permita a Atenas evitar el incumplimiento de vencimientos por 3.500 millones de euros al Banco Central Europeo el 20 de julio.

A pesar de las fuertes objeciones de Reino Unido y República Checa, los países de la Unión Europea que no usan el euro, se espera que se extienda un préstamo por 7.000 millones de euros a Grecia del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

El FMI propone quitas

Después de su crisis más profunda desde la Segunda Guerra Mundial, la economía griega ha perdido más de un cuarto de su producción y más de uno de cada cuatro de sus trabajadores no tiene empleo. No está claro cómo podrá soportar la carga de uno de los programas de austeridad de mayor alcance que se hayan impuesto a un país de la zona del euro.

Un estudio confidencial del Fondo Monetario Internacional, al que Reuters tuvo acceso el martes, instó a una quita de deuda mucho mayor a lo que estaban dispuestos a entregar los países europeos, particularmente Alemania.

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