El ministro del petróleo de Arabia Saudita, Ali al-Naimi, entra a la reunión entre productores de crudo en Doha, Catar, 17 de abril de 2016. REUTERS/Ibraheem Al Omari

La credibilidad de la OPEP queda hecha añicos tras el fracaso de Doha

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El cártel provoca que el precio del crudo se desplome otra vez: es incapaz de pactar para dejar de inundar el mercado con petróleo innecesario. Las expectativas sitúan al Brent a 36 dólares por barril, cuatro por debajo de los que necesita Repsol

Henning Gloystein (Reuters) / Ismael García (ED)

El ministro del petróleo de Arabia Saudita, Ali al-Naimi, entra a la reunión entre productores de crudo en Doha, Catar, 17 de abril de 2016. REUTERS/Ibraheem Al Omari

Singapur / Madrid, 18 de abril de 2016 (13:00 CET)

Los precios del petróleo se derrumban después de que los principales exportadores abandonen la cumbre de Catar sin un acuerdo para congelar la producción. La credibilidad del cártel productor de la OPEP queda hecha añicos y el mundo continuará inundado de carburante no deseado.

Tras el fracaso, se encuentran las tensiones entre Arabia Saudí e Irán, que han reavivado los temores de la industria a que estos principales productores, de control estatal, intensificarán su batalla por ganar cuota, ofreciendo descuentos cada vez más marcados.

"La credibilidad de la OPEP para coordinar la salida está ahora mismo por los suelos", dijo Peter Lee, analista de petróleo de IMC Research, una filial del la agencia de calificación Fitch. "Pero esto no trata sólo de petróleo para los saudíes. Es más sobre política regional".

Morgan Stanley asegura que "la falta de un acuerdo incluso sin compromiso después del que tuvo lugar en febrero pone de relieve el pobre estado de las relaciones en la OPEP" y añadió que "ahora vemos un riesgo creciente de un mayor suministro de la OPEP".

Riesgo creciente

Los precios del petróleo han caído hasta un 70% desde mediados de 2014 ya que los productores han bombeado entre unos y dos millones de barriles de crudo diarios por encima de la demanda, dejando a los tanques de almacenamiento de todo el mundo a rebosar de combustible sin vender.

Se esperaba que la reunión del domingo en Doha, la capital de Catar, se tradujese en un acuerdo para congelar la producción en los niveles de enero hasta octubre de 2016, en un intento de frenar el creciente exceso de oferta global.

Pero el acuerdo se fue al traste después de que Arabia Saudí, el principal productor del cártel, exigiese que Irán, que no estuvo representado, también lo rubricase. El reino suní de Arabia Saudí y la república islámica chií de Irán compiten por la influencia en Oriente Próximo, donde actualmente se libran guerras por el poder en Siria y Yemen.

Impacto en EEUU

Los futuros del crudo Brent llegaban a caer hasta un 6% en las primeras operaciones del lunes, antes de recuperarse hasta los 41,29 dólares por barril, todavía un 4,2% por debajo de la última liquidación.

Operadores dijeron que una huelga de trabajadores del sector petrólero en Kuwait había impedido que el Brent perforase el nivel de los 40 dólares por barril, mientras que una reducción en la extracción de crudo estadounidense a niveles de 2009 también evitaba que las caídas fuesen aún mayores.

Los futuros del crudo estadounidense caían un 4,63%, a 38,49 dólares el barril. Goldman Sachs sostiene que la falta de un acuerdo en Doha podría ser un "catalizador bajista" para los precios del crudo de Estados Unidos, que prevé se sitúen de media en 35 dólares en el actual trimestre.

Más volatilidad financiera

Diversos analistas remarcan que el acuerdo fallido también tendría impacto en el conjunto de la economía. "En el corto plazo, los precios del petróleo están destinados a pesar en la confianza de los inversores y podrían exacerbar la volatilidad financiera", dijo Frederic Neumann, co-director de análisis económico de HSBC.

"Las preocupaciones sobre la estabilidad financiera en el sector de la energía y una nueva caída en las inversiones en perforación son vientos en contra del crecimiento en un telón de fondo ya frágil de la economía mundial".

Con productores como Arabia Saudí y Rusia bombeando cerca de niveles récord e Irán aumentando también la producción tras el levantamiento de las sanciones internacionales el pasado enero, no parece avistarse el final de la superabundancia mundial de petróleo.

Orgullo nacional

Irán fue el único miembro de la OPEP que no asistió a la reunión de Doha. A pesar de las peticiones para que Arabia Saudí garantizase un acuerdo, Riad, líder de facto de la OPEP, insistió en que los 13 miembros debían tomar parte en cualquier congelación.

"Parece que para los saudíes la política y el orgullo nacional siguen siendo más importantes que el precio del petróleo," explica Ralph Leszczynski, del broker marímimo Banchero Costa. Irán se ha negado a estabilizar la producción, tratando de recuperar cuota de mercado tras el levantamiento de las sanciones internacionales.

"Irán no tiene ningún motivo para autosancionarse cuento está tratando de recuperar parte de la cuota de mercado que perdió en los últimos años por las sanciones occidentales ", agregó Leszczynski.

El Brent, a 36 dólares

Aunque el desplome de los precios del petróleo daña los ingresos de los productores y tensa los presupuestos de exportadores de energía desde Rusia a Malasia, también tiene un beneficio para los consumidores.

Preguntado sobre si las conversaciones fallidas podrían tener como resultado a más descuentos en la oferta de petróleo para su empresa, Daniel Purba de la indonesia Pertamina, un destacado importador de productos refinados, dijo: "Esperamos que sí".

Como resultado del fracaso de Doha, Barclays advierte de que el barril de Brent probablemente cotizará a una media de 36 dólares durante el segundo trimestre del año al persistir el exceso de oferta mundial.

¿Cómo lo encajará Repsol?

De consolidarse este nivel, Repsol tendría un déficit de cuatro dólares por barril respecto a los 40 que necesita, como mínimo, para recuperar sus cuentas.

"Esta reunión y su resultado deberían haber establecido... la confianza entre los productores para una posible cooperación futura y acción coordinada. En este sentido, la reunión ha sido un completo fracaso", según Barclays, añadiendo que "el fracaso de las conversaciones da el mercado otra clara indicación de que la relevancia de la OPEP en este entorno de mercado se ha desvanecido".
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