Cada vez hay más gente que apuesta por las hipotecas de tipo fijo. Fuente: Pxhere
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La ley hipotecaria producirá un frenazo en la concesión de los préstamos para comprar una vivienda y bloqueará el acceso a las rentas más bajas

Madrid, 16 de mayo de 2019 (10:48 CET)

La nueva ley hipotecaria producirá un frenazo de la concesión de los préstamos para la compra de un piso o una casa. A partir del 16 de junio, cuando entra en vigor, se creará un cuello de botella que ralentizará los trámites en la gestión de hipotecas. Así lo creen tanto las propias entidades como otros agentes del sector financiero, como tasadoras y las consultoras.

Pese a que la banca está trabajando contrarreloj para adaptarse, se prevé un parón inicial que durará unos días. Sin embargo, no se tratará de algo puntual: la nueva norma supone un cambio de paradigma que alargará los plazos de concesión de los préstamos, según publica El Periódico.

El cambio llega en plena bajada del euríbor, que perpetúa sus tasas negativas, lo que podría favorecer el crédito. La norma obliga a las firmas hipotecarias a cambios profundos en sus procedimientos de concesión, en los sistemas informáticos que se emplean para formalizar los contratos y en la formación de sus empleados.

La entrada en vigor de la nueva ley hipotecaria busca evitar una multa comunitaria de 100.000 euros al día por el retraso

De hecho, la formación de la plantilla es el aspecto que está provocando más quebraderos de cabeza. La norma obliga a que los vendedores de hipotecas reciban un curso de al menos 50 horas. 

En unas jornadas de la CECA, Francisco Martínez Jorcano, director de medios de Kutxabank, estimó en unos 180 millones de euros (470 euros por hipoteca) el coste de formar a unos 126.000 empleados del sector en junio del 2020. 

No obstante, no afectará a todas las entidades de la misma manera. Mientras que las más diligentes no sufrirán un parón de más allá de unos días, pero otras más atrasadas pueden tener problemas.

La ley incorpora a la normativa española una directiva europea del 2014 que tenía que haber sido adoptada como tarde en marzo del 2016. Su entrada en vigor, por tanto, se producirá más de tres años después de lo establecido por la Comisión Europea. Por tanto, la entrada en vigor busca evitar una multa comunitaria de 100.000 euros al día por el retraso. 

Restricción a las rentas más bajas

Con todo, los plazos de concesión de las hipotecas también van a ser más largos. Primero habrá que ir dos veces en lugar de una al notario, que días antes de la firma deberá explicar al cliente las condiciones del crédito y asegurarse de que las entienda.

Por otra parte, el plazo entre la entrega de la información contractual y la firma del crédito se ha ampliado de tres a diez días. Otro interrogante es si la nueva ley se deberá aplicar o no a las hipotecas cuya información se facilite en los 10 días anteriores al 16 de junio pero se firmen después.

Además, las entidades esperan que la normativa restrinja el acceso a los mismos de los ciudadanos con rentas más bajas como ya adelantó el Banco de España. Esto se debe a que las entidades están obligadas a analizar de forma más minuciosa la capacidad de pago de los consumidores, que deberán facilitar más información personal que hasta ahora.

Ese test de solvencia puede frenar el acceso a la vivienda de las rentas más bajas, ya que se suma al previsible encarecimiento de los préstamos por el nuevo reparto de los gastos de constitución de los préstamos.

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