Josep Oliu, presidente del Sabadell, en Alicante
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Banc Sabadell realizará este fin de semana la integración tecnológica de TSB con seis meses de retraso y un sobrecoste de 160 millones de euros

Alicante, 19 de abril de 2018 (04:55 CET)

Josep Oliu dejó el año pasado al consejero delegado de TSB sin bonus. El motivo, el retraso en la integración de la plataforma tecnológica de Banc Sabadell con la del banco británico. “A estos ingleses hay que cogérselos con papel de fumar”, bromeó el presidente del banco español este miércoles. Pero no es ninguna broma: el retraso le costará 160 millones de euros.

El consejo de administración de TSB aprobó este miércoles realizar por fin la integración este fin de semana. Así lo explicaron Oliu y Jaume Guardiola, consejero delegado del Sabadell, en la tradicional comida previa a la junta de accionistas anual. Aunque este año, la tradición se celebró por primera vez en Alicante. Un “marco incomparable”, según el presidente de la entidad.

Este fin de semana es unos seis meses más tarde de lo que estaba previsto, a causa de dificultades técnicas que al banco le ha costado solventar. Pero el tiempo no es lo peor. Los trabajos extra para lograr la integración le han costado 80 millones de euros, de los que 35 ya se repercutieron en los resultados de 2017. Los 45 restantes lastrarán los beneficios de este 2018.

El retraso en la integración de TSB ha costado al Sabadell 80 millones, a los que hay que sumar 80 más de lucro cesante

Pero hay más: lo que se conoce como lucro cesante. Es decir, lo que ha dejado de ganar el banco durante los meses en los que la migración debería de haber sido una realidad y no lo ha sido. En este caso, lo que se habría ahorrado. El Sabadell calcula unas sinergias anuales de 160 millones de euros, por lo que los seis meses de retraso le han supuesto dejar de ahorrar 80 millones.

Oliu detalló estos datos justo después de asegurar, con su habitual tono dicharachero, que no lo iba a decir. “Lo que le han costado al banco estos seis meses no te lo voy a decir”, respondió a un periodista interesado en el dato, justo antes de confesarlo. El presidente del Sabadell argumentó “la complejidad de la migración” para explicar el retraso. “Es como lanzar un cohete”, resumió.

Sobre el futuro de TSB, si algo tienen claro es que no van a hacer experimentos con el nombre: “No vamos a cambiar el nombre de TSB, es una marca muy reconocible en el Reino Unido. Es un tema de política comercial, no tenemos interés en añadir Sabadell a la marca porque no aportaría nada”. Respecto a la estrategia comercial, están especialmente interesados en llegar a las pymes británicas.

¿Bankia? “No me hacéis ni puñetero caso”

La compra de TSB fue una operación, fuera de las fronteras española, que por ahora la entidad no quiere repetir. Preguntado sobre fusiones paneuropeas, Oliu mostró poco o ningún interés: “Algún día habrá fusiones paneuropeas. La cuestión es saber qué sinergias de costes se pueden sacar de estas fusiones. En fusiones nacionales sabemos que puede haber más sinergias”.

Pero que nadie piense en Bankia. Ahora mismo, el banco no piensa en fusiones de ninguna nacionalidad: “¿Si me he sentado con Goirigolzarri? Yo me he sentado con los presidentes de todos los bancos, grandes y no tan grandes”. Pero lo dijo todavía más claro: “No estamos en modo consolidación [del sector], la consolidación nos iría a contrapié porque lo más importante para nosotros es fortalecer nuestro modelo de negocio”.

El Sabadell está centrado en cumplir el plan 2020, basado en dos conceptos: beneficio y sostenibilidad. Oliu todavía tuvo tiempo para reñir a los periodistas que insisten en fusiones: “Yo lo digo pero no me hacéis ni puñetero caso… Que si Bankia, que si Unicaja….”. Pero nada de nada, aseguró.

Oliu se ha sentado con Goirigolzarri… como con todos los presidentes de bancos de España, asegura

El futuro del Sabadell sí que pasa por terminar la limpieza inmobiliaria, como están haciendo el Santander y BBVA. Hace unas semanas trascendió el plan del banco para vender dos grandes carteras valoradas en unos 7.500 millones de euros este año. Oliu ni confirmó ni desmintió, pero dejó claro que quitarse de encima este lastre está entre las prioridades de la entidad.

“Nuestro plan de desinversiones inmobiliarias es de 2.000 millones anuales”, dijo, pero añadió que están “sondeando el mercado” para ver si pueden sacar algún paquete mayor. “No hemos tomado ninguna decisión ni la vamos a tomar hasta ver qué piensa el mercado”, aseguró, pero dejó la puerta abierta al decir que “hay una gran apetencia de los fondos porque se espera un recorrido al alza de los precios”.

Oliu y la jubilación de FG

Muy dado a la broma, Oliu respondió muy poco en serio cuando le preguntaron por su jubilación. “Ya me lo preguntaron el año pasado, se ve que me ven mayor. Cuando tenga la edad de Paco González me lo pensaré”, dijo medio en serio medio en broma haciendo referencia a la intención de Francisco González, presidente de BBVA, de jubilarse en 2019 ya que cumple 75 años. Oliu cumple 69 en pocos días.

“He dejado los deportes de riesgo. He dejado el caballo pero he empezado a ir en bicicleta eléctrica, que no sé que es peor”, bromeó. Y añadió: “Tenemos un plan de sucesión por si pasara algo, a mi o al consejero delegado, que tiene menos opciones porque juega a golf y es menos arriesgado”. No obstante, no está previsto que se aplique por ahora dicho plan.

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