Un año de Antonio Filosa al frente de Stellantis: giro estratégico y caída del 43% en bolsa
El CEO ha frenado la apuesta eléctrica del grupo automovilístico y ha tejido alianzas con fabricantes chinos para tratar de mejorar las cuentas, que mejoraron en el primer trimestre del ejercicio tras los 22.000 millones en pérdidas de 2025
Antonio Filosa en su primera visita como CEO de Stellantis a la fábrica de Vigo
El 23 de junio del año pasado, Antonio Filosa asumió el puesto de CEO de Stellantis, abriendo la nueva etapa tras la era de Carlos Tavares en el grupo automovilístico, sumido en una profunda crisis de ventas y atrapado en el embrollo de la electrificación. El ejecutivo italiano, bregado en Fiat y ex director de Stellantis en Norteamérica y Sudamérica, lo cambió casi todo y pagó una elevada factura. El golpe de timón se hizo público el 6 de febrero, cuando la compañía se desplomó en bolsa tras anunciar un ajuste en su estrategia que conllevaría costes de 25.400 millones y que se registrarían en las cuentas del segundo semestre del año 2025. El ejercicio acabó con pérdidas de 22.300 millones y con una caída de ingresos, que se situaron en 153.500 millones de euros, un 2% menos.
El volantazo de Filosa busca «reorientar nuestro negocio hacia la libertad de nuestros clientes para elegir entre la gama completa de tecnologías eléctricas, híbridas y de combustión interna». Dicho de manera menos poética, desacelerar la implantación del vehículo eléctrico ante la falta de permeabilidad del mercado para absorberlo con la suficiente rapidez, con los cambios a nivel organizativo y de desarrollo de modelos que implica. La idea no disgustó a los analistas, pero la situación del mercado continuó haciendo sufrir al grupo, incapaz de remontar en el parqué.
Desde que Filosa asumió el cargo, las acciones de Stellantis se depreciaron un 43% y en lo que va de 2026 caen un 48%. Se ha modificado la estrategia que empuñó Tavares, como cabía esperar, pero no se ha revertido la tendencia negativa en bolsa.
Nuevo plan estratégico
El pasado mayo, el nuevo plan se puso negro sobre blanco en una presentación en Michigan. Adiós al Dare Forward, con 50.000 millones para impulsar la electrificación. Hola al FaSTLAne, el proyecto de inversión más ambicioso de la historia del grupo con el que pretende invertir unos 60.000 millones de euros hasta 2030. Filosa mira a Estados Unidos como gran centro de producción; intenta ensanchar márgenes en Europa; sostiene la fabricación de híbridos, eléctricos y de combustión; quiere reorganizar las marcas para evitar costes por duplicidades; y señala a Oriente Medio y África como una de las palancas de crecimiento.
En el primer trimestre del año, Stellantis volvió a beneficios. Generó unas ganancias de 400 millones y un resultado operativo ajustado de 1.000 millones. El margen siguió siendo estrecho, pero se ensanchó al 2,5%, cuando un año antes estaba en un exiguo 0,9%. El cash flow fue negativo por valor de 1.900 millones, aunque mejoró un 37% respecto al año anterior, pese a los cargos extraordinarios de 700 millones del periodo. La mejoría tampoco sirvió de mucho en el parqué, pues las acciones perdieron un 19% desde la presentación de las cuentas.
Aliados chinos
Ante los problemas de sobrecapacidad, Filosa está tratando de hilvanar alianzas. Y en tiempos de electrificación, China es un territorio al que mirar. Antes de la presentación del plan estratégico, la compañía ya había anunciado su asociación con Leapmotor para fabricar modelos en su planta de Villaverde (Madrid) y un nuevo vehículo SUV 100% eléctrico de la marca Opel en Figueruelas (Zaragoza).
También avanzó nuevas colaboraciones con Dongfeng para la creación de una joint venture con sede en Europa para la venta, distribución, fabricación, compra e ingeniería de los vehículos de nueva energía de la firma china así como con Jaguar Land Rover (JLR), con la que esperan aliar sinergias de colaboración en el desarrollo de productos y tecnología en Estados Unidos. Ahora, Stellantis busca un socio para los futuros modelos de Maserati.
En un escenario peliagudo, lo cierto es que Stellantis está acometiendo sus mayores inversiones históricas en España, allanadas por los fondos europeos y con la gigafactoría de Zaragoza como proyecto estrella. Allí cuenta con CATL como aliado, otro socio procedente de China.