La disputada lucha de las hidroeléctricas: cinco grupos compiten por levantar una central de más de 400 millones
La nueva normativa de pagos por capacidad favorecerá a las centrales de bombeo, proyectos con presupuestos millonarios y años de tramitación que, pese a todo, centran la atención de muchas compañías energéticas, como las ahora interesadas en el cauda del río Avia, en Ourense
Las centrales de bombeo, también denominadas megabaterías, unen dos masas de agua a distinta altura. Foto: Iberdrola
Las políticas de descarbonización y el temor a un nuevo apagón disparan la competencia por los proyectos de bombeo, sistemas hidráulicos que unen dos masas de agua a distinta altura y que generan mucha más energía que los convencionales. En la actualidad, numerosos grupos energéticos se disputan distintas concesiones de agua en Galicia, indispensables para levantar sus centrales. El último caso conocido es el de río Avia, en Ourense. Hasta cinco compañías distintas han presentado proyectos para levantar, usando agua de su caudal, una hidroeléctrica reversible en la zona. El interés es patente, y eso pese a los elevadísimos presupuestos que conllevan estas construcciones y sus elevados tiempos tanto de tramitación como de construcción, que pueden sumar una década.
La principal característica de las megabaterías de bombeo o reversibles con respecto a las hidráulicas convencionales es que unen dos masas de agua a distinta altura. En las horas valle, en las que existe menor consumo eléctrico, la energía se usa para elevar el agua del depósito inferior al superior para que, una vez que se alcance el pico de demanda, el caudal se mueva, de nuevo, generando energía eléctrica.
Fue tras la pandemia, y al calor de la descarbonización, cuando los proyectos de este tipo comenzaron a reproducirse en Galicia, si bien desde entonces hasta ahora no hay ninguno en marcha. Sus tiempos de tramitación son largos y muchas propuestas decaen en sus estadios iniciales por no ser compatibles con los planes hidrológicos del organismo de cuenca correspondiente, el decir, el gestor de los caudales que deben abastecer a las también denominadas megabaterías.
Leyes a favor de las instalaciones
Sin embargo, en la actualidad, distintas normativas podrían beneficiar a estas instalaciones, lo que aumenta la ya disputada contienda entre energéticas. Debido a las ingentes inversiones que requieren estas instalaciones, las compañías promotoras demandan altos periodos concesionales.
A este respecto, las megabaterías se han visto favorecidas por el nuevo marco legislativo establecido en Real Decreto-ley 8/2023, que modifica la Ley de Aguas en España. La última reforma prioriza las hidráulicas reversibles al incluirlas como un nuevo uso del agua denominado “almacenamiento hidráulico de energía”. Además, también permite que en los casos que se realice una repotenciación de centrales reversibles ya existentes, se pueda obtener un nuevo plazo de concesión, por tiempo suficiente para amortizar la inversión realizada, no pudiendo superar, eso sí, los 40 años.
No obstante, el gran empujón para revalorizar, aún más si cabe, estos proyectos está en el sistema de pagos por capacidad que tramita el Gobierno. La pasada semana, la Comisión Europea dio el visto bueno a la propuesta de España de crear un mecanismo de capacidad del sistema eléctrico nacional por el que se abonarán al sector ayudas estatales por valor de 9.000 millones de euros en diez años.
El sistema permitirá remunerar mediante subastas a instalaciones de generación, almacenamiento y gestión de demanda que se comprometan a estar disponibles en periodos de escasez para aportar respaldo al sistema eléctrico, contribuyendo además a diluir el riesgo de apagones. Este nuevo método favorecerá principalmente a las centrales de gas y ciclo combinado así como a las grandes hidroeléctricas de bombeo.
El plácet de Bruselas era esperado por muchas compañías como una señal para avanzar en las tramitaciones de sus proyectos de hidroelécticas reversibles. El visto bueno de la Comisión Europea se produce después de que el Gobierno central impulsase a finales de 2024, con un proceso de audiencia sobre la orden ministerial para su creación, este mecanismos para dotar de mayor firmeza al sistema eléctrico en un contexto marcado por la progresiva sustitución de tecnologías convencionales por fuentes renovables.
El caso ourensano
Con estos mimbres, en un momento propicio para las hidroeléctricas de bombeo, la competencia de proyectos crece, especialmente, en Galicia, gran generadora de energía hidráulica. El último y más claro ejemplo está en Ourense. A finales del año pasado, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil abrió el procedimiento de trámite de competencia después de que Naturgy solicitase la concesión de un aprovechamiento de 38.800 litros por segundo de agua del caudal del río Avia con destino a un proyecto de almacenamiento hidráulico.
Según ha podido saber Economía Digital Galicia, hasta cuatro empresas más se han presentado al proyecto de trámite de competencia. presentando algunas de ellas más de un proyecto de almacenamiento de bombeo. El proceso está sujeto a normas de confidencialidad por lo que el nombre del resto de las compañías interesadas no ha trascendido a excepción de Tasga, la compañía compostelana que desarrolla una hidroeléctrica reversible en Meirama y que resultó la gran ganadora del concurso público puesto en marcha por el Gobierno para acceder a los megavatios liberados por el cierre de la central térmica.
El interés de Tasga en el Avia y en levantar una central de bombeo que use como una de sus tomas de agua el embalse de Alvarellos trascendió debido a que, en paralelo al trámite de competencia, ha iniciado el procedimiento de evaluación ambiental de proyecto ante el Ministerio de Transición Ecológica, un trámite que es público.
Tasga ha presentado dos posibles proyectos, uno en el que proyecta una central reversible con una potencia de 390 MW y otra propuesta más grande, que llegaría a los 536 MW. La inversión que maneja la compañía da ejemplo de los presupuestos millonario que mueven estos proyectos. Según ha podido saber este medio, el proyecto más pequeño rondaría los 444 millones de euros, frente a los 634 millones del segundo. El tiempo de construcción sobrepasaría los seis años, aunque a eso hay que sumarle antes los tiempos administrativos.
Tiempos administrativos
En cualquier caso, estos proyectos se encuentran en un estado inicial. Al margen de la resolución de los trámites de competencia, los tiempos administrativos son muy largos. Solo como ejemplo, Tasga inició en 2021 los procedimientos de evaluación de su proyecto en Cerceda y, en la actualidad, y habiendo ganado el concurso de Transición Justa del nudo de Meirama, está tramitando la autorización administrativa y la declaración de impacto ambiental.
Más allá del río Avia, la competencia de las energéticas en Galicia se extiende a muchos otros caudales. El pasado marzo Augas de Galicia, organismo dependiente de la consellería de Medio Ambiente, abrió trámite de competencia ante la solicitud de una concesión de aguas en el río Tambre, de nuevo, para abastecer una central hidroeléctrica. En este caso, al menos que haya trascendido, las compañías en liza son la madrileña Capital Energy, Naturgy y Tasga.
Augas de Galicia también mantendría en trámite otros proyectos coincidentes en As Pontes, que pretenden usar el lago minero de Endesa. En este caso, los contendientes son la alianza de Reganosa y EDP por un lado y la andaluza Magtel por otro.
Recientemente también trascendió que Inverpuente, sociedad ligada a los herederos de Epifanio Campo, presentó ante el Ministerio de Transición Ecológica sendos proyectos de bombeo localizados en As Pontes y As Somozas para optar a unas ayudas públicas para su desarrollo. Las propuestas quedaron fueran del reparto pero evidencian el interés que suscita el agua gallega para las grandes corporaciones.