La industria gallega respira: la SEPI rescata a Celsa con 550 millones

El grupo siderúrgico cuenta con una planta en A Laracha con 134 empleados. Tras lograr un acuerdo con sus acreedores, el Gobierno ha dado luz verde a la inyección económica, que necesita autorización de la Comisión Europea antes ir a Consejo de Ministros

Protesta de los trabajadores de Celsa en A Coruña / EFE

Protesta de los trabajadores de Celsa en A Coruña / EFE

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Finalmente, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha aprobado el rescate del grupo siderúrgico Celsa con una inyección de 550 millones de euros, canalizados en este caso a través de un préstamo participativo de 280,5 millones de euros y otro ordinario de 269,5 millones. Todo con cargo al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, puesto en marcha tras el Covid.

Dado que el importe del préstamo participativo es superior a 250 millones de euros, es necesaria la autorización por parte de la Comisión Europea antes de su elevación al Consejo de Ministros, según informó este miércoles la SEPI.

Análisis «riguroso» de la situación económica

La operación ha sido aprobada por el consejo gestor del fondo, tras «un exhaustivo y riguroso» proceso de análisis de la situación económica y jurídica de la empresa, del impacto que ha sufrido por la Covid-19 y del plan de viabilidad de Celsa España (Barna Steel y sus 13 filiales españolas operativas) y de la reestructuración de la deuda con sus acreedores.

También se han tenido en cuenta las perspectivas de evolución de la compañía y las garantías aportadas para asegurar la devolución del apoyo financiero público temporal que va a recibir.

Acuerdo con los acreedores

La siderúrgica española recibe el visto bueno de la SEPI tras haber llegado a un acuerdo con sus acreedores, una de las condiciones fijadas por el fondo para poder recibir la ayuda y que el grupo aceptó el pasado mes de mayo.

La noticia tiene impacto en Galicia, que cuenta con una de las plantas de la filial Celsa Atlantic. Ubicada en A Laracha suma unos 134 empleados.

A Laracha, pendiente del acuerdo

Este mes de junio, los trabajadores de A Laracha llegaron a manifestarse para solicitar a los acreeedores del grupo que se aviniesen a un acuerdo que facilitase el rescate. La compañía les trasladó que sin la inyección económica, la pervivencia del negocio se ponía cuesta arriba.

Y eso que fuentes sindicales indicaban que, en la actualidad y a pesar del golpe de los precios de la energía, las fábricas se estaban recuperando. «Tanto a nivel de ebitda como de cifra de ingresos las plantas van muy bien«, pero necesitan liquidez «debido al parón del Covid», apuntaban en CCOO. Los trabajadores de la factoría gallega, que en su momento vendió Manuel Añón a Francisco Rubiralta, llegaron a manifestarse frente a la sede de Deutsche Bank en A Coruña para exigir un acuerdo que garantizase la viabilidad del grupo.

Economía Digital Galicia

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