“El sector eólico considera que hizo las cosas muy bien y esto no ha sido siempre así”

Pablo Fernández Vila, director xeral de Planificación Enerxética e Minas da Xunta de Galicia, Santiago Rodríguez Charlón, director de la división de Energía del Centro Tecnológico ITG y Oriol Sarmiento, gerente del Clúster de Enerxías Renovables de Galicia, analizaron la situación de la energía verde en Galicia así como los tiempos de tramitación de proyectos en el II Foro 'La energía que viene', organizado por ED Galicia

Mesa de diálogo del II Foro de Energía de ED Galicia con la participación de Pablo Fernández Vila, director xeral de Planificación Enerxética e Minas da Xunta de Galicia; Santiago Rodríguez Charlón, director de la división de Energía del Centro Tecnológico ITG y Oriol Sarmiento, gerente del Clúster de Enerxías Renovables de Galicia

Mesa de diálogo del II Foro de Energía de ED Galicia con la participación de Pablo Fernández Vila, director xeral de Planificación Enerxética e Minas da Xunta de Galicia; Santiago Rodríguez Charlón, director de la división de Energía del Centro Tecnológico ITG y Oriol Sarmiento, gerente del Clúster de Enerxías Renovables de Galicia. Foto: EDG

Galicia es una potencia en generación de energía eléctrica a través de la eólica y la hidroeléctrica, pero debe reducir su dependencia del exterior en materia energética. Lo debe hacer apostando por las renovables, con una tramitación que aporte seguridad a los promotores y con rigurosidad técnica, para minimizar los impactos y tratar de encontrar un equilibrio con aquellos colectivos y sectores que denuncian la huella negativa en el territorio de estas tecnologías. Son las principales conclusiones que expusieron los ponentes de la segunda mesa de diálogo celebrada este martes en Santiago en el marco del II Foro ´La energía que viene´, organizado por Economía Digital Galicia, con la colaboración de la Xunta de Galicia y Veolia.

A esta mesa de diálogo se sentaron el director xeral de Planificación Enerxética e Minas de la Xunta de Galicia, Pablo Fernández Vila; el director de la división de Energía del Centro Tecnológico ITG, Santiago Rodríguez Charlón, y el gerente del Clúster de Enerxías Renovables de Galicia, Oriol Sarmiento.

¿Llega Galicia a tiempo?

En su intervención, Fernández Vila indicó que, siendo Galicia una potencia en la generación de energía a partir de fuentes renovables, debe seguir trabajando para reducir su dependencia energética del exterior. “Pese a nuestra potencia en cuanto a energía eólica e hidráulica, seguimos importando muchos productos petrolíferos para sectores como el transporte”, dijo, para indicar que existe una nueva realidad “a la que no podemos dar la espalda”. “Debemos ser conscientes de que el vehículo eléctrico ha llegado para quedarse, por lo que necesitamos más energía eléctrica, pero también necesitamos más renovables para los nuevos proyectos al calor de la descarbonización, de los centros de datos a los proyectos de hidrógeno”, enumeró.

No obstante, en el marco de este diálogo se abordó la cuestión de los tiempos de tramitación y regulatorios marcados por las administraciones públicas en este nuevo escenario postpandémico y con la situación actual determinada primero por la guerra en Ucrania y, ahora, por el conflicto de Oriente Medio. Así, tanto el secretario xeral como Sarmiento hicieron alusión, por ejemplo, al Plan Nacional Integrado de Energía y Clina (PNIEC), que fija el objetivo de instalar hasta 3 gigavatios de energía eólica marina en el horizonte de 2030, unos plazos que en este momento parecen muy poco asequibles. “No podemos exponernos a perder trenes muy importantes, cuando se hace una planificación, hay que cuadrar los plazos”, expuso Fernández Vila, quien indicó que los retrasos regulatorios generan “incertidumbre” en los inversores. “El proceso de eólica marina estuvo un año y medio parado hasta que se aprobaron las bases del primer procedimiento de concurrencia competitiva hace unos meses. No se puede decir que en 2030 vas a tener entre 1 y 3 gigavatios y no cumplir los plazos”, dijo, para criticar los, a su juicio, retrasos en los que también incurrió el Gobierno central a la hora de activar el concurso para el nudo de transición justa de As Pontes tras el cierre de la térmica, que desbloqueará el acceso a la red de nuevos proyectos energéticos, favoreciendo las propuestas de renovables y almacenamiento.

“La aprobación de la planificación de la red de transporte eléctrico es algo que estamos esperando todos, porque es clave. Es el principal escollo para cualquier desarrollo de proyecto energético o industrial y de eso va a depender el plan de inversión de las distribuidoras”, expuso el político.

En una línea similar, Sarmiento, el gerente de Cluergal indicó que, para el sector, existen en la actualidad una serie de “cuellos de botella”, que son principalmente el acceso a la red y también los tiempos de tramitación, que en el caso de determinados proyectos, como por ejemplo, las hidroeléctricas de bombeo, se puede llegar hasta cerca de la década. “El PNIEC marca una serie de objetivos para 2030 a los que no vamos al llegar en muchas tecnologías, como la eólica offshore. Por eso es fundamental un marco regulatorio estable y agilidad administrativa”, solicitó.

Del hidrógeno a las baterías

Al hilo del encaje de nuevos proyectos energéticos en la comunidad, los participantes en la mesa también hablaron sobre el aluvión de proyectos ligados a la descarbonización que se fueron dando conocer por parte de muchas empresas después de la pandemia y que fueron quedándose por el camino. Rodríguez Charlón, de ITG, puso el ejemplo de las propuestas de hidrógeno verde.

Mesa de diálogo del II Foro de Energía de ED Galicia con la participación de Pablo Fernández Vila, director xeral de Planificación Enerxética e Minas da Xunta de Galicia; Santiago Rodríguez Charlón, director de la división de Energía del Centro Tecnológico ITG y Oriol Sarmiento, gerente del Clúster de Enerxías Renovables de Galicia

“El hidrógeno es una tecnología que en el momento de los anuncios no estaba suficientemente madura técnica y económicamente y para la que la demanda tampoco estaba aún preparada. Precisamente por eso, por una demanda que no estaba garantizada, muchos proyectos se han caído”, indicó. “En este momento, proyectos de almacenamiento y puntos de conexión son lo que necesitamos. Hay muchos puntos en los que trabajar para generar una seguridad energética”, indicó.

Eólico y debate social

Los tres participantes en esta mesa de diálogo también abordaron asuntos como la contestación social por una parte de la sociedad gallega así como colectivos ambientalistas a determinados proyectos energéticos por el impacto en el territorio, abordando en concreto el debate suscitado con la eólica terrestre.

En este punto, Fernández Vila reivindicó el nuevo Plan Sectorial Eólico que tramita la Xunta de Galicia y que “busca el abaratamiento de la energía para los consumidores gallegos”, destacando la importancia, también para conciliar opiniones con respecto del aprovechamiento eólico, de que la explotación del territorio revierta en beneficios directos para el mismo.

“Por desgracia, cuando hablamos de eólico, el sector considera que hizo las cosas muy bien y esto no ha sido siempre así”, dijo. Así, indicó que el Plan Sectorial Eólico de la Xunta busca maximizar los beneficios de acoger esta energía. “Hemos introducido medidas pioneras que luego ha copiado el Gobierno para que una parte de los rendimientos económicos de los proyectos eólicos repercutan en el territorio. Debemos poner en marcha medidas orientadas a abaratar el precio de la energía y dejar un impacto positivo en el territorio”, defendió.

Sarmiento reivindicó que “la historia de la eólica en Galicia fue una historia de éxito y es una pena la situación de los últimos años”. “La apuesta hoy en día es totalmente necesaria y, existiendo una oposición por parte de determinados sectores debemos reivindicar que las renovables consiguieron evitar que el precio de la luz se triplicase en 2025, según datos de la Unef (Unión Española Fotovoltaica)”, defendió. “Ojalá podamos superar esta situación y ser conscientes todos de la importancia que tiene el desarrollo de estos proyectos para la transición energética”, opinó.

“Todos tenemos que ser conscientes de que para poder mantener el estado de bienestar en el que vivimos es necesario dar pasos distintos a los que hemos dado hasta hoy”, reflexionó Rodríguez Charlón. “Hay que exigir rigurosidad técnica para reducir impactos, pero también es necesario concienciar a la sociedad de la necesidad de proyectos energéticos”, defendió.

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