Urovesa eleva los beneficios a 20 millones gracias a los contratos con Defensa, que representan el 65% de los ingresos
El fabricante gallego de blindados prevé un "incremento significativo" de la actividad este año gracias al rearme y estima que en el primer semestre de 2027 comenzará a producir su nuevo modelo de Vamtac
Margarita Robles, ministra de Defensa, junto al presidente de Urovesa, Justo Sierra, en las instalaciones del grupo en Valga / Ministerio de Defensa
Urovesa ha cerrado su último ejercicio con un incremento de ingresos y beneficios en un momento de aumento exponencial en la inversión pública en defensa, lo que augura nuevos avances en la facturación del grupo. No es algo que oculte el fabricante de blindados, que estima en el informe de gestión que acompaña a sus cuentas anuales que registrará un «significativo incremento» en su actividad en este ejercicio. El documento, consultado por este medio a través de einforma, muestra unas ganancias de 20,5 millones, un 20% más que en 2024, y una cifra de negocio de 137,4 millones, frente a los 122 millones del curso precedente. «En la situación geopolítica actual y dada la situación del sector de defensa se espera para el ejercicio 2026 un incremento significativo en el nivel de actividad de la empresa», dice la empresa que capitanea Justo Sierra.
El resultado de explotación también subió ligeramente hasta los 25,8 millones. La evolución al alza de estas magnitudes se debe fundamentalmente a los contratos del grupo con planta en Valga con el Ministerio de Defensa. La venta de todoterrenos y repuestos al Estado representó unos ingresos para la compañía de 89,3 millones, un 65% de la cifra de negocio. Otros 11 millones corresponden al sector privado y un millón a las comunidades autónomas.
Además de los Vamtac, Urovesa produce vende vehículos especiales para la gestión o tratamiento de residuos o para emergencias, como motobombas para la extinción de incendios. A pesar de ello y de un incremento de la actividad internacional, que generó 35 millones de ingresos (principalmente en Medio Oriente y Asia Pacífico), la dependencia de los contratos de Defensa se ha mantenido estable en los dos últimos ejercicios en torno al 65% de la facturación.
El nuevo Vamtac
Urovesa estima que la nueva línea de montaje para ensamblar el próximo modelo de Vamtac estará completada durante el primer semestre del año 2027, con el fin de iniciar la producción en serie dentro de ese ejercicio. El AX4 se presentó en la pasada edición de Eurosatory, en París, como una evolución del ST5 con más capacidad de carga, hasta las cuatro toneladas, y 11 plazas para el transporte de pelotón. Además, incrementa la protección frente a minas y balística, y en su presentación en la capital francesa estaba equipado con una estación de armas remota de EM&E.
El fabricante compostelano, aspirante a sacar tajada de los programas especiales de modernización (PEM) del Gobierno, tiene en marcha 50 millones de inversión para estar preparada ante ese rearme de consenso sobre el que se ha convencido Europa. Ese dinero tendrá como principal objetivo la ampliación de la planta de Valga con el desarrollo de una superficie adicional de más de 100.000 metros cuadrados que generará, calcula Urovesa, unos 100 nuevos empleos.
Fe en el rearme
Esa confianza en el aumento de la demanda también conllevó inversiones en existencias que permitan responder a los incrementos de pedidos con agilidad. Las materias primas a cierre de ejercicio alcanzaban los 69,3 millones, frente a los 59 millones de 2024; los productos terminados se multiplicaron por siete, pasando de 1,1 millones a 7,9 millones. En conjunto, las existencias se elevaron un 27% en un año, hasta los 79,7 millones.
En su informe de gestión, Urovesa destaca cuatro puntos clave para aprovecharse del boom del gasto público en defensa: la inversión en I+D para el desarrollo de nuevos productos en un sector que cuenta con grupos de mucho mayor tamaño que la compañía gallega; la actividad comercial para competir con multinacionales y ofreciendo soluciones personalizadas; la mejora de las instalaciones y el servicio postventa. «Dada la alta vida útil de nuestros productos cada ejercicio se incrementa notablemente el número de unidades en servicio y por lo tanto las necesidades de prestar un adecuado servicio posventa para mantenimiento de la operatividad de los mismos», dice el fabricante, que el año pasado ingresó 12 millones por reparaciones y venta de repuestos.