La Burg, hamburguesas para sibaritas

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Paseo Juan Bosco, 55 www.laburg.es 93-205-63-48

06 de agosto de 2011 (12:10 CET)

Cuando una piensa en una hamburguesería, la imagen que se le viene a la cabeza es la un local de colores llamativos con mesas de plástico y público juvenil e infantil. Hay otro modelo, pensado como restaurante que rinde culto al invento popularizado por Estados Unidos.


Es el que explota La Burg, situado en una zona de Sarrià donde han aflorado muchos establecimientos de restauración en los últimos años, especializado en lo que su propio nombre indica pero que no tiene nada que ver con la comida basura ni con el fast food.

Al contrario, los promotores del local aspiran a trabajar en la línea del slow food y del kilómetro cero, a utilizar las fórmulas que proponen comida sana y de procedencia geográfica cercana para los comensales. Por eso, la carta ya explica que la carne de vacuno es pura raza parda alpina. Aunque se reservan mesas, siempre dejan libre alguna de las que tienen en sus tres salones para acoger a quien llega a última hora sin haberse acordado de llamar por teléfono. Un mensaje tranqui, de calma.

El toldo opaco que protege la entrada, la pintura oscura de los techos, la altura de la barra, las pequeñas neveras para el vino, la gran cubitera de cava sobre la barra y la música, mayoritariamente americana y con piezas de cante español, todo contribuye a darle un aire de lugar que sirve para comer y para tomar copas al estilo norteamericano.

Cuatro ofertas de ensalada, cuatro de acompañamientos extras –patatas fritas, bravas, papas arrugás, nachos- trece formas de presentar la hamburguesa, alguna de ellas de carne de cordero y tres pasteles como opciones de postre.

Además del queso y otros acompañantes clásicos, La Burg presenta algunas combinaciones singulares, como el foie fresco que lleva la Hamburguesa Gourmet. Esa es la carta de La Burg, a la que hay que sumar la oferta de unos cuantos vinos -3,5 euros la copa de Martivilli- y algunas cervezas –2,1 euros la caña de Mahou bien tirada-, como Inedit.

El local está en las inmediaciones de numerosos centros escolares, por lo que en ciertos días del mes la presencia de gente joven y de madres con sus hijos, es mayoritaria. Por la noche el ambiente es juvenil, pero no tanto… Las cenas se coronan con combinados, especialmente gin tonics.

Al poco tiempo de inaugurar La Burg, y a la vista de su éxito inmediato, los propietarios del establecimiento abrieron otro –primo hermano- dedicado también a la hamburguesa, pero situado en el centro de la ciudad: El Filete Ruso.
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