La dieta de Irene Rigau

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11 de junio de 2013 (12:45 CET)

El jueves pasado, en plena polémica por las becas comedor a las que la conselleria d'Ensenyament dice que no puede hacer frente y que están siendo sufragadas por los ayuntamientos, la titular del departamento, Irene Rigau, comía en uno de los restaurantes más caros de Barcelona, Can Solé, de donde es difícil salir por menos de 60 euros por persona.

Rigau ya había reservado mesa, pero llegó tarde, bien pasadas las tres del mediodía. Por la mañana se le había acumulado trabajo sellando el frente común con ERC para rechazar la LOMCE de José Ignacio Wert.

La consejera y su acompañante se acomodaron a la derecha de la puerta de entrada de Can Solé, mientras que el escolta --sólo uno, el otro se quedó fuera-- se colocó en una mesa alejada, desde la que podía observar perfectamente quién entraba y a las dos damas.

Ensalada, bistec con patatas y agua para el mosso. Ellas, cava de la casa y, para empezar, chipirones salteados y croquetas de jamón con foie.
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