La sempiterna sonrisa de Josep Oliu

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El presidente de Banc Sabadell asume las dificultades con un positivismo poco común

28 de abril de 2013 (12:03 CET)

El mapa financiero español ha cambiado de forma notable en los años de la crisis económica. La situación es complicada, pero el conjunto de España debe asumir las reformas que se le exigen y afrontar la realidad. No hay más. Y, en ese contexto, todos deben hacerlo lo mejor posible.

Esos son los principios que defiende el presidente del Banc Sabadell, Josep Oliu, afable siempre, con una sonrisa que invita a dejarse ir, a no obsesionarse por cada detalle, por cada cifra escondida en la cuenta de resultados.

Ese es Oliu, que ha conseguido que la entidad que preside haya pasado de controlar el 2,5% del negocio bancario en España antes de la crisis a contar con una cuota de mercado de casi el 7% y con serias aspiraciones de conseguir el 10% en poco tiempo. Es el presidente de un banco con vocación española e internacional, de tamaño medio, pero que sólo responde ante sus accionistas, como recuerda en muchas ocasiones el propio Oliu.

Y el físico, siempre tan importante para transmitir sensaciones, permite a Oliu ofrecer esa imagen de hombre despreocupado, que sabe lo que se lleva entre manos, pero que no quiere sucumbir ante las malas vibraciones del entorno. Así se le ha visto esta semana en sus apariciones en el Barcelona Open Banc Sabadell, en el Real Club de Tenis Barcelona, la misma semana en la que la entidad presentaba sus resultados del primer trimestre de 2013.
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