Las joyas de Bagués-Masriera también se comen

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La firma conmemora sus 175 años junto con la pastelería Escribà y cede sus escaparates a algunos alumnos de diseño

La libélula de Masriera convertida en un dulce broche

10 de diciembre de 2014 (13:02 CET)

La exclusiva joyería Bagués-Masriera cierra este 2014 por todo lo alto. La firma conmemora sus 175 años de historia convirtiendo una de sus joyas más emblemáticas, la libélula de Masriera, en la más dulce de sus colecciones.

Gracias al pastelero Christian Escribà, las joyas de Bagués-Masriera ahora, también, se comen. Es una de las iniciativas que ha elegido la casa barcelonesa como cierre a los actos de celebración de su aniversario.

El maestro pastelero ha hecho una réplica de la libélula con moldes de silicona alimentaria, azúcar y colorantes, también alimentarios. "Es la primera vez que hacemos un broche", explica Escribà. Sin embargo, la pastelería ya ha convertido antes otras joyas en dulces. Ha trabajado para lujosas enseñas como Tiffany (con anillos comestibles), Chopard y Chanel.

Colaboración con alumnos de Artes y Diseño

Este martes, en la emblemática joyería del paseo de Gràcia, el consejero delegado de la firma, Joan Oliveras, ha presentado ante los medios la nueva colección 2015 así como las diferentes colaboraciones especiales que ha realizado la firma. Porque la de Escribà no es la única.


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Bagués-Masriera ha cedido sus escaparates a algunos alumnos de diseño. La firma ha realizado un concurso entre los estudiantes de cuarto curso del grado de Artes y Diseño de la escuela Massana de Barcelona para encargarse de los escaparates de la tienda de paseo de Gràcia. Los afortunados han sido Blai Pamplona, Carla Mañosas, Juan David Galindo y Mayú Heitmann.

Un club privado en China

En paralelo a los actos de celebración del 175 aniversario, Bagués-Masriera continúa con sus planes de expansión sin prisa, pero sin pausa. Este año ha abierto un showroom en Shanghai que es en palabras de Oliveras como "un club privado" que abre las puertas de la firma al mercado asiático.

Asimismo, la compañía también se ha colado en Singapur, en una joyería multimarca. De momento, estos países son los objetivos de la casa barcelonesa que no descarta también entrar en Latinoamérica. "Está en el horizonte", añade Oliveras, aunque sin precisar si la entrada a este mercado será en 2015.

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